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Vol. 27. Núm. 1. 2017. Páginas 9-20

El sexismo como predictor de la violencia de pareja en un contexto multicultural

Sexism as predictor of intimate partner violence in a multicultural context

Arnoso, Ainara Ibabe, Izaskun Arnoso,Maitane Elgorriaga, Edurne

Resumen

El objetivo de esta investigación ha sido estudiar el papel de diversas formas de sexismo como predictores de la violencia de pareja así como las posibles diferencias de esas variables en función del origen cultural y el sexo. La muestra estuvo compuesta por 251 personas residentes en España, de las cuales el 28% eran autóctonas mientras que el 72% eran inmigrantes (procedentes de Latinoamérica y de África), de ambos sexos y de edades comprendidas entre los 18 y 65 años. El 11% refiere la perpetración de algún tipo de violencia en la pareja (física, psicológica o sexual) y el 9% eran casos de violencia bidireccional mientras que el 2% eran casos de violencia unidireccional. En general, los varones y las personas inmigrantes presentaban puntuaciones superiores en diversos tipos de sexismo a las de las mujeres y las personas autóctonas, respectivamente. Los resultados del modelo estructural mostraron que el conjunto de manifestaciones de sexismo analizadas explicaban débilmente la violencia en las relaciones de pareja (3%), discutiéndose las implicaciones de este hallazgo.

Abstract

The aim of this research was to study the role of different forms of sexism as predictors of intimate partner violence, and also to explore possible differences in these variables as a function of the cultural context and sex. The sample was made up of 251 adults living in Spain, 28% of them were native and 72% immigrants (Latin America and Africa) of both sexes, aged 18 to 65. Eleven per cent of participants reported some form of intimate partner violence (physical, psychological, and sexual) and 9% of participants were cases of bidirectional violence whereas 2% were cases of unidirectional violence. In general, males and immigrants showed higher scores in different types of sexism, whereas women and natives showed lower scores. The results of the structural model showed that all the expressions of sexism analyzed explained intimate partner violence weakly (3%). Implications of this finding are discussed.

Uno de los principales problemas del estudio de la violencia en las relaciones de pareja es la disparidad en su conceptualizaci贸n ( Mu帽oz-Rivas, Fern谩ndez-Gonz谩lez, Gra帽a y Fern谩ndez, 2014 ): violencia intra-familiar, violencia de g茅nero o violencia de pareja. Estos conceptos tienen su propia l铆nea de investigaci贸n, metodolog铆a de investigaci贸n y marco te贸rico. La violencia de pareja incluye conductas violentas entre sus miembros, de forma incidental o con un patr贸n de comportamiento de agresi贸n f铆sica, coacciones, amenazas y/o control, independientemente del sexo. Los estudios centrados en la violencia de pareja tienen una l铆nea de investigaci贸n denominada simetr铆a de g茅nero en las relaciones de pareja centrada en la conflictividad de las relaciones de pareja, en la que se analiza la prevalencia de conductas violentas de diferente tipo (psicol贸gica, f铆sica o sexual) por parte de un miembro hacia el otro. Estas conductas pueden producirse en un contexto de conflicto en la relaci贸n de pareja y tambi茅n durante la ruptura de la pareja y despu茅s de la misma ( Johnson, 2011 ). La violencia f铆sica leve y la violencia psicol贸gica son las que mayor prevalencia tienen ( Mu帽oz y Echebur煤a, 2016).

Hay evidencia emp铆rica procedente normalmente de estudios en la poblaci贸n general sobre tasas de prevalencia de violencia de pareja similares en hombres y mujeres (para una revisi贸n, ver Desmarais, Reeves, Nicholls, Telford y Fiebert, 2012; Esquivel-Santove帽a y Dixon, 2012 ). Asimismo, los resultados del estudio de Straus (2008) con estudiantes universitarios de 32 pa铆ses muestran tasas equivalentes de violencia en la pareja para hombres y mujeres. En el 谩mbito espa帽ol, Gra帽a y Cuenca (2014) , con una muestra de 3.578 participantes, de edades comprendidas entre 18 y 80 a帽os, comprobaron que tanto la violencia f铆sica (11% vs. 12%) como la psicol贸gica (60% vs. 63%) ejercida por hombres y mujeres respectivamente hacia sus parejas heterosexuales son muy similares. Este tipo de violencia de pareja es generalmente una violencia situacional 1 1

La violencia situacional en las relaciones de pareja surge en el contexto de los conflictos espec铆ficos en el que las discusiones escalan de la agresi贸n verbal a la f铆sica. Se trata de actos violentos perpetrados por hombres y mujeres aproximadamente en igual medida, en raras ocasiones produci茅ndose da帽os, y en los que la persona que agrede no pretende controlar a la pareja ( Johnson, 2008).

o epis贸dica, leve y que generalmente surge de conflictos y discusiones entre los intees de la pareja, sin que est茅 presente el deseo de controlar o dominar al otro intee.

En parejas heterosexuales la direcci贸n de la violencia ejercida hacia la pareja puede ser unidireccional hombre-mujer (violencia de hombre a mujer exclusivamente y asociado a la violencia de g茅nero o violencia machista), unidireccional mujer-hombre (violencia de mujer a hombre exclusivamente) o bidireccional (ambos miembros de la pareja act煤an al mismo tiempo como v铆ctima y agresor) (ver figura 1).

Figura 1

Violencia de pareja en relaciones heterosexuales en funci贸n de la direcci贸n de la violencia perpetrada.

Algunos de los escasos estudios que han investigado la direccionalidad de la violencia ( Ibabe, 2015; Ibabe, Arnoso y Elgorriaga, 2016 ) analizan la violencia marital f铆sica a trav茅s de los autoinformes de los hijos e hijas adolescentes o j贸venes. Seg煤n el criterio tolerancia cero encuentran una tasa de prevalencia de un 10-11% (padre-madre 4-2%, madre-padre 4-5% y bidireccional 2-4%) en el 煤ltimo a帽o de vida conjunta. Entre el 75-88% de los participantes de ambas investigaciones indicaron que hab铆a violencia psicol贸gica entre los progenitores. Adem谩s, en el estudio de Ibabe et al. (2016), atendiendo al criterio de maltrato t茅cnico , la tasa se sit煤a en un 4% (padre-madre 1%, madre-padre 2% y violencia bidireccional 1%). Parece que este patr贸n de resultados no cambia en funci贸n de la cultura o del nivel de empoderamiento del pa铆s. As铆 lo demuestra el estudio de Colorado-Yohar et al. (2012) con una muestra de casi 2.000 personas aut贸ctonas e inmies (latinoamericanas y marroqu铆es) de ambos sexos, que no encontraron diferencias en las tasas de violencia de pareja entre hombres y mujeres. Todos estos datos cuestionan la idea de que la perpetraci贸n de violencia en las relaciones de pareja est茅 ligada a un g茅nero. Adem谩s, Mu帽oz y Echebur煤a (2016) a帽aden que, de acuerdo con los datos provenientes de la investigaci贸n cient铆fica, la violencia en la relaci贸n de pareja en su mayor铆a es bidireccional y heterog茅nea.

