EN ES
Vol. 26. Num. 1. 2017. Pages 55-62

Menores extranjeros no acompa帽ados en Espa帽a: necesidades y modelos de intervenci贸n

[Asylum-seeking children in Spain: Needs and intervention models]

Menores extranjeros no acompa帽ados en Espa帽a: necesidades y modelos de intervenci贸n Asylum-seeking children in Spain: Needs and intervention models Bravo, Amaia Santos-Gonz谩lez, Iriana

Resumen

La numerosa llegada de menores extranjeros no acompañados (MENA) a nuestro país durante los últimos 20 años ha supuesto un reto para los sistemas de protección, que se han visto en la necesidad de adaptar sus procedimientos a las necesidades concretas de estos adolescentes. Esta investigación tiene como objetivo describir las características y necesidades de los MENA acogidos en España, así como el proceso de intervención llevado a cabo en comparación con otros países. Para ello, se examinaron los documentos publicados en cada territorio, se realizaron entrevistas individuales (n = 42) y grupales (n = 8) con los adolescentes, así como con profesionales (n = 68) de 9 territorios. Se describen las similitudes y diferencias en cada una de las fases del proceso de atención a la vez que se señalan las específicas necesidades de estos adolescentes en cuanto a educación, salud, alojamiento, transición a la vida adulta y apoyo social. Se concluye la existencia de importantes diferencias en el modelo de actuación de cada región, la creación de programas y servicios específicamente dirigidos a estos adolescentes que han favorecido su adaptación al contexto de acogida, así como la necesidad de profundizar en el apoyo a la transición a la vida adulta y en la atención a su malestar emocional.

 

 

Abstract

The arrival of numerous unaccompanied asylum seeker children (UASC) over the past 20 years has been a challenge for the child welfare system in Spain. Child care resources and professionals have made a big effort to adapt services and procedures to the specific needs of these adolescents. This paper aims to describe the characteristics and needs of the UASC welcomed in Spain, and the intervention process carried out, in comparison with other countries. The documents published in each territory were examined, and individual interviews (n = 42) and group interviews (n = 8) were conducted with adolescents and professionals (n = 68) in 9 territories. The similarities and differences in each of the phases of care, as well as the specific needs of these adolescents in education, health, housing, transition to adulthood and social support, are described. There are significant differences in the model of intervention in each region, and in the creation of programs and services to assist these adolescents with adaptation to the host country. Further support for the transition to adulthood and attention to their emotional distress should be included in service provision.

 

 

Introducci贸n

La llegada de menores extranjeros no acompa帽ados (MENA) a los pa铆ses desarrollados durante las 2 煤ltimas d茅cadas ha supuesto un fen贸meno migratorio con importantes implicaciones 茅ticas y pol铆ticas. Investigadores de diferentes pa铆ses han ahondado en el significado de este proceso migratorio, analizando la experiencia vivida por estos j贸venes, su bienestar emocional, las respuestas ofrecidas por los sistemas de protecci贸n social y la tensi贸n mantenida con las pol铆ticas de control migratorio.

La revisi贸n de la literatura internacional arroja un interesante debate sobre los aspectos clave en la intervenci贸n con esta poblaci贸n, as铆 como un an谩lisis de las similitudes y diferencias en las respuestas y atenci贸n ofrecida en los diferentes pa铆ses de la Uni贸n Europea (UE).

La interpretaci贸n y aplicaci贸n de la Convenci贸n de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Ni帽o ( UNICEF, 2006 ) en cuanto a la consideraci贸n de estos menores mies como 芦ni帽os primero y ante todo禄 ha sido desigual en los pa铆ses miembros de la UE, siendo evidente la tensi贸n entre la necesidad del control migratorio y la aplicaci贸n de las pol铆ticas de protecci贸n. Esta tensi贸n ha vuelto a ponerse de manifiesto recientemente en los pa铆ses de la UE ante la necesidad humanitaria de acoger a numerosos refugiados que huyen de pa铆ses en guerra 鈥攖al es el caso de Siria鈥 y entre los que se encuentran muchos menores, algunos de ellos sin ninguna compa帽铆a adulta.

La intervenci贸n desarrollada con estos adolescentes y c贸mo se expresa la tensi贸n entre ambos sistemas ha generado numerosas publicaciones, especialmente en el Reino Unido, donde estudios como los de Cemlyn y Nye (2012), Hek, Hughes y Ozman (2012), Kralj y Goldberg (2005), Shamseldin (2012) y Westwood (2012) analizaron las discrepancias entre los protocolos de buena pr谩ctica y la legislaci贸n vigente, haciendo especial hincapi茅 en la situaci贸n de los mayores de 16 a帽os alojados en 芦bed and breakfast禄 y con escasos apoyos. En su revisi贸n, al igual que refleja Wade (2011) , se describen importantes carencias en el apoyo prestado a su proceso de transici贸n a la vida adulta.

Con el fin de identificar los componentes de buena pr谩ctica en la atenci贸n a los MENA, Newbigging y Thomas (2011) desarrollaron una amplia investigaci贸n donde apuntan como claves la provisi贸n de un alojamiento seguro y apropiado, el apoyo para la realizaci贸n de actividades educativas y de ocio, y la atenci贸n al bienestar emocional.

Una de las cuestiones m谩s abordadas en la investigaci贸n internacional por su fundamental repercusi贸n en la atenci贸n que se les ofrece es la valoraci贸n de la edad de los MENA. Este tema ha sido estudiado por Cemlyn y Nye (2012) , concluyendo que la atenci贸n a factores f铆sicos no es suficiente para valorar la edad de un menor, y que deben tenerse en cuenta otros factores individuales, sociales y culturales.

