ESPACIO ABIERTO

Resistencia al cambio en las intervenciones desde Servicios Sociales Comunitarios: Revisión Conceptual


Resistance to change in interventions by Community Social Services: a Conceptual Review

Antonio FERNANDEZ CASTILLO

Psicólogo del Area de Bienestar Social. Excmo. Ayuntamiento de Granada.
Profesor Asociado del Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Granada.

Francisco VILCHEZ LARA

Psicólogo del Centro de Psicología y Salud "Algibe"


RESUMEN

PALABRAS CLAVE

ABSTRACT

KEY WORDS

INTRODUCCION

LA PERTINENCIA DEL CAMBIO

EL DISEÑO DEL CAMBIO

LA PLANIFICACION Y EJECUCION DE LA INTERVENCION

LA EVALUACION DE LA INTERVENCION

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFIA


RESUMEN

En el presente trabajo se pasa revista a los distintos factores relacionados con el cambio conductual perseguido desde Servicios Sociales Comunitarios.

Hemos intentado analizar diferentes indicadores fundamentales para conocer la pertinencia del propio cambio citado.

Se propone revisar escuetamente los pasos que deben seguirse desde una aproximación psicosocial para conseguir dicho cambio y los factores relacionados con su diseño.

Se analiza la planificación y ejecución de la intervención entrando a estudiar las dificultades con que solemos encontrarnos en dicho territorio.

Por último, se pasa revista a algunos aspectos relacionados con el cambio conductual y la evaluación de la intervención desde Servicios Sociales Comunitarios.

PALABRAS CLAVE

Cambio conductual. Servicios Sociales Comunitarios. Resistencia al cambio.

ABSTRACT

This work tries to re-examine the different facts related with behavioral change pursued since Community Social Services.

We have attempted to analyze the main different indicators to become acquainted with the pertinence of the change citated.

We propose to review summarily the steps have to follow since a psychosocial approximation to get the behavioral change and the facts related with his design.

The plannification and execution of the intervention is analyzed to enter into the study of the difficulties that we find.

Finally some aspects related with the behavioral changes and the evaluation of the intervention since Community Social Services are recapitulated.

KEY WORDS

Behavioral Change. Community Social Services. Resistance to the change.

INTRODUCCION

La inmensa mayoría de las intervenciones diseñadas desde Servicios Sociales incluyen entre sus objetivos, bien directa o indirectamente, un cambio conductual, la consolidación o alteración de unos hábitos y el establecimiento de patrones de comportamiento que redunden en la resolución de un problema, una carencia, un desequilibrio o en definitiva en la adquisición de competencias y la consecución de una demanda expresada o percibida

Aunque dichas metas no siempre se explicitan en los objetivos de las intervenciones a nivel individual/familiar o comunitarias, si se percibe que si tales intervenciones no consiguen la consolidación de cambios comportamentales duraderos, no habrán tenido eficacia en su realización.

Mucho se ha hablado ya de esto, pero una intervención que no implique tal finalidad queda relegada a mera actuación asistencial no generando competencias en los usuarios a largo plazo. Una actuación que se limite a la asignación de recursos (materiales, técnicos, económicos, etc... ) puede concebirse como asistencial y conlleva una tendencia inercial a provocar cronicidad e hiperutilización de los servicios.

En el presente artículo nos proponemos revisar escuetamente los pasos que deben seguirse desde una aproximación psicosocial para conseguir el cambio comportamental en las intervenciones citadas, deteniéndonos en las dificultades con que solemos encontrarnos en dicho territorio.

LA PERTINENCIA DEL CAMBIO

El primer punto en el que el profesional se debe detener es en el de determinar si existen realmente motivos para que se genere un cambio en los hábitos comportamentales de un/os individuo/s. Esto implica dos vertientes: la opinión del técnico Y la opinión de quien formula la demanda. La opinión del técnico a veces no tiene por qué coincidir con la del usuario, y en todos los casos implica una toma de decisiones por parte del profesional.

En caso de que la necesidad del cambio se vea clara por ambas partes habrá que determinar seguidamente si en efecto existen motivos para que se den las modificaciones pertinentes por parte del usuario implicado en dichos cambios, es decir, si existen unas condiciones motivacionales que permitan la intervención y la consecución de objetivos. Para ello un exhaustivo análisis de la propia problemática, de la información que nos aporta el demandante y de la red social en la que el usuario está inmerso puede aclarar si la demanda es meramente asistencial, si es posible la capacitación y adquisición de determinadas competencias por parte del usuario o si es pertinente y posible un cambio en las interacciones conductuales dentro del sistema. La determinación del problema específico, no ya sólo atendiendo al usuario demandante, sino también en relación a las personas de su entorno proximal nos ayudará en la toma de decisión.

EL DISEÑO DEL CAMBIO

El siguiente paso puede consistir en la especificación de las conductas, meta que vamos a perseguir y que se establecen, casi siempre, como competencias solucionadoras.

Una vez determinado adónde queremos llegar entramos en un paso crucial mediante el que precisamos preestablecer (a) qué factores pueden facilitar la adopción de conductas favorables y (b) qué barreras o dificultades se nos interponen en la consecución de los objetivos conductuales

A) Entre los facilitadores podemos encontrar:

- Habilidades potenciadoras y alineadas, presentes en los miembros de la red de interacciones.