Los estudios basados en la violencia de g茅nero incluyen informaci贸n de las mujeres que est谩n en programas de intervenci贸n por este problema, as铆 como de informes policiales o programas por mandato judicial. En estos casos es m谩s probable que la violencia sea asim茅trica y perpetrada por los varones, se trate de violencia de control coercitivo (terrorismo 铆ntimo 2 2

El terrorismo 铆ntimo en las relaciones de pareja tradicionalmente se ha relacionado con la violencia de g茅nero, en el que se utilizan la violencia y las t谩cticas de control coercitivo para someter a la pareja y hay asimetr铆a en la utilizaci贸n de la violencia ( Johnson, 2008).

) y la mujer sufra graves lesiones ( Johnson, 2011 ). Por ejemplo, en el a帽o 2014, el Observatorio contra la Violencia Dom茅stica y de G茅nero de Espa帽a (2014) public贸 que 54 mujeres murieron a manos de sus parejas masculinas (el 74% eran espa帽olas y el 26% extranjeras). En cambio, 8 hombres fueron asesinados por sus parejas o exparejas mujeres (el 75% eran espa帽oles y el 25% extranjeros). En el 25% de los casos exist铆an antecedentes por violencia dom茅stica hacia la mujer y de violencia de g茅nero. De hecho, la presencia de victimizaci贸n previa es una de las principales variables que explican la violencia de las mujeres ( Loinaz, 2016).

La simetr铆a-asimetr铆a en la violencia de pareja no deber铆a ser explicada en funci贸n de la poblaci贸n estudiada (general vs. cl铆nica-judicial), sino que la explicaci贸n deber铆a estar basada en la consideraci贸n de los da帽os (perpetraci贸n vs. consecuencias) ( Straus, 2011 ), porque si tenemos en cuenta las consecuencias de la agresi贸n, la v铆ctima principal es la mujer. Los estudios indican consistentemente mayores tasas de lesiones en las mujeres y que tienden a sufrir efectos m谩s nocivos que los hombres ( Archer, 2000; Frieze, 2005; Mu帽oz y Echebur煤a, 2016 ). En general, el hecho de que exista una desproporci贸n en la implicaci贸n en delitos violentos entre mujeres y hombres no significa que se deba desproteger a los hombres que son agredidos por mujeres, ni desatender las necesidades de las mujeres que agreden a sus parejas para defenderse ( Loinaz, 2016).

El concepto de sexismo y sus dimensiones

En el presente estudio se utilizar谩 de forma gen茅rica el t茅rmino sexismo para referirse tanto a las creencias como a las actitudes sexistas que discriminan a la mujer. A efectos de este estudio, la actitud se considerar谩 desde el enfoque tridimensional de Chaiken y Stangor (1987), cognitivo (percepci贸n), afectivo (agrado o desagrado) y conductual (intenci贸n de conducta), en la medida en que sus componentes explican m谩s claramente el proceso actitudinal, que finalmente podr铆a afectar a la perpetraci贸n o victimizaci贸n de la violencia de pareja.

El sexismo es un constructo multidimensional como se帽alan Glick y Fiske (1996) , con una variada terminolog铆a utilizada para hacer referencia a las creencias y actitudes sexistas (creencias sexistas, sexismo hostil, micromachismos, sesgos cognitivos contra la mujer o actitudes tolerantes con la violencia contra las mujeres). Es posible que la diversidad de manifestaciones del sexismo analizadas en los estudios influya en los resultados obtenidos en los diferentes estudios. En la tabla 1 se incluyen algunos de los conceptos e instrumentos m谩s utilizados en la evaluaci贸n del sexismo.

Tabla 1

Evaluaci贸n del sexismo y sus dimensiones

Variable  Instrumento y autores  Definici贸n  Dimensiones 
Sexismo Ambivalente  Ambivalent Sexism Inventory (Glick y Fiske, 1996 Actitudes negativas basadas en la supuesta inferioridad de las mujeres y actitudes en un tono afectivo positivo pero que limitan a las mujeres a determinados roles.  Sexismo hostil
Ideolog铆a de g茅nero manifiestamente discriminatoria, violenta contra las mujeres e incluye (paternalismo dominador, diferenciaci贸n de g茅nero competitiva y hostilidad heterosexual).
Sexismo Benevolente Ideolog铆a sutil de discriminaci贸n de g茅nero e incluye (paternalismo protector, diferenciaci贸n de g茅nero complementaria e intimidad heterosexual). 
Micromachismos  Escala de Micromachismos (Ferrer et al., 2008 ), basados en la categorizaci贸n de Bonino (1995, 2005)  Aceptaci贸n de las diversas formas encubiertas de machismo.  -Invasi贸n de espacios f铆sicos y simb贸licos
-Generaci贸n de inseguridad y temor.
-Relegaci贸n al rol femenino tradicional.
-Realizaci贸n de maniobras de control.
-Realizaci贸n de maniobras de infravaloraci贸n. 
Sesgos cognitivos contra la mujer  Inventario de Pensamientos Distorsionados sobre la Mujer y la Violencia (IPDMV; Echebur煤a y Fern谩ndez-Montalvo, 1997; Fern谩ndez-Montalvo y Echebur煤a, 1997 ).

Versi贸n adaptada de Ferrer et al., 2006
Pensamientos irracionales del agresor relacionados con los roles sexuales y la inferioridad de la mujer, as铆 como la utilizaci贸n de la violencia como forma aceptable de resolver conflictos.  -Aceptaci贸n del estereotipo tradicional y la misoginia (creencia en la inferioridad de la mujer frente al var贸n).
-Culpabilizaci贸n de las mujeres v铆ctimas del maltrato.
-Aceptaci贸n de la violencia como forma adecuada para la soluci贸n de problemas.
-Minimizaci贸n de la violencia contra las mujeres como problema y desculpabilizaci贸n del maltratador. 
Normalizaci贸n de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja  Adaptaci贸n de Ferrer et al. (2006) Aceptaci贸n y legitimaci贸n de la violencia de g茅nero  -Frecuencia percibida de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja
-Gravedad de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja 

La visi贸n tradicional del sexismo refuerza los roles tradicionales de g茅nero. Glick y Fiske (1996) propusieron el concepto de sexismo ambivalente , que incluye tanto el sexismo hostil o tradicional como el sexismo benevolente (actitudes y comportamientos de tono afectivo que siguen considerando a la mujer de forma estereotipada). En opini贸n de Glick y Fiske, ambos tipos de sexismo se fundamentan en la dominaci贸n del hombre y justificaci贸n de la mujer como la m谩s d茅bil, teniendo 茅sta necesidad de protecci贸n del hombre. Por todo ello, a veces se act煤a contra la mujer a trav茅s de un sistema articulado de castigo (sexismo hostil) y otras veces en forma de recompensa (sexismo benevolente).