Otro aspecto que incide en el tipo de intervenci贸n que reciben es el modo en que se llevan a cabo las evaluaciones iniciales de los MENA a su llegada al pa铆s, as铆 como las dificultades que entra帽a esta evaluaci贸n debido a la desconfianza y la falta de apoyo que perciben los adolescentes. As铆, las investigaciones de Kohli (2006a), Mitchell (2003) y Westwood (2012) ahondan en la importancia del uso de int茅rpretes, del empleo de la lengua materna y de claves culturales que faciliten el acercamiento a estos adolescentes, as铆 como en la necesidad de erradicar la suspicacia con que las autoridades 鈥攜 en ocasiones los trabajadores sociales鈥 se acercan a los menores extranjeros. En concreto, algunos autores como Kohli (2002, 2006a) y Papadopoulos (2002) examinan en sus investigaciones el significado del silencio y de las escuetas historias relatadas por estos j贸venes. Tambi茅n con relaci贸n a este tema, y mediante el empleo de entrevistas a proveedores de servicios y a MENA, Hopkins y Hill (2010) exploraron en Escocia las principales necesidades de estos adolescentes, y entre ellas destaca la necesidad de abordar los efectos traum谩ticos de su historia de vida y del viaje. Las experiencias vividas antes de la llegada al pa铆s de acogida tambi茅n han sido analizadas en varias investigaciones en el Reino Unido. Es el caso del estudio de Thomas, Thomas, Nafees y Bhugra (2004) sobre las experiencias de 100 MENA que llegaron al Reino Unido, y el posterior estudio de Hopkins y Hill (2008) , que analiza el car谩cter traum谩tico de dichas vivencias en adolescentes que llegaron a Escocia.

Aunque menor en n煤mero, tambi茅n en otros pa铆ses se han realizado estudios que han identificado temas de preocupaci贸n importante relativos al cuidado y a la protecci贸n de esta poblaci贸n. Una visi贸n del impacto que el fen贸meno tiene sobre los servicios sociales y expresi贸n de este fen贸meno en otros pa铆ses europeos nos la ofrecen las siguientes publicaciones: en B茅lgica, la de Derluyn y Broekaert (2005, 2008) sobre la importancia de atender las necesidades emocionales en un contexto donde las consideraciones jur铆dicas han prevalecido como principio de intervenci贸n; en Irlanda, Christie (2003) describe el reto que supuso para los trabajadores sociales la llegada de MENA al pa铆s, la ausencia de pol铆ticas claras y la inconsistencia en los est谩ndares aplicados, mientras que N铆 Raghallaigh y Gilligan (2010) analizan un tema apenas abordado con esta poblaci贸n, su resiliencia, identificando 6 tipos de estrategias de afrontamiento. En Noruega y Dinamarca, Engebrigtsen (2003) examina la aplicaci贸n del principio del inter茅s superior del menor en estos casos, concluyendo la falta de sensibilidad sobre los antecedentes y las circunstancias en las decisiones adoptadas. M谩s adelante, Vitus y Liden (2010) revisan las diferentes pol铆ticas llevadas a cabo en estos 2 pa铆ses con los MENA en cuanto a escolarizaci贸n, derecho a becas y permisos de residencia. Finalmente, es importante destacar el estudio de seguimiento realizado en Suecia por Wallin y Ahlstr枚m (2005) a 34 MENA que hab铆an conseguido su permiso de residencia en el pa铆s 7 a帽os antes. Su an谩lisis aborda las principales claves en el proceso de integraci贸n de estos j贸venes: el trabajo y la educaci贸n, las relaciones familiares, red social, estrategias de afrontamiento, expectativas de futuro y bienestar general, entre otros.

Sin embargo, a pesar del enorme impacto que este proceso migratorio ha tenido en el Estado espa帽ol y especialmente en su sistema de protecci贸n a la infancia desde los a帽os noventa, apenas se han publicado estudios donde se describan las particularidades del fen贸meno en Espa帽a, la intervenci贸n desarrollada y las principales necesidades detectadas desde una perspectiva comparativa con los pa铆ses vecinos de la UE.

Entre las escasas investigaciones llevadas a cabo en nuestro pa铆s se encuentran las del grupo de investigaci贸n IFAM, que ha desarrollado una importante labor representando a Espa帽a en investigaciones europeas ( Proyecto CON RED, 2004; Quiroga, Alonso y Armengol, 2005 ) o analizando el fen贸meno MENA ( Quiroga, Alonso y S貌ria, 2009, 2010 ), y en especial sobre la invisibilidad de las chicas ( Quiroga y S貌ria, 2010 ). Desde el punto de vista legislativo, destaca el trabajo de la C谩tedra Santander de Derecho y Menores ( L谩zaro, 2007; L谩zaro y Moroy, 2010 ). Adem谩s, se han publicado otros estudios, como los desarrollados por Seti茅n y Barcel贸 (2008) y Gimeno (2013) , acerca del tipo de recursos en los que suele acogerse a estos menores. Tambi茅n se han desarrollado investigaciones sobre la importancia del trabajo con la familia ( Ochoa de Alda, Ant贸n, Rodr铆guez y Atabi, 2009 ), acerca del consumo de drogas en esta poblaci贸n ( Markez y Pastor, 2009 ) y sobre su bienestar psicosocial ( Manzani y Arnoso, 2014).

Siguiendo la l铆nea de estas investigaciones, nuestro estudio tiene como objetivo ofrecer una descripci贸n acerca del modo en que estos adolescentes son atendidos en nuestro pa铆s en comparaci贸n con nuestros pa铆ses vecinos, describiendo las caracter铆sticas del proceso de intervenci贸n llevado a cabo desde los sistemas de protecci贸n, as铆 como la situaci贸n y necesidades de los MENA acogidos en Espa帽a.

