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2026 - Vol. 36. Artículo e260486

El Uso Inadecuado de las TIC y la Violencia Filio-parental: La Perspectiva de la Familia

[Inappropriate use of ICT and child-to-parent violence: Family perspectives]

Elisa González-Pérez1, Isabel Martínez-Álvarez1 y Sergio Hidalgo-Fuentes2


1Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), España; 2Universidad de Valencia, España


https://doi.org/10.5093/apj2026a19

Recibido a 3 de Junio de 2025, Aceptado a 20 de Febrero de 2026

Resumen

En la última década la violencia filio-parental (VFP), ejercida por adolescentes hacia sus progenitores, ha suscitado un creciente interés académico y social. Paralelamente, el uso problemático de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha emergido como una preocupación significativa para las familias, especialmente por su repercusión en la dinámica familiar y el bienestar de los jóvenes. Con el objetivo de profundizar en esta problemática, este estudio cualitativo ha explorado la percepción de 72 familiares de adolescentes (14 -19 años) sujetos a medidas judiciales por VFP. Las entrevistas revelaron un patrón generalizado de uso excesivo con conductas adictivas y exposición frecuente a contenidos nocivos. Estos factores afectan negativamente al bienestar de los jóvenes y agravan las tensiones familiares. Así, el estudio destaca la relación entre el uso problemático de las TIC y la VFP, subrayando la necesidad de intervenciones específicas para abordar ambas problemáticas en el contexto familiar y social actual.

Abstract

In the last decade, child-to-parent violence (CPV), exercised by adolescents towards their parents, has raised a growing academic and social interest. At the same time, the problematic use of Information and Communication Technologies (ICT) has emerged as a significant concern for families, especially because of its impact on family dynamics and young people’s well-being. With the aim of delving deeper into this issue, this qualitative study explored the perceptions of 72 family members of adolescents (14 -19 years old) with judicial measures for CPV. The interviews revealed a generalized pattern of excessive use with addictive behaviors and frequent exposure to harmful content. These factors negatively affect the well-being of young people and aggravate family tensions. Thus, the study highlights the relationship between problematic ICT use and CPV, underlining the need for specific interventions to address both issues in the current family and social context.

Palabras clave

Adolescencia, Familias, Salud digital, TIC, Violencia filio-parental

Keywords

Adolescence, Families, Digital health, ICT, Child-to-parent violence

Para citar este artículo: González-Pérez, E., Martínez-Álvarez, I. y Hidalgo-Fuentes, S. (2026). El Uso Inadecuado de las TIC y la Violencia Filio-parental: La Perspectiva de la Familia. Anuario de Psicología Jurídica, 36, Artículo e260486. https://doi.org/10.5093/apj2026a19

Correspondencia: elisa.gonzalez@udima.es (E. González-Pérez).

Introducción

La violencia filio-parental es una tipología específica de violencia doméstica y familiar que se define como un patrón de comportamiento en el que los hijos utilizan medios verbales, financieros, físicos o emocionales para ejercer poder y control sobre sus padres o cuidadores (Holt, 2013). Este fenómeno excluye episodios puntuales, así como aquellos ataques o agresiones que ocurren en un estado de conciencia disminuida, como los ocasionados por intoxicación por sustancias o enfermedad mental grave (Ibabe, 2020; Pereira et al., 2017).