El concepto de micromachismos fue aportado por Bonino (1995, 2005) para referirse a las pr谩cticas de dominaci贸n masculina en la vida cotidiana. Posteriormente, Ferrer, Bosch, Navarro, Ramis y Garc铆a (2008) desarrollaron un instrumento de evaluaci贸n del nivel de aceptaci贸n de esos comportamientos. Estos autores aportaron evidencias de que los micromachismos de invasi贸n de espacios f铆sicos y simb贸licos, as铆 como de relegaci贸n de las mujeres al rol femenino tradicional eran aceptados por m谩s de un 40% de las personas participantes. El an谩lisis de los sesgos cognitivos contra la mujer es habitual en los estudios sobre delincuentes condenados por violencia de g茅nero (p. ej., Loinaz, Echebur煤a y Torrubia, 2010 ), representando formas err贸neas de interpretar la realidad ( Gannon, Ward, Beech y Fisher, 2007 ) que generan en las personas un comportamiento o unas actitudes err贸neos. El delito se racionaliza principalmente mediante la minimizaci贸n, la negaci贸n o la atribuci贸n de culpa a las mujeres v铆ctimas de maltrato. Teniendo en cuenta los tres conceptos analizados y sus dimensiones, se puede concluir que los micromachismos y los sesgos cognitivos contra la mujer se asocian m谩s al concepto de sexismo hostil que al sexismo benevolente, a pesar de que cada uno de ellos tiene sus propias especificidades, lo cual demuestra que el concepto de sexismo es muy complejo y amplio.

En general, los varones en comparaci贸n con las mujeres presentan mayores niveles de sexismo hostil ( Formiga, 2006; Glick y Fiske, 2001; Travaglia, Overall y Sibley, 2009 ), micromachismos (Ferrer et al., 2008 ) y sesgos cognitivos contra la mujer ( Ferrer, Bosch, Ramis y Navarro, 2006 ). Sin embargo, las mujeres suelen registrar puntuaciones similares o mayores en sexismo ben茅volo ( Formiga, 2006; Glick y Fiske, 2001; Travaglia et al., 2009 ).

Sexismo, violencia de pareja y desigualdad de g茅nero

Las sociedades m谩s sexistas muestran los 铆ndices mayores de violencia hacia las mujeres ( Archer, 2006; Glick et al., 2000; P茅rez, P谩ez y Navarro-Pertusa, 2001 ). La investigaci贸n de Archer (2006) en 52 pa铆ses mostr贸 que las actitudes sexistas (el sexismo hostil) y la aceptaci贸n de la violencia hacia la mujer en las relaciones de pareja se asociaron a la violencia de pareja. Si bien cabr铆a esperar que cuando las personas inmies procedentes de culturas con un sistema patriarcal m谩s extremo que el del pa铆s de acogida se produjera una incorporaci贸n de valores m谩s igualitarios en estas personas, las evidencias disponibles no confirman tal suposici贸n en el contexto espa帽ol.

En cuanto a la desigualdad de g茅nero, Glick et al. (2000) realizaron un estudio en un total de 19 pa铆ses con una muestra total de 15.000 personas. Los resultados indican que el sexismo hostil y benevolente (puntuaciones medias nacionales) se relacionan con los indicadores reales de desigualdad de g茅nero (proporci贸n de mujeres en los roles de 茅lite, longevidad, nivel de educaci贸n y calidad de vida de las mujeres). En este mismo sentido, Brandt (2011) , en su estudio longitudinal con datos representativos de 57 sociedades, comprob贸 que el sexismo predice una mayor desigualdad de g茅nero. Se trata de evidencias a favor de la idea de que el sexismo puede crear desigualdad de g茅nero dentro de las sociedades. Esto sugiere que el sexismo no s贸lo legitima el statu quo de la sociedad sino que tambi茅n puede acentuar la gravedad de la jerarqu铆a de g茅nero.

Gracia, Herrero, Lila y Fuente (2010) , en el estudio comparativo entre inmies latinoamericanos y espa帽oles, encontraron una mayor tolerancia hacia la violencia en los primeros, quienes afirmaban conocer a un mayor n煤mero de v铆ctimas que las personas aut贸ctonas, hecho que consideraban habitual en su pa铆s de origen.

Relaci贸n entre sexismo y violencia de pareja

Durante las 煤ltimas d茅cadas se ha considerado que las creencias sexistas de los varones son un factor de riesgo relevante para la perpetraci贸n de violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja (violencia de g茅nero), aunque las evidencias emp铆ricas no son muy consistentes. Por una parte, en el meta-an谩lisis de Stith, Smith, Penn, Ward y Tritt (2004) , compuesto por 85 estudios en poblaci贸n adulta que incluye tanto estudios de violencia de pareja como de violencia de g茅nero, se concluye que las actitudes e ideolog铆a tradicional de g茅nero en varones presentan un tama帽o del efecto moderado ( r = .29) en relaci贸n a la perpetraci贸n de la violencia f铆sica contra su pareja. Desde la perspectiva de la violencia de pareja, en la revisi贸n realizada por Capaldi, Knoble, Shortt y Kim (2012) se encontr贸 que en la poblaci贸n adulta las actitudes hostiles o de aceptaci贸n de la violencia (p. ej., dominaci贸n patriarcal) contra las mujeres en las relaciones de pareja predicen d茅bil o moderadamente la violencia ejercida tanto por los hombres como por las mujeres. Del mismo modo, los resultados de los estudios basados en la violencia en las relaciones de noviazgo (parejas j贸venes) son similares. Estudios muy recientes con muestras de estudiantes universitarios de ambos sexos encontraron que la capacidad predictiva del sexismo para la perpetraci贸n de violencia de pareja o para la victimizaci贸n en las relaciones de noviazgo es relativamente baja, siendo el predictor m谩s 煤til el sexismo hostil ( Ibabe et al., 2016; Le贸n-Ram铆rez y Ferrando, 2014 ).

Karakurt y Cumbie (2012) encontraron diferencias en cuanto a los resultados de los hombres y de las mujeres. En los hombres las actitudes sexistas y los valores de igualitarismo no se asociaban con la agresi贸n hacia su pareja femenina o con la probabilidad de ser v铆ctimas por parte de su pareja. Por el contrario, las mujeres que ten铆an valores m谩s igualitarios y un menor nivel de sexismo hostil y benevolente ten铆an una mayor probabilidad de ser agresivas hacia su pareja masculina. Resulta sorprendente que en la literatura cient铆fica apenas se haya debatido o explicado la posible influencia de las creencias sexistas de las mujeres en la mayor perpetraci贸n de violencia de pareja o en otros 谩mbitos de la vida, aunque es cierto que en algunos estudios (p. ej., Allen, Swan y Raghavan, 2009 ) se ha encontrado que las mujeres con actitudes sexistas benevolentes presentaban una menor victimizaci贸n, tal vez debido a que las mujeres se comportan de acuerdo con las expectativas y prescripciones sexistas ( Glick, Sakalli-Ugurlu, Ferreira y Souza, 2002 ).

Objetivos e hip贸tesis

El objetivo principal de este estudio era evaluar el papel del sexismo y las variables socio-demogr谩ficas como predictores de la violencia de pareja en una muestra de la poblaci贸n general en parejas heterosexuales, a trav茅s de un modelo de ecuaciones estructurales (SEM). Este modelo est谩 basado en las relaciones entre creencias y actitudes sexistas y variables socio-demogr谩ficas (sexo, edad y condici贸n de inmie) y la capacidad predictiva de estas variables con respecto a la violencia de pareja. Un aspecto innovador de este estudio es que el modelo incluye un amplio espectro de creencias y actitudes sexistas (sexismo hostil, sexismo benevolente, micromachismos y sesgos cognitivos contra la mujer), ya que en los estudios previos se han utilizado diferentes medidas de sexismo en diferentes estudios. De esta forma se conseguir铆a medir de forma fidedigna el sexismo y su capacidad predictiva respecto a la violencia de pareja. La literatura existente se ha centrado sobre todo en la comprensi贸n del sexismo de los hombres y su relaci贸n con las diferentes formas de violencia contra la mujer, siendo el sexismo hostil el que ha presentado mayor asociaci贸n. Sin embargo, los estudios recientes sobre violencia de pareja demuestran la conveniencia de incluir tanto hombres como mujeres en dichos estudios ( Allen et al., 2009; Capaldi et al., 2012; Le贸n-Ram铆rez y Ferrando, 2014 ). Adem谩s, de forma complementaria se pretend铆a analizar las tasas de prevalencia de la perpetraci贸n de violencia y victimizaci贸n en las relaciones de pareja en funci贸n del sexo y del origen cultural, as铆 como comparar el nivel de sexismo ambivalente de este estudio con los niveles encontrados en otros estudios previos.