Los menores extranjeros no acompa帽ados en el Estado espa帽ol

La definici贸n de la poblaci贸n de menores mies a la que hace referencia este art铆culo responde a la descrita en la Resoluci贸n del Consejo de Europa del 26 de junio de 1997: 芦menores de 18 a帽os, nacionales de terceros pa铆ses, que llegan a territorio espa帽ol sin ir acompa帽ados de un adulto responsable de ellos, ya sea legalmente o con arreglo a los usos y costumbres, en tanto no se encuentran efectivamente bajo el cuidado de un adulto responsable禄.

Partiendo de esta definici贸n y de la asunci贸n de los principios de Convenci贸n de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Ni帽o ( UNICEF, 2006 ), as铆 como de lo establecido por las leyes nacionales de protecci贸n a la infancia, la llegada de un menor mie no acompa帽ado a cualquier territorio del Estado espa帽ol supone la asunci贸n de su tutela por parte de las autoridades locales, responsables de la protecci贸n a la infancia en cada territorio.

El fen贸meno de la inmigraci贸n infantil irrumpe en Espa帽a a partir de mediados de los a帽os noventa ( Goenechea, 2006; L谩zaro, 2007; Proyecto CON RED, 2004 ), si bien es a partir de 2002 y 2003 cuando las cifras comienzan a multiplicarse, aunque a diferente ritmo en cada regi贸n. El n煤mero de MENA en Espa帽a es un dato dif铆cil de estimar. La falta de coordinaci贸n entre las comunidades y la ausencia de rigor en el c谩lculo de estad铆sticas han contribuido a la aparici贸n de cifras muy diversas ( Jim茅nez y Izquierdo, 2013 ). Seg煤n se帽alan estos mismos autores ( Jim茅nez y Izquierdo, 2013 ), parece que una de las cifras m谩s elevadas se alcanz贸 en Espa帽a a finales de 2004, cuando se cuantificaron 9,117 MENA. Desde entonces se documenta un notable descenso debido, entre otros factores, al impacto de la crisis econ贸mica. As铆, Fuentes (2014) se帽ala que, seg煤n datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, a finales de 2012 se contabilizaban un total de 2,319 MENA, mientras que el Ministerio de Interior en las mismas fechas contabilizaba 3,261 menores.

Como puede apreciarse en la figura 1 , la llegada de MENA a Espa帽a tuvo un enorme impacto en el uso del acogimiento residencial como medida protectora, desbordando las previsiones y los recursos de los sistemas de protecci贸n del pa铆s. El acogimiento familiar no era a煤n una medida suficientemente consolidada para dar respuesta a esta poblaci贸n, por lo que se opt贸 por el uso pr谩cticamente exclusivo de los centros de acogida en todas las regiones. Esto explica el incremento en las cifras de altas en acogimiento residencial desde esta 茅poca hasta el a帽o 2008, momento en que la llegada de estos adolescentes comienza a disminuir.

Figura 1

Incidencia de las medidas de protecci贸n.

Por otro lado, no podemos perder de vista que hay menores en la calle que nunca han tenido contacto con las instituciones de protecci贸n ( Jim茅nez, 2003 ) y que no aparecen cuantificados en las estad铆sticas.

La dispersi贸n entre las diferentes regiones del pa铆s es muy desigual ( Quiroga y S貌ria, 2010 ). Por un lado la proximidad geogr谩fica, y por otro la disparidad de criterios y servicios empleados en su atenci贸n, parecen haber contribuido a esta distribuci贸n ( Gimeno, 2013).

M茅todo Participantes

El n煤mero de profesionales entrevistados fue de 68, procedentes de 9 regiones: Arag贸n, Cantabria, Castilla y Le贸n, Catalu帽a, Galicia, Guip煤zcoa, Murcia, Tenerife y Vizcaya. Entre los profesionales se incluyeron directores y educadores sociales que trabajaban directamente en la atenci贸n de MENA en hogares residenciales, as铆 como t茅cnicos y profesionales de los servicios de protecci贸n. Se entrevist贸 de forma individual a 42 menores, y 8 formaron parte de una entrevista grupal ( tabla 1).

Tabla 1

Participantes y metodolog铆a

Tipo de entrevista  MENA  Profesionales de los centros de acogida (directores y educadores sociales)  Profesionales de los servicios de protecci贸n 
Entrevista en grupo  8 (1 grupo)  39 (4 grupos)  19 (2 grupos) 
Entrevista individual  42  10 
Total  50  39  29 

Como se muestra en la tabla 2 , la mayor铆a de los j贸venes entrevistados eran varones (48 chicos y solo 2 chicas), con edades entre 14 y 17 a帽os (el 80.9% ten铆an entre 16 y 17 a帽os). El grupo m谩s numeroso proced铆a de Marruecos (87.8%), y el resto, de otras regiones africanas.

Tabla 2

Caracter铆sticas de los MENA que participaron en las entrevistas individuales

MENA (entrevista individual, n = 42) 
Sexo
Masculino  97.5 
Femenino  2.4 
Edad
14 a帽os  2.4 
15 a帽os  7.1 
16 a帽os  23.8 
17 a帽os  57.1 
18 a帽os  9.5 
Pa铆s de procedencia (n = 41)
Marruecos  87.8 
Senegal  9.8 
Ghana  2.4 
Procedimiento e instrumentos

Para responder al objetivo propuesto, hemos analizado las fases de la intervenci贸n, los servicios disponibles en las distintas regiones, las fortalezas y debilidades de dichos servicios, y hemos evaluado las necesidades sociales, de salud, educativas y legales de este grupo de adolescentes.

