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RECENSIONES

 

Pensar a Lacan en castellano

Ignacio GARATE y José Miguel MARINAS, Lacan en castellano. Tránsito razonado por algunas voces, Madrid, Quipú, 1996, 232 pp.


Pese al interés teórico que, sin duda, la obra de Lacan suscita y sostiene no ha dejado de erizar asimismo barreras y dificultades favorecedoras de actitudes oscilantes entre el rechazo y la repetición pretendidamente fiel a una presunta ortodoxia, pero quizá unidas por el común denominador del desprecio. A las consabidas ambivalencias que el discurso psicoanalítico provoca habría que agregar aquí las peculiaridades de ese peculiar personaje que fue Jacques Lacan. Pero, más allá de ellas, en la estela lacaniana se han difundido unos hábitos de decir -por referirnos sólo a éstos- en los que el interesado no puede dejar de advertir el contraste entre la insistencia en la particularidad del deseo y la mimesis asfixiante en que ese florecido deseo cuaja, con frecuencia, chez las juventudes lacanianas, con independencia de la edad de sus miembros. De forma que, a menudo, la recreación teórica se convierte en simple repetición esclerotizada que pretende obturar los interrogantes con la cantinela de turno, contribuyendo así, antes que nada y pese a la dosis de seguridad que tal expediente pudiera proporcionar, a embotar el pensamiento. Cuando a ello se suma un Lacan que pretende ser dicho en castellano, el rigor ortopédico no hace sino aumentar, produciendo esa curiosa serie de expresiones en las que el experto de turno tortura el lenguaje y nos regala con giros como no es sin efectos y otras lindezas tan chirriantes como reverencial es el porte con el cual se enuncian. Todo lo cual, en efecto, no deja de producir efectos...

Tratando de contrarrestar el autoritario oscurantismo que el indulgente panorama arriba esbozado genera, Ignacio Gárate y José Miguel Marinas acaban de publicar Lacan en castellano, un notable intento de incitar a pensar a Lacan en nuestra lengua, para el que los autores han tenido que afrontar dificultades de calibre. A las que el contexto cultural en el que nos movemos comporta, se agregan la peculiaridad del estilo de Lacan (que no dejaba de sorprender a un estilista como Lucíen Febvre) y las que toda traducción acarrea, y sobre las que reflexionan tanto los autores cuanto Joël Dor y Françoise Bétourné en el prefacio de la obra. Pero ésta no se propone como un diccionario, al modo del que en su día elaboraron Laplanche y Pontalis, sino, según reza el subtítulo, como tránsito razonado por algunas voces. Y es ese tránsito el que otorga al libro un incuestionable valor, pues, con independencia de que las versiones propuestas acaben o no de ser aceptadas por la comunidad de los interesados en el tema -que no se reduce a la de los psicoanalistas, sino que abarca asimismo a la de los filósofos, literatos e incluso, como los propios autores indican citando a Blas de Otero, "a cualquier persona que se siente algo de luz y trozos de cadenas, pues esta manera de decir de uno mismo es la puerta de entrada al psicoanálisis»"-, la discusión en torno a ellos es enormemente fecunda. Cada concepto recorre la evolución que ha tenido en la teorización lacaniana, discute las etimologías francesa y castellana y explica los sentidos y matices que pueden tener los términos en función de su contexto. Pero como el objetivo es contribuir a integrar la originalidad del discurso lacaniana más que presentar un centón de definiciones aisladas, un mero repertorio terminológico, en la serie posible de voces se ha efectuado una selección. Entre los criterios que la guían destacan la ausencia de traducción satisfactoria en castellano, el uso particular de un término freudiano que culmina en un concepto nuevo o desplazado y la inclusión de invenciones o hallazgos de Jacques Lacan que parecían irrenunciables. Quizá alguien pueda echar de menos voces tan acreditados como Real, simbólico e imaginario; pero, en realidad, sin gozar de una entrada específica, ellos recorren el cuerpo de la obra, pues "por consistir solamente "anudadas" se tejen a lo largo de todas las voces",

Un tránsito razonado, pues, que ha de contribuir sin duda, como sus autores pretenden, al encuentro no dogmático ni sectario con un pensamiento tantas veces encapsulado en fórmulas de breviario, que taponan ese ayudar a decir bien que la experiencia analítica promete, sí es que verdaderamente, y no sólo como consigna que lo proclama tanto más alto cuanto más lo sofoca, no se niega el acento de cada cual.

Carlos GOMEZ SANCHEZ

UNED


Varones y mujeres. Desarrollo de la doble realidad del sexo y del género

 

Algunos libros no deberían de empezar a leerse por el principio, sino que éste habría de reservarse para el final, Varones y Mujeres del prof. Juan Fernández (Psicología, UCM) es uno de estos libros; más adelante explicaré por qué me parece mejor empezar su lectura en la segunda parte y retomar luego la primera.

"Varones y Mujeres" trata de los procesos (complejos) mediante los cuales a lo largo de la vida se desarrollan dos aspectos clave de la naturaleza humana: el sexo y el género. Son clave porque afectan al núcleo de la estructura psicológica, a la identidad personal, a cómo nos percibimos y cómo nos relacionamos. Sexo y género constituyen además una "doble realidad" que llevamos con nosotros a lo largo de la vida y también transituacionalmente.