Las hip贸tesis planteadas fueron las siguientes:

  • 1)

    Se espera una simetr铆a de g茅nero en cuanto a la tasa de perpetraci贸n de violencia de pareja ( Gra帽a y Cuenca, 2014 ), aunque los hombres presentar谩n mayores niveles de sexismo hostil y de legitimizaci贸n de la violencia de g茅nero que las mujeres ( Travaglia et al., 2009).

  • 2)

    El sexismo de hombres y mujeres se relacionar谩 con una mayor probabilidad de perpetraci贸n de violencia de pareja ( Capaldi et al., 2012).

  • 3)

    Las tasas de violencia de pareja ser谩n similares en el grupo de aut贸ctonos y en el de inmies ( Colorado-Yohar et al., 2012 ). Sin embargo, existir谩n diferentes niveles de sexismo en funci贸n del origen cultural ( Glick et al., 2000 ) debido a los valores culturales, desarrollo humano y desigualdad de g茅nero propios de cada pa铆s.

M茅todo Participantes

La muestra estaba compuesta por 251 personas residentes en el Pa铆s Vasco (Espa帽a), de las cuales el 28% eran aut贸ctonas mientras que el 72% eran inmies (procedentes de Latinoam茅rica 31% y 脕frica 41%). El 48% eran mujeres y el 52% hombres de edades comprendidas entre los 18 y 62 a帽os ( M = 32.76, DT = 9.20). Los tres grupos eran equivalentes respecto al sexo, ? 2(2, N = 251) = 1.89, p = .39, a la edad, F(2, 246) = 0.16, p = .85, y estado civil ?2(2, N = 248) = 2.84, p = .24.

Variables e instrumentos

Caracter铆sticas sociodemogr谩ficas . En un cuestionario se recogi贸 la informaci贸n relativa a los datos socio-demogr谩ficos de los participantes, entre las cuales se encuentran el sexo, la edad y el lugar de nacimiento.

Sexismo ambivalente (Escala de Sexismo Ambivalente 鈥 ASI; Glick y Fiske, 1996; versi贸n espa帽ola Exp贸sito, Moya y Glick, 1998 ). Este instrumento est谩 compuesto por 22 铆tems tipo Likert con 7 opciones de respuesta (1 = nada, 7 = mucho ) que miden dos dimensiones (sexismo hostil y benevolente). Los coeficientes alfa en este estudio fueron de .90 y .82 respectivamente.

Micromachismos (Escala de Micromachismos de Ferrer et al., 2008 ). Al administrar el cuestionario se solicit贸 a cada persona encuestada que determinara si le parec铆a adecuado que en una relaci贸n de pareja un hombre tuviera hacia una mujer los comportamientos descritos en cada 铆tem (p. ej., no respetar sus opiniones o derechos). Una mayor puntuaci贸n indica que ser谩 mayor el nivel de aceptaci贸n de las diversas formas encubiertas de machismo, lo cual significa que se trata de la evaluaci贸n de actitudes. Este cuestionario est谩 compuesto por 25 铆tems tipo Likert con 7 opciones de respuesta (1 = nunca es adecuado, 7 = siempre es adecuado ) elaborada a partir de la categorizaci贸n inicial de Bonino (1995) , a帽adiendo adem谩s algunas categor铆as o diferenciaciones de la tipolog铆a m谩s reciente ( Bonino, 2005 ). El coeficiente alfa de Cronbach obtenido para el conjunto de la escala fue de .95.

Sesgos cognitivos contra la mujer (Inventario de Pensamientos Distorsionados sobre la Mujer y la Violencia - IPDMV; Echebur煤a y Fern谩ndez-Montalvo, 1997 ; versi贸n adaptada de Ferrer et al., 2006 ). Este inventario eval煤a los sesgos cognitivos contra la mujer de los y las participantes e incluye el sexismo y otras creencias sobre el uso de la violencia contra la mujer. Esta escala est谩 formada por 24 铆tems (p. ej., 鈥渦na mujer no debe llevar la contraria a su pareja鈥) tipo Likert con 7 opciones de respuesta (1 = totalmente en desacuerdo, 7 = totalmente de acuerdo ). En este estudio el coeficiente alfa de Cronbach global era aceptable (? = .84).

Normalizaci贸n de la violencia de g茅nero (adaptaci贸n de la escala de Ferrer, Bosch y Navarro, 2011 ). La normalizaci贸n de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja incluye tanto la frecuencia percibida de este tipo de violencia en el pa铆s de origen como la gravedad percibida. La frecuencia percibida se evalu贸 a trav茅s de 5 铆tems, en la que se preguntaba a los participantes hasta qu茅 punto eran habituales en el pa铆s de origen determinadas conductas violentas contra las mujeres (abusos sexuales, abusos f铆sicos, amenazas, abusos psicol贸gicos y restricciones de libertad) (ver Anexo ). Para evaluar la gravedad de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja los participantes ten铆an que valorar la gravedad de los cinco tipos de abuso mencionados anteriormente (ver Anexo ). El formato de respuesta en ambos casos era una escala tipo Likert de 7 puntos (1 = nada habituales o nada graves, 7 = muy habituales o muy graves ). Estas dos escalas est谩n basadas en la valoraci贸n de la frecuencia percibida de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja en sus diferentes manifestaciones en Espa帽a realizada por Ferrer et al. (2011) . El an谩lisis factorial de componentes principales y rotaci贸n Varimax arroj贸 una estructura de dos factores (frecuencia percibida y gravedad de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja) cada uno de los factores con valores propios superiores a 1, que en conjunto explicaban el 73% de la varianza total. La consistencia interna referente a la frecuencia percibida (? = .87) y a la gravedad percibida (? = .93) de la violencia contra las mujeres eran excelentes.