Para ello, se emplearon varias fuentes de informaci贸n: se examinaron los documentos legales, protocolos oficiales e investigaciones publicadas en cada comunidad aut贸noma, se realizaron entrevistas individuales y grupales semiestructuradas con los menores, as铆 como con los profesionales implicados en la atenci贸n a estos adolescentes. La duraci贸n de las entrevistas vari贸 entre una hora y media y 2 horas.

El gui贸n de la entrevista se estructur贸 seg煤n las 4 fases del proceso de intervenci贸n: localizaci贸n, investigaci贸n-evaluaci贸n, toma de decisiones y ejecuci贸n de la medida. Se recab贸 la informaci贸n y la percepci贸n de los participantes respecto a las fortalezas y debilidades de cada fase, as铆 como su experiencia en cada una de ellas.

Resultados

Uno de los aspectos que caracteriza a la poblaci贸n de MENA acogidos en Espa帽a es la naturaleza de su proyecto migratorio. Lograr un trabajo y alcanzar una mejor vida en Europa constitu铆a el principal motivo del proyecto migratorio de los adolescentes entrevistados (63.2%) ( tabla 3 ). La mayor铆a afirmaron llegar a Espa帽a solos (57.5%) o acompa帽ados por amigos tambi茅n menores de edad (32.5%). Asimismo, la mitad de los participantes (53.8%) afirmaron no conocer a nadie en el pa铆s de acogida que pudiera ayudarles. Los que s铆 contaban con alg煤n referente, este sol铆a ser alg煤n familiar o amigo que hubiera emigrado previamente ( tabla 3).

Tabla 3

Resultados de las entrevistas a MENA

MENA (entrevista individual, n = 42) 
Proyecto migratorio (n = 40)
Llegaron solos a nuestro pa铆s  57.5 
Acompa帽ados por otros menores de edad  32.5 
Acompa帽ados por familiares  5.0 
Otros  5.0 
Figura de referencia a la llegada (n = 39)
S铆  46.2 
Familiares  66.7 
Amigos  22.2 
Otros extranjeros conocidos  5.6 
No sabe/no contesta  5.6 
No  53.8 
Principal motivo de la migraci贸n (n = 38)
Lograr un trabajo y alcanzar una mejor vida  63.2 
Deseo de viajar y aventura  2.6 
Reagrupaci贸n familiar  2.6 
Otros motivos  23.7 
No saben responder  7.9 
Estado de salud
Manifiestan malestar psicol贸gico  92.9 
Manifiestan dolencias f铆sicas  52.4 
Apoyo social
Tienen amigos de su misma procedencia y del pa铆s de acogida  71.4 
Tienen solo amigos de su misma procedencia  14.3 
Tienen solo amigos de su pa铆s de acogida  7.1 
No tiene amigos  7.1 
Valoraci贸n de la relaci贸n con los educadores sociales (n = 40)
Buena o muy buena relaci贸n  37.5 
Relaci贸n regular  52.2 
Mala relaci贸n  10.0 
Expectativas respecto al proceso de transici贸n (n = 27)
Traslado a un piso de emancipaci贸n  48.1 
B煤squeda de otras alternativas con amigos o conocidos  22.2 
No sab铆an qu茅 iba a suceder  29.6 
Aspectos mejor valorados de los hogares residenciales (n = 37)
Conformidad con las normas  45.9 
Buena relaci贸n con los educadores sociales  32.4 
Buen ambiente en el hogar  18.9 
Cobertura de necesidades b谩sicas  8.1 
Presencia de amigos  8.1 
Tiempo libre  5.4 
La llegada y el primer contacto con las autoridades

En las regiones 芦de entrada禄 en nuestro pa铆s (Islas Canarias y costa sur del pa铆s) la mayor铆a de los adolescentes son localizados por las autoridades y servicios de emergencia, mientras que aquellos que se dirigen al interior o norte del pa铆s sin ser interceptados se dirigen por s铆 mismos a servicios de atenci贸n a la infancia asegurando ser menores de edad.

Una de las mayores dificultades que tuvieron que afrontar las administraciones de cada territorio fue desarrollar un 贸ptimo procedimiento para realizar la valoraci贸n de la edad de los presuntos menores cuando no existe documentaci贸n oficial o esta es considerada falsa. Al inicio de la llegada de estos menores, los protocolos de determinaci贸n de la edad variaban frecuentemente, haciendo prevalecer en unos casos la informaci贸n del pasaporte y en otros los resultados de las pruebas forenses, ocasionando cambios repentinos en el plan de intervenci贸n seg煤n pasaran a ser considerados menores o adultos. Actualmente se han consolidado protocolos que establecen en qu茅 casos es necesario realizar estas pruebas. En primer lugar, prevalece la existencia de documentaci贸n oficial (pasaporte), y solo en caso de no existir se emplean pruebas de determinaci贸n de la edad. Dada la disparidad de m茅todos diagn贸sticos empleados y las dificultades de los mismos en cuanto a fiabilidad, se llev贸 a cabo en 2010 un Documento de Consenso de Buenas Pr谩cticas entre los Institutos de Medicina Legal de Espa帽a ( Garamendi et al., 2011).

En pr谩cticamente todos los territorios, tras la localizaci贸n del presunto menor y hasta confirmar su edad, los j贸venes son puestos a disposici贸n de los servicios de protecci贸n y son acogidos en hogares de urgencia. En este momento se inicia la fase de investigaci贸n para elaborar el plan de caso.