Diversos estudios ponen en evidencia que la violencia filio-parental tienen una gran repercusión en la salud mental de los progenitores, asociándose con un grado importante de ansiedad, depresión y/u hostilidad (Ibabe y Maranon, 2025; Jiménez-Granado et al., 2023). Al mismo tiempo, los progenitores victimizados tienden a experimentar sentimientos de culpa, vergüenza, miedo y humillación (Gabriel et al., 2017), lo que agrava aún más su malestar psicológico y dificulta la búsqueda de apoyo. Además de las numerosas consecuencias negativas asociadas a este tipo de violencia, durante la última década se ha observado un notable incremento en el número de denuncias de progenitores hacia sus hijos por esta causa (Arnoso et al., 2021; Sheed et al., 2023). Aunque un reciente metaanálisis, basado en una muestra total de 25,000 participantes, estimó que la prevalencia global de la violencia filio-parental contra ambos progenitores era del 34.8% (Dahouri et al., 2025), el rango de la misma varía ampliamente, dado que estudios individuales presentan cifras que oscilan entre el 0.6% y el 60%, dependiendo del tipo de violencia ejercida, las variables sociodemográficas, el nivel socioeconómico, el sexo del hijo y del progenitor, los instrumentos utilizados para su evaluación y la estructura familiar (Gallego et al., 2019).

Entre los factores de riesgo asociados a la violencia filio-parental se ha encontrado el consumo de sustancias (Calvete et al., 2015), los estilos parentales inadecuados (Heilmann et al., 2021), la presencia de síntomas de malestar psicológico como depresión o ansiedad (Martínez-Ferrer et al., 2020), la exposición a otros tipos de violencia en el ámbito familiar (Contreras y Cano, 2016) y más recientemente el uso problemático de las nuevas tecnologías. Más allá de la mera asociación estadística, diversos autores han señalado que el uso problemático de TIC puede interactuar con variables psicológicas como la impulsividad y la dependencia tecnológica, potenciando conductas de riesgo y agresión (Augner, Vasak y Barth, 2023; Li et al., 2023). Asimismo, los estilos parentales desempeñan un papel modulador: la falta de normas claras y la inconsistencia entre progenitores puede amplificar la vulnerabilidad del adolescente ante la tecnología, favoreciendo dinámicas de poder y control características de la VFP (Martínez-Ferrer et al., 2018; Reinecke et al., 2022). Esta articulación crítica permite comprender la tecnología, no solo como un factor aislado sino como parte de un entramado relacional y psicológico que incide en la violencia filio-parental.

Durante las últimas décadas, el uso de tecnologías como internet, los smartphones o las redes sociales ha aumentado de forma exponencial, especialmente entre la población adolescente (Slater et al., 2025; Tadpatrikar et al., 2024). Este fenómeno ha transformado profundamente las dinámicas sociales, la forma de comunicación y el acceso a la información. Diversos estudios han advertido que un uso problemático de estas tecnologías puede estar asociado con consecuencias negativas en la salud mental y el comportamiento de los jóvenes (Augner, Vlasak, Aichhorn et al., 2023; Cai et al., 2023; Khalaf et al., 2023; L. Li et al., 2022; Ostinelli et al., 2021), incluyendo el aumento en la impulsividad, la hostilidad y distintas formas de agresión interpersonal (Augner, Vasak y Barth, 2023; Eirich et al., 2022; Kasturiratna et al., 2025; S. Li et al., 2023). Además, recientes investigaciones han comenzado a explorar la relación entre el uso problemático de tecnologías y la violencia filio-parental. Por ejemplo, en relación con los videojuegos, se ha encontrado que si bien la exposición a videojuegos violentos no predice por sí sola la violencia hacia los padres (Ruiz-Fernández et al., 2021) un uso problemático de los mismos sí se asocia significativamente con un nivel más elevado de violencia filio-parental (Junco-Guerrero et al., 2024). También se ha examinado el posible papel de las redes sociales en este tipo de violencia, viendo que a mayor uso problemático de las redes sociales se aprecia un mayor aislamiento de los adolescentes de sus familias y una mayor violencia filio-parental (Martínez-Ferrer et al., 2018; Suárez-Relinque et al., 2020). Las nuevas tecnologías no solo constituyen, en determinadas circunstancias, un factor de riesgo para la violencia filio-parental, sino que también han permitido el desarrollo de nuevas formas de ejercerla, ampliando su alcance más allá del espacio físico del hogar y facilitando un control constante sobre las figuras parentales. Asimismo, han posibilitado formas de violencia más sutiles y difíciles de detectar, como la suplantación de identidad, la difusión de información falsa a través de redes sociales o el uso indebido de recursos económicos mediante plataformas digitales (Suárez-Relinque y del Moral-Arroyo, 2023). A pesar de esto, todavía hay pocos estudios que aborden de forma específica y detallada la relación entre el uso problemático de las tecnologías y la violencia filio-parental.