Con tales elementos, J. Fernández aborda el tema desde una perspectiva de tiempo, el ciclo vital completo: desde el desarrollo embrionario, pasando por la infancia y la adolescencia hasta la edad adulta y la senectud. La inclusión de estos dos últimos períodos me parece un elemento digno de ser destacado porque es de todos sabido cuán a menudo nos quejamos los psicólogos de la escasa atención que, en términos generales, se ha prestado desde las explicaciones científicas a los periodos de la vida adulta, y en especial a la senectud, en la materia que nos ocupa.

Este no es, pues, un compendio de diferencias/semejanzas entre unos y otras, sino un esfuerzo meritorio por acercarse desde ópticas científicas distintos y complementarios a las dos caras de esa moneda en las que se da una interacción continua entre lo biológico, lo psicológico y lo social. Abordar este tema con sus múltiples ramificaciones, y hacerlo además a lo largo del ciclo vital ha requerido la participación de estudiosos de diversos áreas que se han tenido que coordinar en el trabajo y cohesionar en las ideas. Todos ellos han hecho el esfuerzo de evitar información redundante, de abundar en el rigor y la parsimonia de los contenidos, y de dotar al texto de gráficos y dibujos que resultan de suma utilidad.

El libro está diseñado para responder a la pregunta básica: ¿cuáles son los grandes hitos del desarrollo del sexo (en sus acepciones de variable estímulo y variable sujeto) y del género a lo largo de la vida? Los capítulos dedicados a la diferenciación sexual del periodo prenatal (A. Vaticón y J, Tresguerres, A. Vaticón y B. Alvarez) me han resultado especialmente atractivos, tal vez por tratarse de un tema poco tratado en los libros de psicología.

La identidad sexual y la identificación de género (J. Fernández) corresponden a los logros de la infancia, Por el lado del sexo adquiere una especial relevancia el estudio de los comportamientos infantiles en interacciones no sexuales deudores de las estrategias educativas que los padres emplean en función del sexo de sus hijos, y el tratamiento diferencial de los padres en función del sexo (A. Sánchez), El desarrollo del género, por su parte, se fundamenta en la infancia en procesos básicos que se analizan pormenorizadamente: asignación, discriminación, identificación, etc. (A. Sánchez),

Las partes dedicados a adolescencia, edad adulta y senectud empiezan todos ellos con un capítulo dedicado a fundamentar biológicamente los principales cambios que se producen con respecto a la etapa anterior (A, Tejero, J. Tresguerres y O, Moro respectivamente), para continuar contestando a la pregunta sobre los hitos del desarrollo. La piedra angular de la adolescencia es la redefinición sexual y de género (A. Fuertes), mientras que en la edad adulta se trataría de la realización del sexo y del género en los ámbitos laboral, familiar y social (a ello se dedica el capítulo de E. Barberá y M. Lafuente, y el de R. Pastor). Por último, el marcador de la senectud es el reajuste tanto de sexo como de género.

Llegar al epílogo final para encontrar que el coordinador del texto nos anima a intentar nuestra particular síntesis puede resultar desalentador para muchos, No obstante al hacerlo lleva razón. Este es el momento de (re)tomar la primera parte y centrarse en el modelo como estructura de conocimiento que nos permita encuadrar y "guardar" lo leído. El modelo representa un esfuerzo de integración en el que se dan cita diversos niveles de análisis: estructural (distintas disciplinas intervinientes), funcional (contenidos propios de cada una) e interactivo que para entonces estarán repletas de significado para el lector. Y es posible que entonces surjan algunos temas de discusión; sugeriré uno de ellos: el que se refiere a la generología como campo de estudio interdisciplinar que se está configurando. Tengo la impresión de que lo que tradicionalmente venimos considerando como contenidos de la personalidad en materia de género (operativizable en los constructos de masculinidad-feminidad, por ejemplo) son para J. Fernández cuestiones periféricas que muy bien podrían pertenecer a formas específicas de relacionarnos con el medio (instrumental o expresivamente) y no serían, por tanto, elementos nucleares de la personalidad; tanto es así que el autor señala la conveniencia de dejar fuera de la futura generología dichos contenidos. No veo entonces cómo el género podría seguir siendo un elemento clave para la identidad personal. En todo caso habrá que estar dispuestos a ver qué nos ofrece este nuevo campo interdisciplinar que se anuncia en este libro y que, seguramente, tendrá una continuación en uno próximo.

En suma, este es un libro rigurosamente planteado, escrito desde el conocimiento y buen hacer pero no es un libro fácil de leer, exige detenerse continuamente y volver atrás para redefinir y reajustar ideas.

Sexo y género son dimensiones presentes siempre en nuestra vida sobre las que todos tenemos alguna "teoría implícita", no siempre adecuado, Estas "teorías" pueden llevarnos a cometer juicios sesgados, a "amañar" la realidad para hacerla coincidente con nuestras "teorías"; un buen antídoto para ello es contar con buena información. Creo que Varones y Mujeres está en buena medida pensado para esto y, por ello, me parece que va destinado a todo lector, especialmente psicólogos y educadores en general, que busquen en esto materia respuestas sustentadas en explicaciones científicas y datos empíricos.

 

M. L. SANCHEZ BERNARDOS