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 ESTUDIOS

 

«EL MITO DE LA IMPULSIVIDAD DEL DELINCUENTE»(1)

 

Dra. Rosa SANTIBÁÑEZ GRUBER

Universidad de Deusto


RESUMEN

PALABRAS CLAVE

ABSTRACT

KEY WORD

INTRODUCCION

Estado de la Cuestión

ESTUDIO EMPIRICO

Variables e instrumentos

Descripción de la Muestra

Hipótesis de Trabajo

Resultados y Discusión

PRIMERA HIPOTESIS: Confirmada

SEGUNDA HIPOTESIS: Confirmada

TERCERA HIPOTESIS: Confirmada parcialmente

CUARTA HIPOTESIS: Confirmada

Conclusiones

REFERENCIAS


RESUMEN

El autocontrol es una variable constante en los estudios de criminología. Los diferentes estudios sobre autocontrol defienden que los delincuentes no son capaces de controlar su conducta o, en otras palabras, de inhibir sus impulsos. Sin embargo, una aproximación intuitiva a esta realidad de determinados delitos puede hacemos pensar que los delincuentes son en realidad capaces de controlar sus conductas.

Las consecuencias de una u otra aproximación pueden ser de vital importancia en algunos campos como el judicial y psicológico. Desde una perspectiva judicial, el hecho de que una persona posea capacidad de autocontrol afecta a su inocencia o culpabilidad, así como al grado de responsabilidad y pena. Desde una aproximación psicológica este aspecto es crucial de cara a adaptar los tratamientos que se apliquen a los delincuentes.

Esta investigación empírica muestra la necesidad de diferenciar entre poseer la capacidad de autocontrol y la activación potencial de dicha capacidad, en nuestro caso, el autocontrol El autocontrol es una capacidad que puede activarse únicamente en determinadas situaciones dependiendo de los valores y las prioridades del sujeto. Además es necesario considerar la edad de la persona como otro aspecto importante a la hora de interpretar resultados de otras investigaciones.

Este estudio se basa en dos muestras diferentes: Una presa (N= 249) y otra no presa (N= 157). Los análisis estadísticos ponen de manifiesto que no existen diferencias en autocontrol entre presos y no presos pero sí se han encontrado en valores, personalidad y variables sociológicas.

PALABRAS CLAVE: Autocontrol. Intereses. Delincuencia. Prisión. Personalidad.

ABSTRACT

Self-control is consider as a constant variable in ala the researches related to criminality. Different studies on self-control have supported that people who commit crimes are not able to control their behaviour or inhibit their impulses. 1 consider, an intuitive approach to certain crimes would show delinquents have enough self-control on their behaviour

The real consequences of an statement or the other, would be vital in some fields as the judicial and psychological fields. In the judicial field, the fact that the person enjoys self-control would affect to his innocence or culpability, as well as the degree of the punishment established. In order to adjust the most suitable psychological treatment, this would be an essential factor to consider

This empirical research shows the need to differ between having an ability and the display of this potential ability, in this case self-control. Self-control is an ability which would be displayed only under certain circumstances, depending on the individual own priorities. We should also consider the age of the person as a relevant aspect which would lead to different interpretations of the results.

This study is based on two different samples: One prisoner (N=249) and a non-prisoner sample (N- 157).

The statistical analysis on self-control and values has reveal no differences in self-control between these two sample, but certain differences in values have been found.

We logically conclude, based on the results, that our hypothesis has been confirmed.

KEY WORDS: Autocontrol. Interest. Delinquency. Personality.

 


(1) Investigación subvencionada por el Dpto. de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco

Paper presentado en el 23rd Internacional Congress of Applied Psychology.

Para conectar con la autora dirigirse a la Universidad de Deusto. F.I.C.E. Aptdo. 1, 48980 Bilbao/ Vizcaya.


INTRODUCCION

Este artículo presenta los datos obtenidos en el estudio de tesis doctoral de la autora (Santibáñez, en prensa), en el cual se compara una muestra presa con una muestra no-presa en las variables de autocontrol, valores y personalidad.