Fase de investigaci贸n-evaluaci贸n

Una de las primeras dificultades y objetivo prioritario de esta fase es la identificaci贸n del menor y la valoraci贸n de su situaci贸n actual. Esta informaci贸n, unida a la valoraci贸n de las necesidades del menor que fundamentar谩n la elaboraci贸n del plan de caso y la elecci贸n del recurso id贸neo para su atenci贸n, es recabada en plazos muy diferentes en las diferentes comunidades estudiadas.

Mientras en algunas comunidades (Cantabria, Galicia y Murcia) la adopci贸n de tutela se realiza de forma muy r谩pida tras la ratificaci贸n de la minor铆a de edad (en aproximadamente 10 d铆as, en el caso de Galicia), en otras este proceso llega a demorarse varios meses. Y estos plazos son importantes, ya que la posibilidad de conseguir la nacionalidad espa帽ola una vez alcancen la mayor铆a de edad depender谩 de haber estado al menos 2 a帽os tutelados por la administraci贸n.

Durante esta fase, los adolescentes suelen permanecer en hogares de urgencia . Detectamos diferencias en las comunidades en cuanto a la especificidad de estos centros. Nos encontramos, por un lado, con centros dise帽ados espec铆ficamente para estos menores, estrategia habitual en comunidades con un elevado n煤mero de MENA, como es el caso de Tenerife o Vizcaya, y, por otro lado, comunidades (tal es el caso de Galicia) que les han atendido en los centros de urgencia ya existentes, acogiendo conjuntamente MENA y menores nacionales.

En algunas regiones, estos dispositivos cumplen una labor de urgencia y, por tanto, en este fase a煤n no se inician intervenciones educativas; en otras, como es el caso de Vizcaya, estos hogares han implementado un proyecto educativo que permite iniciar intervenciones formativas e integradoras (reciben formaci贸n, aprenden espa帽ol, etc.) que facilitan la adaptaci贸n de los adolescentes.

Otro aspecto que cabe mencionar en esta fase es la informaci贸n que se ofrece a los j贸venes sobre su situaci贸n y sus derechos. Seg煤n la mayor铆a de los profesionales que participaron en el estudio, es una pr谩ctica com煤n que sean los educadores sociales de los hogares los que mantengan a los adolescentes informados sobre su situaci贸n. No obstante, el 57% de los entrevistados expresaron no saber qu茅 estaba ocurriendo o iba a ocurrir en el futuro, basando sus expectativas en lo que otros les relataban. La falta de confianza mutua (entre los educadores y los adolescentes) fue expresada a menudo por los participantes en el estudio.

Toma de decisiones, provisi贸n de alojamiento y apoyo

La fase de toma de decisiones se inicia con la decisi贸n de si el joven permanecer谩 en Espa帽a o si por el contrario ser谩 efectuada la reagrupaci贸n familiar. Lo m谩s com煤n es que las entidades p煤blicas de protecci贸n asuman que los adolescentes permanecer谩n en Espa帽a, en unos casos, por la imposibilidad a nivel pr谩ctico de facilitar la reagrupaci贸n familiar; en otros, por la inadecuaci贸n de esa alternativa atendiendo al inter茅s superior del menor.

En el estudio se detect贸 una escasa participaci贸n de estos adolescentes en el proceso de toma de decisiones. En algunos casos, no ten铆an claras expectativas sobre la l铆nea de intervenci贸n que se llevar铆a a cabo (proyecto educativo, cambio de centro, alternativas, etc.) y recib铆an las decisiones una vez adoptadas sin sentirse escuchados.

Una vez decidido que la mejor 鈥攐 la 煤nica鈥 opci贸n es la permanencia en Espa帽a, se debe decidir cu谩l es el plan de caso que mejor se adapta a sus necesidades. Pr谩cticamente en la totalidad de los casos era de preparaci贸n para la independencia, y lo habitual era que fueran acogidos en hogares residenciales.

Por ello, exploramos el modo en que la red de acogimiento residencial estaba organizada en cada comunidad. Encontramos 3 modelos: en primer lugar, regiones como Tenerife, que dispon铆an de recursos espec铆ficos para MENA, o como Vizcaya, donde se hab铆a establecido una red muy organizada, que hab铆a ido diversific谩ndose en funci贸n de las necesidades que iban surgiendo; en segundo lugar, comunidades (tal es el caso de Galicia) que integraban a estos adolescentes en los recursos ya existentes, convirti茅ndolos en recursos mixtos e incorporando proyectos espec铆ficos para los MENA referidos al idioma, alfabetizaci贸n, etc. Por 煤ltimo, en otras regiones (Castilla-Le贸n, Cantabria, Guip煤zcoa o Murcia) se manten铆an los 2 modelos, con hogares mixtos en los que conviv铆an menores extranjeros y nacionales y con otros recursos espec铆ficamente dise帽ados para MENA.

El tiempo medio de permanencia en los centros variaba en funci贸n de la agilidad en la tramitaci贸n de documentaci贸n, la percepci贸n de cumplimiento de expectativas y la posibilidad de integraci贸n como adultos. As铆, en comunidades donde se demoraba la tramitaci贸n de documentaci贸n, la asunci贸n de tutela, y/o no hab铆a claras expectativas de incorporaci贸n al mercado laboral, era frecuente que los adolescentes se marchasen y acudiesen a otras regiones de donde hab铆an o铆do que sus expectativas pod铆an ser cumplidas.

Al preguntar a los adolescentes en las entrevistas individuales por la satisfacci贸n con el lugar donde viv铆an y las razones de su valoraci贸n, algo m谩s de la mitad de los participantes afirmaron estar satisfechos (57.1%). Los aspectos mejor valorados pueden verse en la tabla 3.

Los que se sent铆an insatisfechos valoraron negativamente las normas impuestas y/o el aburrimiento ocasionado por la falta de actividades organizadas en el centro o no adecuadas a sus intereses.