Aunque la violencia filio-parental no es una problemática nueva, ya que fue identificada hace casi cinco décadas como el síndrome de los padres maltratados por Harbin y Madden (1979), y a pesar de que en las últimas décadas ha aumentado la atención hacia este fenómeno tanto desde el ámbito académico como judicial, sigue siendo uno de los tipos de violencia familiar menos estudiados (Simmons et al., 2018), por lo que continuar investigando sobre sus factores de riesgo resulta fundamental para diseñar estrategias de prevención e intervención eficaces. Además, a pesar de que existan revisiones sistemáticas sobre la relación entre TIC y VFP, la mayoría se basan en datos cuantitativos y carecen de un análisis profundo desde la perspectiva de las familias afectadas. Este estudio aporta evidencia cualitativa inédita sobre cómo se configuran las dinámicas familiares y las estrategias de control parental en contextos de violencia filio-parental asociada al uso problemático de las TIC.

La novedad de este trabajo reside en el enfoque de la muestra con familias de menores con medidas judiciales de internamiento por violencia filio-parental, lo que contrasta con la sobrerrepresentación de muestras comunitarias en la literatura. Esta elección responde directamente a la laguna de conocimiento señalada en la revisión de Junco-Guerrero et al. (2025), en la que cerca del 80% de los estudios se basan en poblaciones comunitarias.

El objetivo del presente estudio es, por un lado, analizar los hábitos de uso de las TIC en los adolescentes y, por otro, profundizar en la forma de abordar la normativa sobre el uso de la tecnología en los hogares a través de las opiniones de las familias víctimas de violencia filio-parental.

Método

Diseño

Este trabajo se tiene un enfoque cualitativo de corte transversal, idóneo para analizar las experiencias subjetivas, percepción y significados que las personas atribuyen a fenómenos complejos (Yıldırım y Şimşek, 2005). La incorporación de métodos cualitativos, tales como entrevistas semiestructuradas o grupos de discusión, indaga de manera más exhaustiva en la percepción, experiencias y realidades contextuales que condicionan las respuestas de los participantes (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018). De esta manera, el estudio opta por esta metodología que facilita una comprensión más profunda del fenómeno investigado.

Esta estrategia metodológica se didrigió a captar la riqueza narrativa de las experiencias mediante entrevistas semiestructuradas, técnica que facilita el examen de los procesos cognitivos y emocionales que articulan las familias al reconstruir sus experiencias. La preferencia de un análisis orientado a un estudio de caso ha favorecido la identificación de matices contextuales frecuentemente invisibilizados en aproximaciones cuantitativas, ofreciendo así una comprensión holística del fenómeno de violencia filio-parental asociado al uso problemático de las TIC.

Participantes

La muestra estuvo compuesta por un total de 72 participantes, seleccionados mediante un muestreo intencional. Los criterios de inclusión se centraron en familias que habían denunciado a sus hijos por violencia filio-parental, cuyos adolescentes se encontraban cumpliendo medidas judiciales de internamiento en régimen cerrado o semiabierto en el Centro de Ejecución de Medidas Judiciales (CEMJ) El Laurel, ubicado en la Comunidad de Madrid. Cabe destacar que la singularidad de este centro radica en que el motivo de internamiento de los adolescentes es la comisión de un delito de violencia filio-parental y en que dispone de un programa específico de intervención familiar dirigido a este tipo de violencia, lo que convierte al CEMJ El Laurel en un contexto idóneo para el estudio de la VFP.