El objetivo de este estudio es comprobar si existen realmente diferencias significativas en dichas variables entre ambos colectivos y, de ser así, en qué variables y en qué dirección se darían esas diferencias.

Las múltiples investigaciones que sobre el constructo del control se han llevado a cabo en el campo de las ciencias humanas en las últimas décadas, ponen de manifiesto el gran interés que los expertos en la materia le otorgan. Las principales ventajas que se le han reconocido al autocontrol podrían resumiese en cuatro:

- En primer lugar, en las sociedades modernas como la nuestra, caracterizadas por su gran complejidad, amplia diversidad de modelos de referencia y pluralismo, el control externo cada vez es más difícil de ejercer y es menos aceptado por el colectivo, es donde el autocontrol se presenta como toda una alternativa válida para guiar las vidas de los individuos.

- En segundo lugar, el autocontrol constituye un elemento imprescindible, aunque no suficiente, para lograr los ideales éticos y morales del ser humano maduro

- En tercer lugar, el autocontrol permite el desarrollo de la personalidad del individuo, respetando su idiosincrasia y reconociendo su libertad, independencia y capacidad de decisión y cambio.

- Finalmente, el autocontrol ha sido definido desde las ciencias humanas como una característica de salud mental ya que proporciona al individuo un sentimiento de control, seguridad y confianza en sí mismo.

Si el tema del autocontrol es en sí mismo interesante, desde mi punto de vista se hace apasionante cuando se estudia en relación al colectivo preso y delincuencial, colectivo éste objeto de este estudio:

- El autocontrol es aquí un criterio utilizado para la descripción, comprensión y tratamiento del fenómeno delictivo. Es difícil encontrar un manual sobre delincuencia que no presente la impulsividad y la falta de control como una de las características definitorias del denominado «retrato robot» del delincuente.

- El autocontrol es además un criterio utilizado tanto por legisladores como por jueces para establecer la culpabilidad y el grado de responsabilidad del sujeto ante un acto delictivo. En concreto, los dos pilares básicos de las descripciones de los tipos delictivos son: el análisis de la conducta objetiva (acción, resultado, forma, medios, objetivos, tiempo, lugar, etc.) y el análisis de los aspectos subjetivos (voluntad que rige la acción) (Mir, 1990).

 

Estado de la Cuestión

Antes de pasar a la exposición de los datos empíricos, repasemos cuál es el estado de la cuestión en relación al autocontrol, variable principal y objeto de este estudio, y del autocontrol en relación con la delincuencia.

A nivel teórico, toda la información recogida en la literatura sobre el tema del autocontrol puede agruparse en tomo a tres ejes:

- El de los autores que, como Kanfer (1975), Karoly (1977), Thoresen & Mahoney (1974) y Bandura (1977), que consideran el autocontrol como un proceso: el autocontrol como proceso que se desarrolla en varios momentos o fases: auto-observación, auto-evaluación, intervención y auto-refuerzo.

- El de los autores que hablan de distintos tipos o clases de autocontrol: el autocontrol no es un concepto unitario, sino que pueden distinguirse distintas formas de afrontar situaciones problemáticas. Shapiro (1978, 1982, 1983) distingue dos formas diferentes de autocontrol; una activa y otra pasiva en función de que la persona decida intervenir o no sobre el problema. Además, cada una de estas modalidades puede ser tanto positiva como negativa, dependiendo de las consecuencias que la acción o la no acción lleven consigo. Combinando los criterios de actividad-pasividad con el de positividad-negatividad se pueden distinguir entonces cuatro tipos de autocontrol: autocontrol activo positivo (AC.A+), autocontrol activo negativo (AC.A-), autocontrol pasivo positivo (AC.P+) y autocontrol pasivo negativo (AC.P-).

- Por último, el de los autores que se centran sobre el lugar o las áreas en donde se puede aplicar el autocontrol. Así, Lazarus (1973, 1981, 1985) y O'Keefe (1983, 1985) afirman que el autocontrol es una capacidad que se puede aplicar, no sólo a la conducta, sino a todas las áreas de la personalidad. Es decir, se pueden autocontrolar las emociones, los pensamientos, la conducta, las funciones biológicas y las relaciones con los otros.