Tras recabar informaci贸n en los diferentes territorios sobre la cobertura de necesidades formativas, sociales y sanitarias de esta poblaci贸n, constatamos que la tendencia generalizada era la de utilizar los mismos recursos empleados para el resto de adolescentes en protecci贸n. En concreto, los adolescentes de nuestro estudio segu铆an en su mayor铆a cursos de formaci贸n profesional para conseguir un empleo al alcanzar la mayor铆a de edad (78.6%) ( tabla 3 ). Los 煤nicos programas espec铆ficamente dirigidos a este colectivo ten铆an por objetivo el aprendizaje del idioma o el abordaje de cuestiones culturales.

Sobre su estado f铆sico, algo m谩s de la mitad de los j贸venes (52.4%) expresaron tener alguna dolencia con cierta frecuencia (dolores de cabeza, espalda y est贸mago fundamentalmente). M谩s preocupante era el malestar psicol贸gico expresado durante las entrevistas. Casi la totalidad de los adolescentes manifestaron que en alg煤n momento se sent铆an sin fuerzas para seguir adelante, y estos sentimientos sol铆an venir acompa帽ados de p茅rdida de apetito y problemas de sue帽o (92.9%) ( tabla 3 ). Durante la entrevista en grupo se debati贸 sobre este tema y la posibilidad de recibir ayuda psicol贸gica. La propuesta era en general rechazada, expresando tener miedo a hablar de cuestiones personales que luego pudieran quedar reflejadas en informes.

Otro aspecto relevante era el apoyo social con el que contaban. A la hora de valorar sus amistades, la percepci贸n era muy diferente entre los profesionales y los propios j贸venes. Los primeros percib铆an que la mayor铆a se relacionaba exclusivamente con otros de su misma procedencia, mientras que la mayor铆a de los adolescentes (71.4%) afirmaron tener amigos extranjeros y tambi茅n nacionales. Otra figura de apoyo importante eran los educadores sociales, con quienes el 37.5% de los participantes en el estudio afirmaban tener muy buena o buena relaci贸n. Sin embargo, el porcentaje restante expres贸 mantener una relaci贸n regular (52.5%) o incluso mala (10%) ( tabla 3).

Transici贸n a la vida adulta

Las diferencias en cuanto a la dotaci贸n de programas de apoyo a la transici贸n para este colectivo eran muy no en las diferentes regiones.

Exist铆an ejemplos de buena pr谩ctica en varios territorios (Vizcaya o Catalu帽a), donde se hab铆an desarrollado programas espec铆ficos para apoyar este proceso. En el caso de Catalu帽a, existe un 脕rea de apoyo al joven tutelado y extutelado que ofrece apoyo a los j贸venes entre 16 y 21 a帽os en 6 谩reas: vivienda, inserci贸n laboral, seguimiento socioeducativo y psicol贸gico, asesoramiento jur铆dico y soporte econ贸mico.

Con respecto a los recursos de alojamiento espec铆ficos para abordar el apoyo a la transici贸n a la vida adulta, casi todas las regiones de las que se obtuvo informaci贸n pose铆an programas donde se trabajaba espec铆ficamente la transici贸n a la vida adulta mediante unidades semiaut贸nomas de preparaci贸n para la independencia y, por otro lado, con los recursos para extutelados. Sin embargo, el acceso a pisos para extutelados no resultaba sencillo, dada la insuficiencia de plazas. De los adolescentes entrevistados que estaban a punto de cumplir la mayor铆a de edad (n = 27), solo el 48.1% contaban con la expectativa de ser trasladados a un piso de emancipaci贸n; el resto, bien estaban buscando otras alternativas con amigos y conocidos (22.2%), o bien no sab铆an qu茅 suceder铆a en su futuro pr贸ximo (29.6%). Su situaci贸n se agravaba teniendo en cuenta que solo el 4.9% contaba con un empleo en el momento de la entrevista ( tabla 3).

Discusi贸n

La poblaci贸n de MENA acogidos en Espa帽a responde a un perfil similar en cuanto a la edad y casi exclusiva proporci贸n de varones al descrito en otras investigaciones internacionales ( Barrie y Mendes, 2011; Derluyn y Broekaert, 2005; Hopkins y Hill, 2008 ). Sin embargo, hay importantes diferencias en cuanto a la procedencia de estos adolescentes: Marruecos, Argelia, Mali, Nigeria y Rep煤blica de Guinea son los principales pa铆ses de origen de los j贸venes que llegan a Espa帽a. En concreto, Marruecos es el origen del 88% de los adolescentes entrevistados en este estudio, dato que corrobora la descripci贸n publicada en estad铆sticas oficiales y otros estudios nacionales ( Calzada, 2007; L贸pez de los Mozos, 2015; Proyecto CON RED, 2004; Quiroga y S貌ria, 2010 ). Por el contrario, en otros pa铆ses del norte de Europa la mayor proporci贸n de j贸venes mies provienen de Europa del Este y Asia. El origen de estos adolescentes se relaciona con los motivos de su proyecto migratorio. As铆, hasta el momento, Espa帽a ha recibido a menores no acompa帽ados cuyo objetivo migratorio era predominantemente econ贸mico y, por tanto, nuestro pa铆s ha sido destino de la migraci贸n juvenil de pa铆ses vecinos con peor situaci贸n socioecon贸mica y bienestar social. Sin embargo, dadas las circunstancias actuales, cada vez es m谩s probable que el perfil del MENA se diversifique y comiencen a llegar ni帽os y adolescentes procedentes de otros pa铆ses y cuya motivaci贸n sea huir de lugares en conflicto donde peligre su seguridad. Esto conllevar谩 una situaci贸n legal diferente y la aparici贸n de necesidades derivadas de experiencias traum谩ticas y posibles p茅rdidas familiares, como las descritas en Hopkins y Hill (2008) y Thomas et al. (2004).