Del total de participantes, predominó la presencia de madres, quienes representaron el 65.71% (n = 46) de la muestra, lo cual coincide con estudios previos que señalan que son ellas las principales afectadas por la violencia filio-parental, hecho atribuible a que suelen asumir con mayor frecuencia el rol de cuidadoras principales y, por tanto, están más expuestas a los conflictos cotidianos (Calvete y Orue, 2016; Contreras et al., 2020). Participaron en el estudio todas las familias que tienen un hijo cumpliendo una medida judicial por este tipo de violencia en el único centro de justicia juvenil de la Comunidad de Madrid con medidas de internamiento por violencia filio-parental, a excepción de dos familias a las que no se propuso el estudio, una por la dificultad con el idioma y la otra por tener una orden de alejamiento con su hijo.

En el estudio se llevaron a cabo un total de 55 entrevistas en profundidad, en las cuales participaron 72 familiares. Esta diferencia se debe a que en algunos casos asistieron varios integrantes del mismo núcleo familiar, lo que permitió obtener una gama más amplia de perspectivas y experiencias relacionadas con la temática investigada. Las entrevistas se realizaron principalmente a progenitores, incluyendo dos que se realizaron por separado a cada progenitor al tener custodia compartida. La muestra se ajustó cuidadosamente a las normas recomendadas en la literatura para investigaciones de enfoque fenomenológico, garantizando así la heterogeneidad de perfiles necesaria para identificar tendencias significativas sin comprometer el rigor interpretativo (Guest et al., 2020). La Tabla 1 recoge las características de la muestra, siendo la edad media de los adolescentes sobre los que se abordaron las preguntas de 16.96 años y desviación típica de = 1.17.

Tabla 1

Participantes en entrevistas

Nota. Se realizaron dos entrevistas por separado al tener custodia compartida EF = entrevista familiar.

Procedimiento

Para el estudio, el equipo de investigación diseñó un guion de entrevista acorde con los objetivos marcados, que fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Educación de la Universidad a Distancia de Madrid (N03/22_23) y por la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI). Posteriormente se contactó con el Centro de Ejecución de Medidas Judiciales seleccionado, informando de los objetivos y procedimiento del estudio. Las fechas de las entrevistas se programaron según la disponibilidad de las familias. Previamente, todos los posibles participantes recibieron una hoja informativa que describía el estudio, el proceso de investigación y el uso de la información, asegurándose de que su participación fuera voluntaria y confirmada mediante la firma de un consentimiento informado por escrito antes de su inclusión en el estudio.

Las entrevistas se desarrollaron presencialmente en las instalaciones del CEMJ El Laurel en dos períodos temporales para garantizar una mayor participación: de abril a junio de 2023 y de febrero a abril de 2024. Posteriormente fueron transcritas por el equipo de investigación implementando un sistema de codificación automática que asigna identificadores numéricos únicos a cada respuesta para garantizar el anonimato.

Instrumento

La recogida de datos de esta investigación se ha recogido por medio de la técnica de entrevista semiestructurada. Las directrices y preguntas de la entrevista las desarrolló el equipo de investigación para abarcar una variedad de cuestiones clave relacionadas con el diseño del estudio.

Las entrevistas semiestructuradas presentan una estructura más flexible que las estructuradas, ya que se basan en una guía de preguntas predefinidas pero permiten respuestas abiertas y espontáneas, lo que fomenta la expresión de perspectivas personales y matices y facilita análisis interpretativos más profundos al permitir a los investigadores adaptarse al ritmo y contexto del entrevistado (Lopezosa, 2020).

Aunque las entrevistas semiestructuradas tenían un guion predefinido, que ha permitido mantener un enfoque deductivo alineado con los objetivos iniciales del estudio, durante el desarrollo de las interacciones se incorporó flexibilidad para adaptar el discurso: las respuestas emergentes de los participantes motivaron la formulación de preguntas imprevistas, facilitando un análisis inductivo de temas no anticipados. Este enfoque permitió profundizar en aspectos cualitativamente relevantes que enriquecieron la comprensión del fenómeno estudiado. La información recopilada fue examinada en forma de verbatim o frases literales.