Estos tres ejes en que se pueden agrupar casi todas las tendencias que existen sobre el autocontrol, no son en mi opinión, contrarios sino complementarios. Así, creo que una persona puede activar un tipo u otro de autocontrol y aplicarlo a las diferentes áreas de su persona. Esta activación implica ineludiblemente un proceso que más adelante intentaré describir

Desde mi punto de vista, es importante tener presentes todas estas aportaciones pero además, creo interesante considerar el autocontrol como un proceso doble: por un lado, un proceso de decisión de activación o no del autocontrol y, por otro, un proceso de desarrollo del autocontrol tras dicha decisión:

Proceso de decisión de activación del autocontrol.

Proceso de desarrollo del autocontrol.

 

Veamos cada uno de estos procesos:

1.º) Para el uso del autocontrol es necesario comenzar con el PROCESO DE ACTIVACION: una cosa es tener capacidad de autocontrol y otra muy distinta la activación de esta capacidad. Para activar una capacidad se deben atravesar una cadena de pasos que puede verse interrumpida en cualquier momento. Esta cadena de pasos sería:

- Tener capacidad.- poder autocontrolar objetivamente, lo que probablemente poseemos todos los seres humanos en mayor o menor medida, y saberse capaz de ello (autocontrol objetivo y autocontrol subjetivo).

- Tener posibilidad real de autocontrolar en unas circunstancias dadas y ante un problema concreto.

- Tener una valoración o motivación positiva de las consecuencias que del uso del autocontrol puedan derivarse o esperarse.

- Decidir la activación o no del proceso del autocontrol.

2.º) Cuando la persona ha pasado por todos los pasos del proceso de decisión de la activación, pasamos automáticamente al PROCESO DE DESARROLLO de este proceso que comprende los siguientes pasos: auto-observación y observación del entorno sistémico (hetero-observación), evaluación y toma de decisiones sobre la intervención activa o pasiva sobre la situación y autorrefuerzo.

La diferenciación entre estos dos conceptos (capacidad y activación de dicha capacidad) me parece trascendental. Es más, la falta de esta diferenciación es una cuestión que a menudo lleva a conflicto y malos entendidos. Por ejemplo, la capacidad de leer y el saber leer, no significa automáticamente que la gente haga uso de esa capacidad y lea. El ser capaz de nada o de andar en bicicleta no implica necesariamente que la gente decida practicar dichos deportes. En el caso que aquí se está tratando, es muy distinto afirmar que una persona no activa su capacidad de control, a decir que no posee control de sí misma. Una cosa es poder o ser capaz y otra querer o activar.

Por lo general, es habitual escuchar y leer que los delincuentes no son capaces de controlar su conducta, es decir, el déficit parece situarse, según estos autores, en el primero de los pasos o «escalones» señalados en el primer proceso: falta de capacidad de autocontrol.

Los estudios que analizan la relación entre las variables autocontrol y delincuencia afirman que el delincuente es una persona impulsivo, que no es dueña de su comportamiento. Sin embargo, estos estudios están realizados en su mayoría con población juvenil (Kazdin, 1988; Merrel, 1989; Mookherjee & Hogan, 1979; Riddle & Robert, 1977; Rosenthal & Lani, 1981) y no analizan el posible efecto del momento evolutivo en el que se encuentran. Pero existen pocos estudios realizados con población adulta, siendo además poco concluyentes (Cheek & Baker, 1977; Esser & Mueller, 1983; Friesen Andrews, 1982; Goldstein, 1983; Long, 1978; Wormith, 1984).

La cuestión principal estriba entonces en si estas conclusiones de investigaciones realizadas fundamentalmente con jóvenes se pueden aplicar y generalizar a los delincuentes adultos y, más en concreto, a los presos adultos. El segundo interrogante o cuestión que surge es si estos estudios tratan sobre la capacidad de autocontrol o sobre la decisión de activación de la capacidad de autocontrol.