Violencia en las relaciones de pareja (Escala de Violencia en las Relaciones de Pareja). En esta escala se considera perpetraci贸n de violencia de pareja cuando una persona (hombre o mujer) declara haber perpetrado alg煤n tipo de conducta violenta hacia su pareja heterosexual en el 煤ltimo a帽o. Del mismo modo, se considera victimizaci贸n de violencia de pareja cuando una persona (hombre o mujer) declara haber sufrido alg煤n tipo de conducta violenta por parte de su pareja heterosexual en el 煤ltimo a帽o. Teniendo en cuenta a ambos miembros de la pareja, la violencia se puede clasificar en unidireccional (uno de los miembros de la pareja informa de que ha perpetrado alg煤n tipo de violencia hacia su pareja heterosexual, pero no declara haber sufrido ning煤n comportamiento por parte de su pareja heterosexual) o bidireccional (uno de los intees de la pareja informa de que ha perpetrado alg煤n tipo de violencia contra su pareja heterosexual y a su vez ha recibido alg煤n tipo de violencia por parte de su pareja heterosexual). La violencia de pareja incluye cualquier tipo de violencia en las relaciones de pareja (unidireccional hombre-mujer, unidireccional mujer-hombre y bidireccional). Este instrumento incluye cuatro 铆tems que miden la violencia sufrida y otros cuatro 铆tems que valoran la violencia ejercida hacia sus parejas en el 煤ltimo a帽o (ver Anexo ). Dos 铆tems del tipo S铆/No eval煤an si los participantes han ejercido violencia de pareja o han sido v铆ctimas de la misma. En caso afirmativo, los participantes tienen que especificar el tipo de violencia de pareja (psicol贸gica, f铆sica y sexual) que han ejercido o sufrido. Computando los tres tipos de violencia de pareja se forman las variables perpetraci贸n y victimizaci贸n. El an谩lisis de componentes principales y rotaci贸n Varimax arroj贸 una estructura unifactorial con valor propio superior a 1, que explicaba el 73% de la varianza total. La consistencia interna global de la escala (? = .81), as铆 como de la perpetraci贸n de violencia (? = .70) y de la victimizaci贸n (? = .80) eran acep.

Procedimiento

La selecci贸n de la muestra se realiz贸 a trav茅s de un muestreo no aleatorio. Para obtener la muestra de inmies se utilizaron diversos canales, tanto a pie de calle (locutorios, plazas y parques) como a trav茅s de asociaciones de inmies, lugares frecuentados por esta poblaci贸n, tanto de tipo formativo (EPA) como religiosos (mezquitas o parroquias). El contacto se realiz贸 a trav茅s de la t茅cnica de cadena ( Taylor y Bogdan, 1986 ), que consiste en establecer contacto con personas a trav茅s de otras conocidas. El tiempo necesario para la aplicaci贸n del instrumento variaba considerablemente, dadas las dificultades socioculturales encontradas en el manejo del idioma y/o en el nivel de lectura y/o comprensi贸n (de 20 a 50 minutos). La muestra de aut贸ctonos fue obtenida en base a la disponibilidad de contactos del equipo investigador controlando que la muestra fuese comparable en funci贸n del sexo, edad y estado civil.

An谩lisis de datos

Los an谩lisis estad铆sticos univariados fueron calculados con el programa SPSS versi贸n 23. En primer lugar, se obtuvieron datos sobre la prevalencia de la perpetraci贸n de violencia y victimizaci贸n en las relaciones de pareja, dependiendo de si hab铆an infringido alg煤n tipo de violencia a su pareja o hab铆an tenido experiencias de victimizaci贸n. Para comprobar si las tasas de prevalencia variaban en funci贸n del sexo y del origen cultural se aplic贸 la prueba de chi-cuadrado. A continuaci贸n, se obtuvo una matriz de correlaciones, aplicando el coeficiente de Pearson que inclu铆a todas las variables de estudio. Las variables perpetraci贸n de violencia y victimizaci贸n se utilizaron en forma de variable cuantitativa una vez transformadas, teniendo en cuenta los tres tipos de violencia evaluados (psicol贸gica, f铆sica o sexual) en formato dicot贸mico (0,1). Posteriormente, se realizaron an谩lisis correlacionales adicionales para comprobar si las correlaciones entre violencia de pareja y diversas formas de sexismo cambiaban en funci贸n del sexo del participante. En segundo lugar, se realiz贸 un an谩lisis MANOVA 6 x 3 x 2, con sexismo y otras creencias an谩logas (sexismo hostil, sexismo ben茅volo, micromachismos, sesgos cognitivos, frecuencia percibida y gravedad de la violencia de g茅nero) como factor de medidas repetidas, origen cultural (Espa帽a, Latinoam茅rica y 脕frica) y sexo (hombre vs. mujer) como factores de medidas independientes. Para realizar este an谩lisis se invirtieron las puntuaciones de la variable gravedad percibida de la violencia de g茅nero. Por lo tanto, una mayor puntuaci贸n significar铆a mayor tolerancia o la atribuci贸n de menor gravedad. Posteriormente, se efectuaron los an谩lisis post-hoc de Tukey para las comparaciones m煤ltiples de la interacci贸n que result贸 significativa.

Finalmente, con el programa EQS 6.1 ( Structural Equation Program ) se realiz贸 un an谩lisis factorial confirmatorio (AFC) para evaluar la pertinencia del modelo de medida y la relaci贸n entre las variables latentes: sexismo (indicadores: sexismo hostil, sexismo benevolente, micromachismos y sesgos cognitivos) y violencia de pareja (indicadores: perpetraci贸n y victimizaci贸n). A continuaci贸n, se evalu贸 un modelo estructural en el cual el sexismo predec铆a la violencia de pareja. La variable sexo femenino se incluy贸 como predictor del sexismo y de la violencia de pareja, mientras que inmie se consider贸 predictor del sexismo. Adem谩s, se estudi贸 la posibilidad de agregar la variable edad por si pudiera predecir el resultado de la violencia de pareja y/o sexismo examinando los resultados de la prueba del multiplicador de Lagrange ( Chou y Bentler, 1990 ) para evaluar si par谩metros adicionales agregados al modelo producen una mejora en el ajuste y en la varianza explicada del modelo. Los an谩lisis se llevaron a cabo con la informaci贸n completa utilizando el m茅todo de m谩xima verosimilitud (p. ej., Arbuckle, 1996 ). Aunque la distribuci贸n multivariada no se desviaba excesivamente de la normalidad (coeficiente estandarizado de Yuan, Lambert y Fouladi = 13.59), en la secci贸n de resultados se presentan los 铆ndices de ajuste basados en la distribuci贸n normal seg煤n el m茅todo de m谩xima verosimilitud y en la estad铆stica robusta. La falta de normalidad se observa en tres variables: perpetraci贸n de violencia (asimetr铆a = 2.4, curtosis = 5.2), victimizaci贸n (asimetr铆a = 3.4, curtosis = 9.1) y micromachismos (asimetr铆a = 1.9, curtosis = 3.4). Finalmente, se comprobar谩 un modelo alternativo, excluyendo las variables socio-demogr谩ficas para evidenciar la capacidad predictiva del sexismo respecto a la violencia de pareja.

Resultados

Los estad铆sticos deivos correspondientes a las variables de estudio seg煤n la condici贸n de inmie se encuentran en la tabla 2.