Análisis de los Datos

En el estudio, las transcripciones literales se volcaron en el programa NVivo versión 14 para centralizar y sistematizar la gestión del corpus de datos, permitiendo una trazabilidad completa del proceso analítico y facilitando la aplicación de criterios de rigor metodológico. Paralelamente, el equipo de investigación realizó un análisis inductivo y una interpretación para extraer las ideas clave y las citas ilustrativas de cada una de las entrevistas realizadas.

El proceso de elaboración del marco analítico se estructuró en fases secuenciales. Inicialmente se realizó una lectura exhaustiva de las transcripciones para identificar fragmentos textuales significativos y la codificación abierta en NVivo permitió etiquetar estos fragmentos y generar un primer nivel de categorías temáticas preliminares de forma ágil y organizada. Posteriormente estas categorías fueron sometidas a un proceso de revisión, aprovechando la capacidad del software para visualizar las relaciones y solapamientos entre códigos, lo que fue crucial para optimizar su precisión conceptual mediante la eliminación de redundancias y la consolidación de criterios interpretativos.

En la etapa final de depuración se priorizaron las categorías clave que permitían sintetizar los núcleos conceptuales centrales de los datos. Para fortalecer la validez metodológica los integrantes del equipo analizaron la estructura categorial. La función de comparación de codificación entre usuarios de NVivo se utilizó para medir y discutir los niveles de concordancia, logrando acuerdos consensuados sobre la versión definitiva del marco. Este enfoque garantizó coherencia interpretativa y rigor analítico en la posterior fase de codificación.

La codificación de entrevistas semiestructuradas utilizando NVivo sigue un proceso estructurado que garantiza el análisis sistemático de los datos cualitativos. Comienza con la importación de entrevistas, cuando se cargan los archivos de las transcripciones en el software, una fase fundamental para crear un repositorio único y ordenado que es la base para un análisis confiable. A continuación se procedió a crear categorías y nodos, estableciendo conceptos temáticos y organizándose en jerarquías para reflejar relaciones entre conceptos. Esta estructuración no fue meramente organizativa, sino analítica, ya que permitió operacionalizar los constructos de estudio y facilitó la posterior recuperación de datos para la generación de hallazgos.

Finalmente, se procedió al análisis de los verbatims obtenidos organizándolos en torno a tres categorías: 1) hábitos de uso de las TIC, 2) control parental de la tecnología y 3) reacciones ante la restricción de conexión. La asignación final de los verbatims a estas categorías se realizó mediante consultas de codificación en NVivo, asegurando que cada fragmento fuera revisado en su contexto original y que la asignación fuera coherente con las definiciones acordadas. Los verbatims seleccionados muestran una serie de códigos que deben tenerse en cuenta para interpretar los resultados. Específicamente, todos los verbatims incluyen el número de entrevista correspondiente (véase Tabla 1), así como la información relativa a la parentalidad y a las características sociodemográficas del hijo al que se hace referencia (p. ej., EF1Padre, EF42Madre). Asimismo, se emplean paréntesis con puntos suspensivos para señalar pausas al hablar, mientras que los corchetes se utilizan para incluir aclaraciones o comentarios contextuales necesarios para la comprensión del relato.

Resultados

El análisis comparativo de los datos no reveló patrones diferenciados significativos en función del género de los progenitores ni de la edad de los adolescentes. Las narrativas de madres y padres mostraron una notable homogeneidad en preocupaciones, desafíos y percepciones, utilizando un repertorio de significados similar. Asimismo, la variable edad de los adolescentes no presentó correlaciones discernibles con las temáticas emergentes, sugiriendo que los fenómenos centrales identificados constituyen una experiencia nuclear compartida que trasciende a estas variables sociodemográficas en nuestra muestra.