Los dos interrogantes podrían formularse de la siguiente manera: ¿Se puede afirmar que los delincuentes adultos no son autocontrolados, al igual que señalan los estudios realizados con los delincuentes jóvenes? Y, en segundo lugar, ¿Son los delincuentes un colectivo menos autocontrolado o, por el contrario, poseen la misma capacidad que los demás pero la utilizan en circunstancias, situaciones y quizá con fines diferentes?

Por los resultados de los estudios realizados, se puede concluir que los delincuentes juveniles se caracterizan por la impulsividad y la falta de un suficiente grado de control, pero no se puede afirmar que la delincuencia adulta «per se» se caracterice por estos dos mismos atributos. Esta sería, una hipótesis aún por comprobar.

Quizá la realidad, por una vez, nos sirva de guía a los investigadores. La observación y reflexión sobre determinados actos delictivos puede hacernos pensar que los sujetos delincuentes sí poseen autocontrol, aunque el uso que dan al mismo puede ser diferencial. Existen muchas situaciones delictivas que exigen la capacidad de observación, evaluación, intervención y refuerzo. Los datos demuestran que también son capaces de soportar estimulación aversiva y demorar la gratificación en situaciones concretas como por ejemplo en su adaptación al doble sistema de normas vigentes en la institución penitenciaria: el sistema formal y el informal o código del recluso.

Nótese que la capacidad de observación, evaluación, intervención, refuerzo, tolerancia a la estimulación aversiva y demora de la gratificación son términos ya clásicos utilizados para la definición y explicación del autocontrol. ¿Cómo explicar entonces esta discrepancia entre lo que dicen algunos estudios (delincuentes = impulsivos) y lo que parece evidenciarse por mera observación de la realidad (delincuentes = autocontrol diferencial)? En el estudio de tesis doctoral que aquí presentamos se plantea precisamente esta última idea como hipótesis principal, es decir, que la delincuencia adulta y, en particular, los presos, sí poseen capacidad de autocontrol, probablemente, la misma capacidad que los no-presos adultos. Por ello, se espera que el autocontrol no sea una variable clave en la diferenciación entre la población delincuente y la población no delincuente, aunque sí se espera que la personalidad, los valores y los factores sociológicos sí lo sean.

Las consecuencias que se pueden desprender de unos u otros resultados son trascendentales para el enjuiciamiento y posterior tratamiento de estas personas: de ser el autocontrol una variable discriminante entre presos y no-presos, éste podrá ser utilizado tanto en la fase de enjuiciamiento como en la de tratamiento. En caso contrario, el autocontrol no deberá ser criterio, al menos de tratamiento, sino que los esfuerzos de política criminal se deberían dirigir a la intervención sobre aquellas variables que se hayan demostrado más influyentes.

 

ESTUDIO EMPIRICO

Variables e instrumentos

Tras la revisión del estado de la cuestión y el planteamiento teórico que se va a mantener en este trabajo, paso al estudio empírico de esta población para comprobar si se dan las diferencias en autocontrol entre el colectivo preso y no-preso.

Por tratarse de una población delincuente, presa en nuestro caso, es conveniente analizar otras variables que los estudios han demostrado que son importantes. Es por esta razón que en esta investigación se ha buscado tener en cuenta variables tanto individuales como ambientales o sistémicas.

- Estas variables seleccionadas han sido: 1.- Variables de Identificación: como la edad, el sexo, el lugar de nacimiento y el estado civil.

2.- Variables Sociológicas: como los problemas familiares, el nivel de estudios alcanzado, el último trabajo realizado y los ingresos económicos.

3.- Variable de Autocontrol: medida con la traducción castellana del SCI (Shapiro Control lnventory) (Shapiro, 1992). Los resultados del análisis factorial del SCI aportaron cuatro factores (autocontrol activo positivo, autocontrol activo negativo, autocontrol pasivo positivo, autocontrol pasivo negativo), que correspondían con el modelo teórico presentado y cuyos índices de fiabilidad eran adecuados.