Tabla 2

Media y desviaci贸n t铆pica de las variables asociadas a la violencia de pareja y el sexismo en funci贸n de la condici贸n de inmie

Variables  Aut贸ctonos  Inmies  Global 
Violencia de pareja
1. Perpetraci贸n  0.07 (0.26)  0.14 (0.39)  0.12 (0.36) 
2. Victimizaci贸n  0.24 (0.58)  0.32 (0.69)  0.30 (0.66) 
3. Violencia de pareja  0.16 (0.35)  0.23 (0.47)  0.32 (0.63) 
Sexismo y otras creencias
4. Sexismo hostil  2.20 (0.12)  3.64 (1.37)  3.20 (1.46) 
5. Sexismo benevolente  2.67 (0.93)  4.22 (1.31)  3.76 (1.40) 
6. Sexismo ambivalente  2.44 (0.93)  3.89 (1.19)  3.43 (1.30) 
7. Micromachismos  1.17 (0.41)  2.13 (1.44)  1.82 (1.29) 
8. Sesgos cognitivos  2.33 (0.54)  3.17 (0.92)  2.88 (0.90) 
9. Frecuencia percibida  2.81 (1.43)  3.20 (1.68)  3.09 (1.62) 
10. Gravedad percibida  0.18 (0.42)  1.48 (1.72)  1.09 (1.58) 
Prevalencia de violencia de pareja

El 11% refiere perpetraci贸n de violencia (f铆sica, psicol贸gica o sexual) en la pareja, el 1% son casos de violencia unidireccional de hombre a mujer y el 1% de mujer a hombre, mientras que el 9% son casos de violencia bidireccional. No hay diferencias significativas entre hombres (8%) y mujeres (13%), ? 2(1, N = 251) = 1.48, p = .22. El 21% manifiesta haber sido v铆ctima de violencia por parte de su pareja o expareja y las mujeres (26%) presentan mayores tasas de victimizaci贸n que los hombres (16%), ? 2(1, N = 251) = 3.99, p = .046.

La tasa de perpetraci贸n de violencia de pareja, ? 2(2, N = 251) = 6.39, p = .041, y la de victimizaci贸n de pareja, ? 2(2, N = 251) = 6.99, p = .030, variaba en funci贸n del origen sociocultural. Seg煤n la figura 2 y an谩lisis estad铆sticos complementarios realizados, se confirma que las personas procedentes de Latinoam茅rica (6%) declararon niveles de perpetraci贸n de violencia de pareja algo superiores que las personas aut贸ctonas (2%), ? 2(1, N = 147) = 3.97, p = .046] y las personas procedentes de 脕frica (3%), ? 2(1, N = 181) = 4.56, p = .033]. La tasa de victimizaci贸n declarada por el grupo de Latinoam茅rica (10%) era superior que la tasa del grupo de 脕frica (6%), ? 2(1, N = 181) = 6.40, p = .011.

Figura 2

Perpetraci贸n de violencia de pareja y experiencias de victimizaci贸n en funci贸n del origen cultural.

Relaci贸n entre sexismo y violencia de pareja

Posteriormente, para analizar las relaciones entre la violencia de pareja y el sexismo se obtuvo la matriz de correlaciones que se encuentra en la tabla 3.

Tabla 3

Media, desviaci贸n t铆pica de las variables de estudio y las interrelaciones incluyendo hombres y mujeres ( N = 251)

Variables  10  11  12 
Violencia de pareja
1. Perpetraci贸n                       
2. Victimizaci贸n  .46**                     
3. Violencia global  .71**  .86**                   
Sexismo y otras creencias
4. Sexismo hostil  .05  -.04  -.01                 
5. Sexismo benevolente  .13*  .10  .13*  .68**               
6. Sexismo ambivalente  .14*  .06  .10  .92**  .92**             
7. Micromachismos  .18**  .17*  .20**  .44**  .29**  .43**           
8. Sesgos cognitivos  .19**  .16*  .20**  .55**  .56**  .63**  .58**         
9. Frecuencia percibida violencia de g茅nero  .07  -.03  .01  .23**  .12  .17*  .40**  .25**       
10. Gravedad violencia de g茅nero  -.01  -.18**  -.14*  .06  .01  .04  .12  .03  -.39**     
Variables demogr谩ficas
11. Edad  .05  .19*  .16*  .01  .03  .03  -.02  .01  -.12  -.04   
12. Sexo femenino  .08  .19*  .17**  -.24**  -.11  -.24**  -.19**  -.17*  -.18**  -.23**  -.01 
13. Condici贸n de inmie  .08  .05  .07  .46**  .51**  .52**  .35**  .45**  .38**  .11  .001  -.02 a  

Nota.

a

Coeficiente de contingencia por tratarse de dos variables categ贸ricas.

* p = .05, ** p = .01

Teniendo en cuenta la muestra completa, la perpetraci贸n de violencia de pareja correlacionaba significativamente y de forma moderada con victimizaci贸n, sexismo benevolente, sexismo ambivalente, micromachismos y sesgos cognitivos. Del mismo modo, la victimizaci贸n se asociaba con micromachismos, sesgos cognitivos, edad, as铆 como con una menor gravedad percibida. Adem谩s, en general las diferentes medidas de sexismo se relacionaban significativamente entre s铆. La violencia de pareja global se asociaba sobre todo con micromachismos ( r = .20, p = .003) y sesgos cognitivos contra la mujer ( r = .20, p = .005).

Seleccionando solamente a los hombres, la perpetraci贸n de violencia de pareja se relacionaba significativamente con micromachismos ( r = .28, p = .002) y gravedad percibida de la violencia contra las mujeres ( r = .19, p = .049). En el grupo de mujeres, por su parte, la perpetraci贸n de violencia de pareja se relacionaba con el sexismo ambivalente ( r = .34, p = .001), sexismo benevolente ( r = .28, p = .004) y sesgos cognitivos (r = .27, p = .006). Adem谩s, la victimizaci贸n de las mujeres se asociaba con edad ( r = .32, p < .001), sesgos cognitivos ( r = .30, p = .003), micromachismos (r = .26, p = .008) y frecuencia percibida de la violencia contra las mujeres en el pa铆s de origen ( r = .22, p = .002). Cabe destacar que en el caso de los varones la victimizaci贸n no correlacionaba con ninguna medida de sexismo.

Sexismo en funci贸n del sexo y origen cultural

Los resultados del an谩lisis MANOVA 6 x 3 x 2 con sexismo y otras creencias (sexismo ben茅volo, sexismo hostil, micromachismos, sesgos cognitivos, gravedad y frecuencia de la violencia de g茅nero) como factor de medidas repetidas, el origen cultural (Espa帽a, Latinoam茅rica y 脕frica) y el sexo (hombre vs. mujer) como factores de medidas independientes, mostraron el efecto principal del sexo, F(1, 145) = 16.72, p < .001, ?2 = .010, de manera que los hombres presentaban mayores niveles de sexismo que las mujeres ( figura 3).

Figura 3

Interacci贸n sexismo x origen cultural.

La interacci贸n sexismo x origen tambi茅n result贸 significativa, F(1.87, 818.5) = 5.84, p < .001,?2 = .075. Seg煤n la figura 3 y los an谩lisis post hoc de Tukey las personas espa帽olas en comparaci贸n con las personas de origen latinoamericano o africano presentaban menores puntuaciones en sexismo ben茅volo, hostil, micromachismos, sesgos cognitivos y mayor gravedad percibida de la violencia ( p < .05). Sin embargo, las personas espa帽olas y las de origen lationamericano presentaban un menor nivel de frecuencia percibida de la violencia de g茅nero que las personas de origen africano ( p < .05).