Aunque las narrativas de madres y padres muestran una preocupación común y un repertorio de significados similar, existen ligeras diferencias en el enfoque de sus relatos. Las madres tienden a proporcionar descripciones más detalladas y emocionales del impacto relacional y del deterioro en los hábitos de cuidado personal, mientras que los padres suelen enfatizar más la dimensión de adicción conductual y las consecuencias concretas del uso.

Un contraste significativo emerge al analizar la variable de la estructura familiar. En los hogares con progenitores separados se identifica un patrón recurrente de incoherencia normativa que actúa como un factor agravante de los conflictos. Mientras que en las familias nucleares los desafíos se centran en la imposición de límites, en las familias separadas el problema principal es la falta de una frontera educativa unificada lo que mina la autoridad de ambos progenitores.

Respecto a la edad de los adolescentes, el análisis no muestra diferencias cualitativas en las temáticas emergentes, pero sí identifica un punto de inflexión cuantitativo y cualitativo alrededor de los 14 años. Hasta esta edad las familias refieren intentos de control más exitosos. A partir de los 14 años se describe una escalada significativa en la intensidad del uso, el acceso a contenidos inapropiados y, sobre todo, en la resistencia activa a la supervisión parental que se vuelve más desafiante.

Hábitos de Uso de las TIC

Las familias expresan una profunda preocupación por el uso intensivo de las TIC por parte de sus hijos, destacando el predominio del smartphone y las redes sociales y la tendencia al aislamiento y la alteración de rutinas a partir de la adolescencia.

Mi hijo iba al I.E.S., pero poco a poco dejó de acudir a clases [...] y ha tenido varios partes y sanciones por el uso del móvil dentro del instituto, porque no podía dejar de estar conectado. La verdad es que pasaba casi todo el día con el móvil dentro de redes sociales [Instagram y TikTok], unas 18 horas conectado, excepto cuando duerme EF20*Madre Mi hijo estaba todo el día conectado y no tenía ninguna otra actividad; consolo 14 años pasaba entre 10 y 12 horas diarias enganchado, y hubo una ocasión en la que llegó a orinarse encima por no querer dejar de jugar a la Play. Utilizaba sobre todo Instagram y TikTok, y los videojuegos que más jugaba eran el Fortnite, el Crash y el FIFA2000; cuando jugaba se ponía a chillar y eso le generaba mucha ansiedad. La mayor parte del tiempo, esas 10-12 horas diarias, las dedicaba además a las apuestas online (…) Hubo un momento en el que descuidó totalmente su cuidado personal: dejó de ducharse, no se lavaba los dientes, no limpiaba ni ordenaba su habitación, y lo primero que hacía nada más levantarse era conectarse. EF10Padre

Estos patrones de uso se relacionan directamente con las dificultades de control parental que se describen a continuación.

Control Parental de la Tecnología

Las entrevistas revelan que la efectividad del control parental es frecuentemente limitada. Muchos progenitores manifiestan dificultades para supervisar de manera constante el uso de la tecnología, especialmente ante la capacidad de los adolescentes para sortear o desactivar los controles parentales instalados. Esta situación genera un sentimiento de impotencia y frustración en las familias, quienes perciben que las herramientas tecnológicas disponibles no son suficientes para garantizar una supervisión real. El cambio en el tipo de educación (más cercana, horizontal, emocional y amigable) dificulta el ejercicio de la autoridad, estableciéndose un estilo educativo permisivo-liberal.