4.- Variable de Valores: evaluada con la Escala de Valores de Rokeach en su versión española (Luengo, 1982) la cual aportó finalmente cinco factores: valores finales, valores personales, valores interpersonales, valores de estilo de vida y valores de poder También los niveles de fiabilidad obtenidos fueron aceptables.

5.- Variable de Personalidad.- se utilizó el EPI (Eysenck Personality lnventory), en su versión española (Eysenck & Eysenck, 1982; Sánchez & Cuadras, 1972), ya estandarizada y validada. Esta escala aporta información sobre dos aspectos de personalidad: el neuroticismo y la extraversión, y sobre un factor de control: la deseabilidad social o sinceridad.

6.- Variables Criminológicas: medidas a través de la consulta de los expedientes del interno, las cuales recogen aspectos tanto penales como penitenciarios.

 

Descripción de la Muestra

La muestra total se encuentra formada por una muestra presa procedente de los Establecimientos Penitenciarios de la Comunidad Autónoma Vasca y una muestra no-presa procedente de alumnos de cursos del INEM, elegidos por corresponderse con la muestra presa en dos variables fundamentales: el nivel cultural y la edad

Los criterios de selección utilizados con la Muestra Presa han sido dos:

- Relevancia estadística.

- Variedad conforme a los subgrupos de la población presa.

Con estos dos criterios se llevaron a cabo dos selecciones:

- Selección de centro: resultando los centros de Nanclares de la Oca y el de Basauri-Bilbao

- Selección de internos: según la pertenencia a los distintos grupos (grados, hombres-mujeres, penados preventivos) y voluntariedad.

El criterio de selección con la muestra normal fue:

- Encontrar una muestra de características semejantes a la muestra reclusa estudiada para evitar sesgos en los análisis estadísticos.

En la Tabla 1 se muestra la distribución

de la muestra total en presa y no-presa:

Tabla 1

Distribución de la muestra total en presos y no-presos

Hay que tener en cuenta que esta investigación está sometida a dos sesgos importantes, como consecuencia de estudiar a presos en comparación con no-presos:

- En el grupo de control o de no-presos existen delincuentes sin detectar. Este problema se presenta ante la imposibilidad de aplicar instrumentos de autodenuncia, ya que tan sólo son eficaces en la detección de delitos menores o faltas y no de delitos más graves, por los problemas de la sinceridad.

- El estudiar a presos que están sometidos a unas condiciones coercitivas y al ambiente institucional penitenciario, puede sesgar los resultados. Por ello habrá que comprobar la influencia del tiempo en prisión en las variables de estudio.

 

Hipótesis de Trabajo

Las hipótesis planteadas referidas a la muestra total (presa y no-presa) son cuatro:

- PRIMERA HIPOTESIS:

No se esperan diferencias significativas entre presos y no-presos en la variable autocontrol, en ninguno de los cuatro tipos de autocontrol establecidos: activo positivo, activo negativo, pasivo positivo y pasivo negativo (AC.A+. AC.A-, AC.P+, AC.P-).

- SEGUNDA HIPOTESIS:

se esperan diferencias significativas entre presos y no-presos en valores.

- TERCERA HIPOTESIS:

Se espera encontrar diferencias significativas entre presos y no-presos en la variable de personalidad. En concreto, es de esperar que los presos se caractericen por una alta extraversión y un alto neuroticismo.

- CUARTA HIPOTESIS:

Se esperan diferencias significativas en variables sociológicas (peores condiciones en la muestra presa).

 

Resultados y Discusión

Todos los resultados que a continuación se exponen referentes a la comparación entre muestra presa y muestra no-presa han sido obtenidos con el SPSS.PC+ (V 4.0).

* Tras eliminar:

1.- Los dudosos, considerados como tales a aquellos que obtuvieron un percentil menor de 20 en el factor de sinceridad del EPI (Eysenck Personality lnventory).

2.- Grupos de edades extremos: <20 años y >50 años.

* Tras neutralizar la variable edad o seleccionar sólo el grupo de los hombres en aquellos casos en los que dichas variables podían interferir o sesgar los resultados por no estar homogeneizados las muestras (presa y no-presa) e influir en la variable de estudio.