Modelo SEM de violencia de pareja

A trav茅s del correspondiente an谩lisis factorial confirmatorio, se comprob贸 la idoneidad del modelo de medida. Todas las cargas factoriales resultaron significativas ( p < .01). Los 铆ndices de ajuste para el modelo CFA eran adecuados: ML, ? 2(23, N = 251) = 76.15, CFI = .938, NNFI = .903, IFI = .940, RMSEA = .072; Yuan-Bentler, ?2(23, N = 251) = 69.68, CFI = .949, NNFI = .920, IFI = .950, RMSEA = .066. En el modelo estructural los 铆ndices de ajuste eran acep con el m茅todo de m谩xima verosimilitud: ML, ? 2(25, N = 251) = 76.21, CFI = .943, NNFI = .917, IFI = .942, RMSEA = .067, pero con el m茅todo robusto Yuan-Bentler, ? 2(25, N = 251) = 65.51, CFI = .959, NNFI = .940, IFI = .959, RMSEA = .057, mejoraba ligeramente el ajuste de los datos al modelo. Todas las cargas factoriales y variables latentes eran significativas para p < .001. El modelo estructural explicaba el 9% de la varianza de la violencia de pareja (ver figura 4 ). El sexismo predec铆a significativamente la violencia de pareja (? = .25, p < .001). A su vez el sexo femenino era tambi茅n un predictor significativo de la violencia de pareja (? = .26, p < .001) y de un menor nivel de sexismo (? = -.21, p < .001). La condici贸n de inmie predec铆a el sexismo (? = .59, p < .001) y la edad predec铆a la victimizaci贸n (? = .17, p < .01), lo cual significa que los participantes de m谩s edad manifiestan haber sido v铆ctimas de su pareja con m谩s frecuencia que los participantes m谩s j贸venes.

Figura 4

Modelo estructural de los predictores de la violencia en las relaciones de pareja.

Nota. Bondad de ajuste, N = 251; Y-B, ?2(25) = 65.51, CFI = .959, NNFI = .940, IFI = .959, RMSEA = .057. Los coeficientes estandarizados son significativos ( p < .01) de acuerdo con los errores est谩ndar robustos.

Se prob贸 un modelo alternativo SEM excluyendo las variables socio-demogr谩ficas, Y-B: ? 2(8, N = 251) = 35.99, CFI = .952, NNFI = .909, IFI = .953, RMSEA = .088, siendo el ajuste peor que el del modelo anterior. Como era esperable el sexismo predec铆a tambi茅n la violencia de pareja (? = .19, p < .001), pero la varianza explicada era m谩s reducida ( R 2 = .035).

Discusi贸n

El objetivo del presente estudio era analizar el papel del sexismo en la perpetraci贸n de violencia de pareja y victimizaci贸n en ambos sexos, as铆 como las posibles diferencias de la violencia de pareja y sexismo en funci贸n del sexo y origen cultural de los participantes (Espa帽a, Latinoam茅rica y 脕frica).

La primera hip贸tesis se confirm贸 porque no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la perpetraci贸n de violencia de pareja entre hombres y mujeres, presentando los hombres mayores niveles de sexismo en todas las modalidades. Estos resultados son coherentes con los hallados en diferentes investigaciones en el contexto de la poblaci贸n general, que muestran que los hombres y las mujeres cometen actos de violencia de pareja en tasas similares ( Archer, 2000; Fiebert, 2004; Gra帽a y Cuenca, 2014; Straus, 2009 ). Los datos de estos estudios sugieren que en este contexto la violencia es menos severa y se trata de 鈥渧iolencia situacional鈥, comparado con la violencia documentada por los estudios de violencia de g茅nero, los cuales con frecuencia miden el 鈥渢errorismo 铆ntimo鈥 que se trata de violencia m谩s grave y recurrente ( Robertson y Murachver, 2007 ), estudios en los cuales generalmente se analizan muestras de mujeres v铆ctimas de violencia de g茅nero que participan en programas de intervenci贸n por este problema. La perspectiva de la violencia de g茅nero o teor铆a feminista y la de violencia de pareja o simetr铆a de g茅nero son diferentes formas de evaluar la violencia en las relaciones de pareja, que no se deber铆an utilizar para desacreditar los hallazgos de la otra perspectiva sino para construir una imagen m谩s completa de la violencia en las relaciones de pareja ( Leone, Johnson y Cohan, 2007 ) y elaborar un marco te贸rico que incluya tanto la violencia situacional o violencia incidental (violencia leve y espor谩dica) como el terrorismo 铆ntimo (violencia grave y cr贸nica). Por otro lado, en este estudio se encontr贸 que la violencia bidireccional era m谩s frecuente (9%) que la violencia unidireccional (2%), de acuerdo con los hallazgos de estudios previos ( Gra帽a y Cuenca, 2014; Melander, Noel y Tyler, 2010 ). Sin embargo, no contamos con informaci贸n suficiente sobre las circunstancias en las que las conductas violentas tuvieron lugar, por lo que la asociaci贸n encontrada en este estudio entre perpetraci贸n y victimizaci贸n de la violencia de pareja no permite comprobar si una parte de la violencia bidireccional de las mujeres es defensiva o no.

El nivel de sexismo ambivalente encontrado en este estudio (puntuaci贸n media de aut贸ctonos = 2.44, inmies = 3.89) se puede comparar con el de otros estudios, teniendo en cuenta que la escala de Likert era de 1 a 7. En el estudio de Garaigordobil y Aliri (2013) con una muestra del Pa铆s Vasco con un rango de edad amplio (de 14 a 70 a帽os), la media era de 1.44 (escala de Likert de 0 a 5). En el estudio de Glick, Sakall?-Ug驴urlu, Akbas驴, Metin-Orta y Ceylan (2015) la media era 3.85 (escala de Likert de 1 a 6) con participantes de Turqu铆a, mientras que en el estudio de Berm煤dez, Sharp y Taniguchi (2013) la media era de 3.39 (escala de Likert de 1 a 6), siendo los participantes de origen hispano o latino que resid铆an en Texas. Para comparar los resultados de los tres estudios, se calculan las proporciones con este procedimiento (media/7), (media +1)/6 o (media/6) respectivamente, dependiendo del estudio: el presente estudio = .35 aut贸ctonos y .56 inmies; Garaigordobil y Aliri (2013) = .41, Glick et al. (2015) = .55, Berm煤dez et al. (2013) = .56. Se puede concluir que los resultados sobre el nivel de sexismo ambivalente de este estudio son muy similares a los encontrados en otros estudios previos, aunque los aut贸ctonos del presente estudio puntuaron un 6% por debajo del estudio de Garaigordobil y Aliri (2013) , probablemente debido a que en dicho estudio no tuvieron en cuenta el origen cultural de los participantes.