Hemos tenido muchas discusiones por el abuso del móvil (...). Ella hacía compras online sin autorización, se suscribía a páginas y hasta llamaba a teléfonos al extranjero, lo que nos dejó una factura del móvil bastante alta. Al final, fui yo quien tuvo que pagarla. Antes, cuando tenía 10 u 11 años, sí había normas claras, pero después dejó de cumplirlas todas. Lo más duro fue cuando tuvo dos intentos de suicidio. En una ocasión, publicó en Instagram una encuesta que decía: “¿Me suicido o no?”. Luego empezó a hacer directos en Instagram, grabándose mientras se subía a la barandilla de la terraza de casa. Un amigo que vio el vídeo me llamó enseguida y pude llegar a tiempo para quitarla de la ventana. Todo esto empezó por un rumor que se difundió en Instagram, decían que ella era mayor de edad y estaba con un menor, llamándola pederasta. Incluso su novio participó en ese rumor (...). Para que no viéramos lo que hacía en redes nos tenía bloqueadas a su hermana y a mí. Una de las últimas discusiones antes de que la internaran fue justamente porque le quité el móvil. La situación se puso tan tensa que tuvimos que llamar a la policía. EF7*Madre El mayor error que cometí fue comprarle la Play Station cuando tenía 12 años (...) lo hice pensando que así estaría entretenido y no causaría problemas, pero nunca imaginé que eso le generaría una adicción tan fuerte. Creía que mi hijo estaba a salvo, encerrado en su habitación, sin darme cuenta de todo lo que eso implicaba realmente. EF10Padre Tenía normas en casa, pero no las cumplía. Desde pequeña usaba el móvil y, con solo 8 años, ya subía fotos a TikTok, algo que nosotros descubrimos más tarde (...) Intentamos castigarla retirándole el móvil, pero siempre acababa consiguiendo otro (...) El cumplimiento de las normas era prácticamente nulo. EF42Madre Sí, había normas en casa, pero no las cumplía (...) prefería quedarse sin salir antes que quedarse sin móvil. Hemos intentado controlar el uso del dispositivo instalando herramientas como Qustodio y, más tarde, Family Link, sin informarle, pero ha conseguido eliminarlo (...). EF2Padre

Los datos recogidos evidencian una preocupación compartida entre las familias respecto a los diferentes estilos parentales y su impacto en el uso normativo de las TIC cuando los progenitores están separados. La diversidad de estilos—autoritario, permisivo, democrático o negligente—afecta la consistencia en la aplicación de normas y límites sobre el uso de la tecnología, especialmente en contextos de custodia compartida o convivencia alterna. Esta situación puede dificultar la supervisión y el establecimiento de acuerdos claros, ya que cada progenitor tiende a aplicar sus propias pautas y estrategias, generando confusión y falta de referentes estables para los menores. La coordinación entre ambos padres se revela como un desafío clave para garantizar un acompañamiento efectivo y coherente en el ámbito digital.

Antes teníamos normas claras y aunque a veces costaba conseguíamos que se respetaran. Ahora con la separación todo se ha vuelto más complicado. Intento mantener algunos horarios para el uso del móvil y otros dispositivos, pero la realidad es que mi hijo ya no cumple las normas y al no haber consecuencias claras el control se me escapa de las manos. EF20Padre Nunca llegamos a consensuar normas claras sobre el uso de la tecnología [haciendo referencia a su exmarido y padre de su hijo] Yo intentaba establecer límites: le escondía el cargador del móvil, le quitaba el router para restringir el acceso a internet y aplicaba controles parentales en los dispositivos. Sin embargo, mi hijo siempre encontraba la manera de saltarse las restricciones. Si le retiraba el móvil por mal comportamiento, recurría al ordenador familiar o incluso se creó un segundo usuario en Instagram para eludir el control parental. Con su padre la situación era diferente, allí no había control sobre el tiempo de conexión y, en lugar de reforzar los límites, él le facilitaba una tarjeta de datos para que pudiera seguir conectado. EF53Madre Anteriomente sí había normas en casa, aunque la realidad es que siempre se excedió en el uso del móvil. Yo solía utilizar el móvil como consecuencia: “si no recoges tu habitación, te quito el móvil” y se convirtió en una moneda de cambio constante para conseguir que hiciera algo, y las consecuencias siempre giraban en torno a retirarle el dispositivo. Antes de la pandemia, estas normas y castigos funcionaban con cierta eficacia; cumplía aproximadamente el 80% de lo que se le pedía (...) Sin embargo, después de la pandemia, todo cambió. Las normas dejaron de tener efecto y las consecuencias, como pasar una tarde sin móvil, ya no servían de nada. Incluso, cuando le castigaba sin móvil, me decía que cuando estuviera con su padre lo iba a coger igualmente. Intentaba que durante las comidas no se usara el móvil, pero esto solo generaba discusiones. Además, la falta de pautas educativas comunes entre su padre y yo complicaba aún más la situación. La diferencia en los límites entre ambos hogares hacía que mi autoridad se debilitara, llegando incluso a amenazas como: “dame mi móvil, que si no estampo el tuyo”. EF18madre