 

PRIMERA HIPOTESIS: Confirmada

Tanto los sujetos presos como los no-presos poseen igual capacidad de autocontrol de su conducta y no se diferencian significativamente en ninguno de los cuatro tipos de autocontrol (AC.A+, AC.A-, AC.P+, AC.P-) (Tabla 2).

Dos explicaciones posibles caben a estos resultados:

* Ha sido necesario neutralizar la variable edad, lo cual significa que esta es una variable que sirve de criterio diferenciador del grado de autocontrol. De tal forma que los grupos de edades superiores presentan mayores cotas de autocontrol positivo y menores de autocontrol negativo en comparación con los grupos de edades inferiores.

* Por tanto, es posible que la falta de autocontrol sea una característica de un momento evolutivo temprano y que se presenta más pronunciada en el colectivo de delincuentes juveniles

* Sin embargo, en la edad adulta no se puede afirmar lo mismo, ya que no se han encontrado diferencias significativas tras covariar la edad.

Esta primera explicación apoya a los estudios citados en el planteamiento teórico o estado de la cuestión.

Una razón por la que se ha apoyado la idea de que la delincuencia se caracteriza por la falta de autocontrol es que los estudios han sido llevados a cabo con muestras de óvenes. Esta investigación corrobora esta idea, pero a su vez pone de manifiesto que la edad es una variable influyente. Por consiguiente, no se pueden generalizar las conclusiones de estudios con delincuentes jóvenes a los delincuentes adultos. En resumen, no existen diferencias en autocontrol entre presos y no-presos.

 

Tabla 2:

Análisis de varianza del autocontrol en la muestra presa y muestra no-presa con la edad como covariante

 

SEGUNDA HIPOTESIS: Confirmada

Los valores son una variable diferenciadora entre presos y no-presos. Estas diferencias aparecen en cuatro de los cinco factores de la escala de valores de Rokeach, como indica la Tabla 3.

Los no-presos puntúan significativamente más alto en los valores finales o últimos (como la libertad, la belleza, la felicidad, la paz, el amor y la familia), en los valores interpersonales (como el perdón, el servicio, la comprensión y la sinceridad) y en los valores de estilo de vida (como una vida intelectual, imaginativa, cómoda, excitante y autocontrolada).

Por su parte, los presos puntúan significativamente más alto en los valores de poder, siendo éste un poder externo social, legal, estatal o religioso.

El hecho de no hallar diferencias significativas en ninguno de los cuatro tipos de autocontrol (primera hipótesis) junto con la confirmación de diferencias significativas en valores (segunda hipótesis), apunta hacia la interpretación propuesta anteriormente del doble proceso de la decisión de la activación del autocontrol. En concreto, en relación con la cadena de activación de cuatro momentos: capacidad, posibilidad, motivación y decisión de activación. Si bien no existen diferencias entre presos y no-presos en la capacidad de autocontrol, es posible que sí existan en la aplicación y momento de activación del mismo. Lo cual es explicable por las diferencias en valores, las cuales parecen explicar las diferencias existentes en el proceso de activación del autocontrol entre presos y no-presos.

 

TERCERA HIPOTESIS: Confirmada parcialmente

Se esperaban diferencias significativas en ambos factores de personalidad en el sentido que los presos presentaran una alta extraversión y un alto neuroticismo, pues los sujetos con estas características son difíciles tanto de condicionar externamente como de interiorizar unas normas sociales determinadas. Es decir, los sujetos con alta extraversión y alto neuroticismo tienen una mayor dificultad de aprendizaje.

Tabla 3:

Análisis de varianza del autocontrol en la muestra presa y muestra no-presa con la edad como covariante

 

En este estudio, sin embargo, se han encontrado diferencias significativas en ambos factores pero mientras los presos presentan puntuaciones significativamente más altas en neuroticismo, los no-presos lo hacen en extraversión (Tabla 4).

Ahora bien, estos resultados son explicables desde la misma teoría de Eysenck. ya que el factor Extraversión es el menos fiable en la predicción de delincuencia pues encierra dos aspectos: por un lado la impulsividad o búsqueda de sensaciones y aventura, y por otro lado, la sociabilidad. En este sentido sólo la impulsividad sería característica de la delincuencia e incluso más de la delincuencia juvenil, tal y como se ha explicado en la primera hipótesis.