- Factores reforzantes y/o aversivos susceptibles de ser utilizados internamente en el mundo de interacciones del sistema.

- Otros comportamientos afines (expresados preferentemente en parámetros de frecuencia, intensidad y topografía), hábitos y prerrequisitas presentes, etc.

B) Entre los factores más frecuentes que pueden bloquear el transcurso de la intervención incluiríamos (siguiendo a Luciano y Herruzo. 1981):

- Ausencia de condiciones motivacionales específicas para el cambio conductual.

- Ausencia de la capacidad de comprensión y seguimiento de instrucciones, junto con una inadecuada aceptación de las consecuencias inmediatas y a largo plazo debidas al cambio conductual.

- Ausencia de un nivel de control (por parte del profesional y del usuario) y de manipulación de consecuencias artificiales y naturales a corto, medio y largo plazo, con la adecuada programación de las mismas.

- Presencia de hábitos y/o comportamientos incompatibles con las conductas meta.

- Ausencia de conductas prerrequisitas y otros aprendizajes previos del/os usuario/s, considerados imprescindibles para alcanzar los objetivos.

- Ausencia de un nivel de compatibilidad entre la vida diaria del usuario y la estrategia de cambio o con el propio objetivo final del cambio en sí.

- La relación entre el objetivo del cambio conductual y los niveles de autocontrol que presente el demandante.

- Pobre repertorio de factores reforzantes adaptativos.

- Ausencia de condiciones y contexto adecuados en los que interactúen el demandante y el técnico: confort, empatía, lenguaje, habilidades de conversación empleadas, organización de los encuentros con el usuario, presiones de terceros, etc...

- Y, sobre todo (y teniendo presente la organización actual de los servicios comunitarios de base), el poder reforzante de comportamientos o tendencias alternativas, no favorables e incompatibles con los que nosotros queremos implantar.

C) A lo anterior habría que sumar la carencia en ocasiones de medios materiales básicos y el coste más o menos sostenible (humano y económico) que implica la intervención.

La evaluación y determinación de todos estos factores debe conducirnos de nuevo al replanteamiento de los objetivos e incluso a una nueva toma de decisiones previa a la ejecución de la intervención.

LA PLANIFICACION Y EJECUCION DE LA INTERVENCION

En caso de que la anterior recogida de datos haga ver la pertinencia y la posibilidad real de una intervención, ésta habrá de explicarse al usuario, o siguiendo la terminología de otros autores, se procederá a la "devolución de la demanda". Dicha explicación en ocasiones implica la modificación de los objetivos que el usuario planteaba en origen y en ocasiones requiere un trabajo extra en el orden motivacional.

Habrá que buscar incentivos suficientes para el cambio y factores que hagan que éste se mantenga a largo plazo. En todo ello la red proximal de interacciones cumple un cometido crucial. El momento y la situación de introducción de la ejecución en el sistema de interacciones proximal es algo a tener bajo control.

Por último, tener en cuenta y dejar claro al usuario que (a) las competencias en la intervención tienen que estar en manos de los implicados es decir del/os usuario/s y (b) que los recursos (y cada vez más por las limitaciones macroeconómicas estatales) no son la meta de nuestra intervención sino mediadores puntuales en el transcurso de la consecución de la verdadera solución (Solis de Ovando, 1987). Ello nos mostrará el grado de motivación presente en los sujetos, hará que los objetivos se consigan de forma más fehaciente si la motivación es real y consistente y provocará que los resultados tarden más en desvanecerse, siendo el cambio conductual y competencial conseguido, más duradero a largo plazo.

LA EVALUACION DE LA INTERVENCION

La evaluación (en los niveles de continua y postrera) debe perseguir detectar todo cambio que se ha operado desde el comienzo de la intervención en el caso, la dirección del cambio y si concuerda o no con los objetivos planteados.

La evaluación debe dejarnos explicitada la medida y el grado de idoneidad de la intervención realizada, el grado de satisfacción de los usuarios, la posible alteración en la intervención de otros individuos o sectores del sistema, la regulación o alteración de las estrategias utilizadas y debe facilitar una nueva toma de decisiones sobre los objetivos planteados, el mantenimiento o el inicio de una nueva intervención, la pertinencia de ayudas materiales, económicas, etc.... y la modificación de cualquier otro factor presente en la intervención.

CONCLUSIONES

Es generalizada y patente la consideración de pertenencia del profesional o equipo multidisciplinar al propio sistema de interacciones sociales del/os usuario/s, a su red social de referencia y que en muchos casos, el profesional es, o se siente como un mero facilitador de recursos andante, en contra de su propia voluntad. Esta evidencia se hace más obvia en los casos de poblaciones multiproblemáticas y/o marginales con tendencias crónicas e hiperutilizadoras de Servicios Sociales Comunitarios. Se debe contemplar como objetivo concomitante y primordial en toda intervención psicosocial desde nuestro ámbito el establecimiento de competencias que hagan a los usuarios cuanto antes independientes de nosotros como recurso institucional al tiempo que deben tenerse claros los criterios y factores que inciden en la consecución de estos objetivos no asistencialistas.

BIBLIOGRAFIA