La condici贸n de menor sobre la de inmie y valoraci贸n de la edad

Nuestra revisi贸n de los procedimientos llevados a cabo en la intervenci贸n con esta poblaci贸n arroja importantes diferencias entre las regiones, si bien parece haber un claro consenso sobre la necesidad de hacer prevalecer su condici贸n de menores sobre la de inmies. Los sistemas de protecci贸n, de forma m谩s o menos 谩gil, han asumido la tutela de estos adolescentes asegurando su protecci贸n y formaci贸n para facilitar su posterior integraci贸n como adultos en el contexto de acogida. La diferente agilidad en la tramitaci贸n de documentaci贸n y la asunci贸n de tutela responde fundamentalmente a 2 factores: la viabilidad de dar una respuesta r谩pida cuando en un corto periodo de tiempo lleg贸 un elevado n煤mero de MENA a algunos territorios, y las directrices pol铆ticas que en algunas regiones tratan de evitar el conocido como 芦efecto llamada禄, un temor descrito en el estudio de Kohli (2006b) en el Reino Unido y que detectamos tambi茅n en nuestro pa铆s, aunque en pocos casos ha tenido un impacto real en el proceso de intervenci贸n.

En todas las regiones se ha dado especial importancia a establecer un procedimiento de valoraci贸n de la edad donde prevalezca el inter茅s del menor. Como apuntan Cemlyn y Nye (2012) , es frecuente la creencia entre los trabajadores de que algunos de los j贸venes que solicitan protecci贸n son adultos que intentan hacerse pasar por menores. Sin embargo, en nuestro estudio no detectamos que se produzcan pr谩cticas como las descritas por Crawley (2007) , de presiones sobre los profesionales para valorar a los MENA como m谩s mayores de lo que en realidad son con el fin de reducir los costes econ贸micos que supone su atenci贸n. En Espa帽a, la tendencia ha sido la de hacer prevalecer la condici贸n de menor del adolescente en caso de duda. No obstante, lo que s铆 ha supuesto una dificultad en la intervenci贸n han sido las numerosas discusiones por la falta de fiabilidad y precisi贸n de las pruebas empleadas. Esto ha supuesto que en funci贸n de la consideraci贸n de un documento u otro como aval de la edad del menor, los servicios que se le ofrec铆an pod铆an variar, situaci贸n que hoy en d铆a ya no se produce gracias a documentos de consenso como el elaborado por los Institutos de Medicina Legal en Espa帽a ( Garamendi et al., 2011).

Red de infraestructuras y programas

Otro aspecto de especial importancia en el proceso de intervenci贸n es la red de infraestructuras y programas creados para atender a esta poblaci贸n. Como se detall贸 anteriormente, los modelos de atenci贸n son distintos en funci贸n de la proporci贸n de MENA acogidos en cada territorio. En general, se observan ventajas en la creaci贸n de redes especializadas en una primera fase de urgencia y la consolidaci贸n de programas mixtos que permitan la convivencia con otros adolescentes, normas y valores culturales que favorecer谩n el proceso de integraci贸n. Ahora bien, el 茅xito de los programas de urgencia especializados ha dependido fundamentalmente del dise帽o de programas bien estructurados, donde los adolescentes sienten que mientras el tiempo transcurre van avanzando en su proyecto migratorio (papeles, formaci贸n) y reciben informaci贸n sobre su situaci贸n y posibles expectativas. Los programas que se dise帽aron como mera recepci贸n y retenci贸n dada la presi贸n ejercida por la creciente llegada de MENA a algunos territorios ocasionaron, en general, importantes conflictos. De hecho, en la valoraci贸n que hacen los adolescentes en nuestro estudio sobre su satisfacci贸n con la atenci贸n recibida, el aburrimiento y los sentimientos de desesperanza son uno de los factores que m谩s inciden en su valoraci贸n negativa.

Siguiendo con el an谩lisis de las ventajas e inconvenientes que ofrecen los recursos especializados o mixtos, seg煤n el estudio de Mels, Derluyn y Broekaert (2008) , el poder convivir con otros adolescentes de la misma cultura y proyectos migratorios similares se configura como un factor positivo por el apoyo informativo y a veces instrumental que los compa帽eros brindan. Wade, Sirriyeh, Kohli y Simmonds (2012) consideran que los aspectos compartidos con miembros del pa铆s de origen suelen reducir los sentimientos de aislamiento y generan bienestar, sobre todo al inicio del acogimiento. Esto estar铆a en consonancia con la preferencia en muchos territorios por dise帽ar centros de acogida espec铆ficos para MENA en una primera fase.

Impacto emocional de la experiencia migratoria y expectativas

Es algo constatado en la literatura internacional el impacto emocional que la experiencia migratoria genera en los MENA. Aunque los adolescentes no acompa帽ados que llegan a nuestro pa铆s no comparten las mismas experiencias premigratorias que los MENA que acuden a otros pa铆ses, s铆 es cierto que comparten ciertos riesgos del viaje y dificultades de adaptaci贸n al territorio de acogida. De hecho, el 93% de los adolescentes entrevistados expresaron malestar psicol贸gico, si bien todos ellos eran reacios a recibir terapia. Nuestros datos y la investigaci贸n internacional corroboran las necesidades emocionales de esta poblaci贸n ( Bronstein, Montgomery y Ott, 2013; Derluyn y Broekaert, 2005, 2007, 2008; Groark, Sclare y Raval, 2011; Hodes, 2000; Hodes, Jagdev, Chandra y Cunniff, 2008; Jakobsen, Demott y Heir, 2014; Thomas et al., 2004 ) y, sin embargo, se trata de un aspecto a煤n escasamente abordado en la intervenci贸n. Es indudable que desarrollar estrategias de apoyo y terapia para afrontar este malestar supone salvar muchas barreras culturales y la desconfianza que muchos adolescentes expresan hacia todo aquello que representa al sistema que ha de tomar decisiones sobre su futuro.