De acuerdo con la segunda hip贸tesis, todos los tipos de creencias sexistas analizadas se asociaban d茅bilmente con una mayor perpetraci贸n de violencia de pareja. Sin embargo, gracias al modelo SEM utilizando un constructo amplio de creencias sexistas (sexismo hostil, benevolente, micromachismos y sesgos cognitivos) se ha podido comprobar que dichas creencias junto con las variables sociodemogr谩ficas predicen el 9% de la violencia de pareja, incluyendo tanto la perpetraci贸n como la victimizaci贸n por su naturaleza bidireccional. Aunque en la literatura existente sobre violencia de g茅nero se se帽ala una estrecha relaci贸n entre el sexismo de los varones y la perpetraci贸n de violencia hacia sus parejas heterosexuales, la demostraci贸n emp铆rica no ha sido muy contundente ( Rojas-Sol铆s y Carpintero, 2011 ). Asimismo, los resultados de este trabajo tampoco permiten corroborar la existencia de una fuerte asociaci贸n entre el sexismo de los varones con la perpetraci贸n de agresiones en las relaciones de pareja. De hecho, en el grupo de hombres algunas creencias sexistas ni siquiera se relacionaban con la perpetraci贸n de violencia de pareja. Las asociaciones fueron positivas con los micromachismos y sesgos cognitivos contra la mujer. Las nulas o bajas asociaciones se podr铆an explicar porque en el contexto de la poblaci贸n general se presupone que se trata de violencia de pareja leve y porque en todo caso el sexismo no ser铆a la 煤nica causa de las agresiones, sino que al combinarse con otros factores aumentar铆a la probabilidad de que un hombre determinado en un ambiente determinado ejerciera violencia contra la mujer ( Heise, 1998 ). En el presente estudio, en el grupo de mujeres las creencias sexistas tambi茅n se relacionaban con m谩s violencia perpetrada por ellas hacia su pareja heterosexual, confirm谩ndose los hallazgos de estudios previos ( Capaldi et al., 2012; Ibabe et al., 2016; Le贸n-Ram铆rez y Ferrando, 2014 ). Por lo tanto, habr铆a que preguntarse, 驴qu茅 significa o c贸mo se explica el hecho de que las creencias sexistas de las mujeres se relacionen con la perpetraci贸n de violencia de pareja? Es cierto que la asociaci贸n encontrada es bastante baja, pero muy similar a la de los hombres. Todo esto apunta a que el sexismo, aun siendo un prejuicio contra las mujeres por parte de hombres y de mujeres que habr铆a que erradicar, no ser铆a la causa directa de la perpetraci贸n de violencia contra la pareja.

Por otro lado, en el grupo de mujeres a diferencia del grupo de hombres, la victimizaci贸n por violencia de pareja se relacionaba con varias formas de sexismo (micromachismos, sesgos cognitivos y normalizaci贸n de la violencia de g茅nero). Rojas-Sol铆s y Carpintero (2011) encontraron que cuanto mayor era el nivel de sexismo hostil o benevolente mayor era la violencia sexual o verbal-emocional sufrida por las mujeres. En esta misma l铆nea, Herrera, Pina, Herrera y Exp贸sito (2014) se帽alaron que el hecho de tener una ideolog铆a sexista ben茅vola conlleva una menor tendencia a percibir como acoso sexual conductas que son susceptibles de serlo.

En un trabajo muy reciente (Ibabe et al., 2016 ) centrado en poblaci贸n universitaria de ambos sexos, un predictor m谩s importante que el sexismo para explicar la perpetraci贸n de violencia en las relaciones de noviazgo era la victimizaci贸n previa. Todo ello apunta hacia la bidireccionalidad de la violencia de pareja, algo no solamente caracter铆stico de las parejas j贸venes sino tambi茅n de aquellas parejas que conviven o constituyen una unidad familiar.

En relaci贸n al contexto cultural, como se hab铆a hipotetizado, las tasas de violencia de pareja eran similares en el grupo de aut贸ctonos y en el de inmies, aunque la poblaci贸n latinoamericana presentaba un mayor nivel de violencia que la poblaci贸n africana. Colorado-Yohar et al. (2012) tambi茅n encontraron que la tasa de violencia de pareja de la poblaci贸n latinoamericana era algo superior que la de la poblaci贸n marroqu铆 o aut贸ctona. Tambi茅n se confirm贸 la hip贸tesis respecto a las creencias y actitudes sexistas, ya que las personas inmies mostraban niveles superiores en las formas de sexismo analizadas en comparaci贸n con los niveles de las personas aut贸ctonas. En estudios similares previos se hab铆a encontrado que las personas procedentes de los pa铆ses latinoamericanos presentaban un mayor nivel de sexismo que las personas espa帽olas tanto en el pa铆s de origen ( Glick et al., 2000 ) como las personas que hab铆an emigrado. Una de las explicaciones posibles de las diferencias encontradas en cuanto a las creencias sexistas y actitudes tolerantes con la violencia contra las mujeres son los valores culturales propios de cada pa铆s, que incluyen la legitimaci贸n de la violencia en los respectivos pa铆ses de origen de la poblaci贸n inmie. Es posible que la interpretaci贸n de lo que constituye violencia contra las mujeres sea diferente para la poblaci贸n inmie y espa帽ola, lo cual podr铆a afectar a la estimaci贸n de las tasas de prevalencia de violencia de pareja encontradas en estudios basados en autoinformes.

En resumen, en esta investigaci贸n se han analizado diferentes formas de sexismo (sexismo hostil, sexismo benevolente, micromachismos y sesgos cognitivos contra la mujer) pero esta variable no se puede considerar un predictor v谩lido de la violencia de pareja ni en hombres ni en mujeres. De forma consistente se ha encontrado que la poblaci贸n inmie presenta una mayor vulnerabilidad ante creencias y actitudes tolerantes con la violencia contra las mujeres, dato que convendr铆a tener en cuenta en las pol铆ticas de integraci贸n social de nuestro pa铆s para que la igualdad de g茅nero llegue a todos los hogares.

Una limitaci贸n del estudio estar铆a relacionada con la metodolog铆a de la recogida de datos, ya que es posible que algunos participantes, aun respondiendo a cuestionarios an贸nimos y confidenciales, no hayan reconocido haber agredido o ser victimizados por sus parejas por verg眉enza o por miedo al rechazo social, subestim谩ndose as铆 la prevalencia de la violencia en las relaciones de pareja. Otra limitaci贸n es que el instrumento de medida de la violencia de pareja se basa en autoinformes y analiza diversas formas de violencia (f铆sica, psicol贸gica y sexual), pero no se cuantifica la frecuencia o la gravedad de dichas conductas, ni se recoge informaci贸n sobre el contexto en el que ocurrieron los episodios violentos. No obstante, cuando se trata de violencia incidental, aun incluyendo una escala Likert para evaluar la frecuencia de las diferentes formas de violencia, los niveles esperados ser铆an muy bajos. En cuanto a la muestra cabe se帽alar que, por una parte, el tama帽o es bastante reducido y, por otra parte, est谩 el sesgo en el muestreo por la utilizaci贸n de la t茅cnica de la cadena. A pesar de las ventajas que presenta la utilizaci贸n de esta t茅cnica para acceder a poblaciones de baja incidencia y a individuos de dif铆cil acceso, esta t茅cnica de muestreo no garantiza la representatividad de la muestra. A pesar de las limitaciones, este estudio realiza una contribuci贸n importante a la literatura cient铆fica, ya que son escasos los estudios en el contexto europeo que se centran en el papel que juega el sexismo en la violencia en las relaciones de pareja, teniendo en cuenta ambos sexos con muestras de poblaci贸n aut贸ctona e inmie, desglosando los datos por grupo cultural. De cara a futuras investigaciones se podr铆a comprobar si la violencia ejercida por las mujeres contra los hombres es m谩s defensiva que reactiva como se ha indicado en algunos estudios ( Allen et al., 2009; Bookwala, Frieze, Smith y Ryan, 1992 ), as铆 como las posibles variables moderadoras en la relaci贸n entre sexismo y violencia de pareja.

Conflicto de intereses

Las autoras de este art铆culo declaran que no tienen ning煤n conflicto de intereses.

Financiaci贸n

Esta investigaci贸n ha sido financiada por la Direcci贸n de Violencia de G茅nero del Gobierno Vasco y SOS Racismo Guip煤zcoa.

Copyright © 2018. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

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