 

CUARTA HIPOTESIS: Confirmada

Se han encontrado diferencias significativas en variables sociológicas y criminológicas. La muestra presa presenta mayores problemas familiares, entre los que destacan los problemas con la justicia, la drogadicción o alcoholismo y la ausencia materna/paterna (Tabla 5).

 

Conclusiones

Los resultados de este estudio empírico han permitido confirmar totalmente tres de las cuatro hipótesis planteadas y parcialmente la cuarta. Las conclusiones pueden resumiese en:

1.- La variable de autocontrol no diferencia entre población presa y población no-presa.

2.- La variable valores diferencia a los presos de los no-presos en el sentido de que los sujetos no-presos valoran más lo personal, las relaciones interpersonales y un determinado estilo de vida, mientras que los presos valoran más todo aquello relacionado con el poder.

3.- La variable personalidad ha establecido diferencias significativas entre ambos colectivos. Los presos obtienen puntuaciones significativamente más altas en neuroticismo, mientras que los no- presos lo hacen en el factor de personalidad extraversión.

4.- Por último, se han encontrado diferencias significativas entre presos y no-presos en las variables de problemas familiares, la experiencia de reformatorio y los problemas con la droga.

Estas cuatro conclusiones deberían servir como punto de partida para la reflexión en torno a dos cuestiones. El primer punto de reflexión se refiere al enfoque que se viene dando a los tratamientos llevados a cabo con la población presa. Si la clave diferenciadora entre presos y no-presos no radica en el autocontrol, ni en las deficiencias en esta capacidad, el tratamiento de estos sujetos no deberá ir encaminado en este sentido a reforzar lo que ya se posee, sino hacia aquellos aspectos que facilitan la activación de este proceso en las situaciones en que ambos grupos, por razones de sus valores se diferencian.

Tabla 4:

Análisis de varianza de los factores de personalidad por grupo con la edad como covariante

 

Tabla 5

Distribución porcentual de la muestra presa y no-presa en función de los distintos problemas familiares (N presa = 236; N normal = 146)

Tabla 6

Distribución de la muestra presa y no-presa y no-presa según la experiencia o no de reformatorio y según problemas de droga.

 

Esto quiere decir que para lograr una intervención eficaz debería dirigirse hacia los valores y la personalidad, aspectos en donde sí se han encontrado diferencias significativas. Sin embargo, esta afirmación no significa que el tratamiento en autocontrol no pueda ser un instrumento eficaz de rehabilitación en determinados subgrupos, tales como drogadictos o jóvenes delincuentes pues, como ha quedado reflejado en este estudio, tanto la droga como la edad afectan a la capacidad de autocontrol de estas personas.

Además del tratamiento en los valores y la personalidad, debería hacerse mayor hincapié en intervenciones sistémicas, sobre las variables familiares y culturales, tan influyentes a la hora de explicar este fenómeno.

Por último, estos resultados ponen sobre el tapete otras cuestiones que deberán condicionar la investigación de futuro referida a los temas del autocontrol y de la delincuencia. Sería interesante continuar estudiando el grado de autocontrol en función de los delitos para comprobar si delitos más minoritarios, como pueden ser los pasionales, los sexuales y aquellos cometidos por problemas de drogadicción, se diferencian radicalmente en autocontrol de los delitos de robos, estafas y tráfico de estupefacientes.

Para ello sería necesario encontrar un número de sujetos estadísticamente significativo o al menos relevante de cada uno de los tipos de delito, aspecto altamente difícil de lograr por las características de la población reclusa y la predominancia de delitos contra la propiedad en las prisiones del Estado.

En resumen, el análisis de los datos aportados por esta investigación abren un nuevo interrogante sobre el tan manido perfil del delincuente como impulsivo. Tras estos datos y reflexiones ¿puede mantenerse aún el mito de la impulsividad del delincuente?

REFERENCIAS