En relaci贸n con las expectativas de estos adolescentes y la informaci贸n que se les ofrece, encontramos el mismo problema de desconfianza mutua que otros investigadores han descrito con poblaciones similares ( Kohli, 2002, 2006a ). Adem谩s del miedo que lleva a muchos adolescentes a no querer compartir informaci贸n sobre su historia, familia y sentimientos, la mayor铆a de los adolescentes entrevistados expresaron no entender la informaci贸n que reciben. Estos resultados nos llevan a apoyar las conclusiones de Mitchell (2003) y Westwood (2012) sobre la importancia de formar mediadores culturales o apoyar la formaci贸n de los educadores, donde no solo importe el dominio del lenguaje, sino tambi茅n el manejo de claves culturales que faciliten la comunicaci贸n.

Cobertura de necesidades y transici贸n a la vida adulta

Al explorar la cobertura de sus necesidades encontramos una respuesta muy positiva en cuanto a las posibilidades formativas de las que disponen y, de hecho, en todas las regiones los planes de actuaci贸n reflejan la prioridad otorgada a la formaci贸n para el empleo. Como ya apuntan otros investigadores ( Wallin y Ahlstr枚m, 2005 ), este es uno de los factores clave para asegurar su integraci贸n posterior.

Dado que en la mayor铆a de los casos la decisi贸n adoptada a su llegada es la preparaci贸n para la independencia, cobra especial importancia la implantaci贸n de programas que faciliten este proceso. La investigaci贸n internacional ha se帽alado la diversa naturaleza de estos programas y el frecuente sentimiento entre los adolescentes de estar mal preparados para afrontar los retos que deben afrontar en ese momento vital ( Biehal, Clayden, Stein y Wade, 1995; Courtney, Terrao y Bost, 2004; Stein, 2004 ). Las evidencias sugieren que la preparaci贸n debe fundamentarse en una buena valoraci贸n de necesidades, llevada a cabo de forma gradual mientras el joven se encuentra en un recurso de protecci贸n estable, haciendo hincapi茅 en la creaci贸n de nuevos v铆nculos y en la motivaci贸n para que estudien, y donde la preparaci贸n para la vida adulta forme parte de la propia planificaci贸n de la protecci贸n ( Stein, 2004; Stein y Wade, 2000 ).

No se ha desarrollado mucha investigaci贸n acerca de la transici贸n a la vida adulta en nuestro contexto, 煤nicamente algunos trabajos dirigidos a las implicaciones de poseer un empleo ( Arnau-Sabat茅s y Gilligan, 2015; Su谩rez Sandomingo, 2009 ) o a las caracter铆sticas de los j贸venes y de los centros en los que est谩n acogidos, que pueden predecir el 茅xito en dicha transici贸n ( Sala, Jariot, Villalba y Rodr铆guez, 2009 ). Lo que s铆 resulta evidente es que son m煤ltiples los retos que estos menores afrontan en esta etapa vital ( L贸pez, Santos, Bravo y del Valle, 2013 ), ya que a la dificultad que supone este proceso con 18 a帽os se une el temor a no lograr un permiso de residencia estable ( Manzani y Arnoso, 2014; Wade et al., 2012 ).

Seg煤n los datos de nuestro estudio, al aproximarse a la mayor铆a de edad pocos consiguen empleo y, aunque existen programas de apoyo a la transici贸n, las plazas son escasas y solo un peque帽o porcentaje puede acceder a ellas (siendo su disponibilidad muy desigual entre los territorios).

Conclusiones

En definitiva, son varios los aspectos clave que se extraen de este estudio y que coinciden con las conclusiones de McCarthy y Marks (2010) en su revisi贸n sobre buenas pr谩cticas: contin煤a habiendo importantes diferencias en el modelo de actuaci贸n de cada regi贸n, si bien se han establecido varios protocolos para consensuar pr谩cticas b谩sicas que afectan a los derechos de esta poblaci贸n, especialmente en lo referido a la valoraci贸n de la edad y documentaci贸n, y se han creado muchos programas y servicios espec铆ficamente dise帽ados para estos adolescentes que han favorecido su formaci贸n e integraci贸n en el contexto de acogida.

Por otro lado, debemos destacar que el modelo de actuaci贸n desarrollado en nuestro pa铆s hace prevalecer la condici贸n de menores de edad de estos adolescentes sobre su condici贸n de inmies, haciendo uso de los recursos destinados para la atenci贸n a ni帽os y j贸venes desprotegidos para atender a los adolescentes que llegan desde otros pa铆ses sin la compa帽铆a o tutela de ning煤n adulto.

Dos aspectos despuntan como clave para favorecer la mejora en la intervenci贸n: la creaci贸n de m谩s recursos de apoyo a la transici贸n, pues la falta de programas en algunas regiones y de suficientes plazas en otras coloca a estos adolescentes en una situaci贸n de desesperanza que hace peligrar todo el proceso previo de intervenci贸n; y la atenci贸n al malestar emocional que sus experiencias previas y la vida en un contexto extra帽o puede ocasionar.

Financiaci贸n

Financiado por el Ministerio de Econom铆a y Competitividad, mediante el Plan Nacional de I + D + i (PSI2012-33185).

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ning煤n conflicto de intereses.

Copyright © 2018. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

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