Este panorama de control parental conflictivo tiene su reflejo más claro en las reacciones que se detallan a continuación ante la privación de acceso.

Reacciones ante la Restricción de Conexión

El análisis de las entrevistas realizadas a familiares revela que la restricción del acceso a las TIC en el entorno doméstico se configura como un foco de conflicto significativo. Los relatos de los participantes muestran que la limitación o interrupción del uso de dispositivos y conexión a internet genera reacciones intensas que pueden manifestarse en forma de resistencia activa, comportamientos desafiantes y en casos extremos episodios de violencia física. Los familiares entrevistados expresan un temor generalizado a las posibles reacciones negativas de sus hijos ante la restricción del acceso a las TIC. Este miedo se fundamenta en experiencias previas en las que intentos de regulación han derivado en episodios de enfado, agresividad verbal e incluso violencia física. En este sentido se observa que la presencia de las TIC en la vida cotidiana ha modificado las dinámicas familiares, generando nuevas fuentes de tensión y conflicto. Los progenitores manifiestan sentirse desbordados y en ocasiones impotentes ante la intensidad de las reacciones, lo que condiciona su capacidad de ejercer control parental efectivo sobre el uso de la tecnología. Las respuestas evidencian que la resistencia activa de los adolescentes no solo dificulta la regulación del uso de las TIC, sino que también puede erosionar la comunicación y la confianza entre padres e hijos.

Temo interrumpir la conexión de mi hija por sus reacciones de enfado y agresividad. Se altera mucho, por lo que he optado por no decirle nada, aunque si continúa así, se tendrá que ir de casa. Debo proteger a mis otros hijos, y ella ya es mayor de edad. EF8Madre Había discusiones constantes y mostraba una actitud muy agresiva cada vez que tenía que dejar de estar conectada. En una ocasión, llegó a amenazarme con un cuchillo diciéndome: “atrévete a quitarme el móvil”. Se ponía extremadamente nerviosa si se quedaba sin conexión (...) Incluso llegó a llamar a la compañía de internet, haciéndose pasar por mí, para ampliar los datos que yo había restringido. Al final, yo solo podía mantener estas medidas restrictivas un par de días porque, ante la agresividad que se vivía en casa, terminaba cediendo y quitando las restricciones. EF45Madre Tengo mucho miedo de interrumpir la conexión de mi hijo por sus reacciones de enfado y agresividad. Cuando hemos intentado quitarle la conexión, reaccionaba gritándonos: “¡qué me pongas el puto wifi!”. Ha llegado a coaccionarnos y, en una ocasión, incluso nos encerró en la terraza de casa exigiendo que le devolviéramos el acceso al wifi. EF2Madre En una ocasión le bloqueamos el móvil y se enfadó muchísimo; se alteró tanto que terminó reventando el teléfono contra el suelo. El escándalo fue tal que los vecinos llamaron a la policía, aunque esa vez decidimos no denunciar (...) La verdad es que siempre temo interrumpir su conexión por miedo a sus reacciones de enfado y agresividad. Hemos tenido varios episodios violentos por este motivo. EF6Padre

En algunos hogares la ausencia de normas explícitas sobre el uso de la conexión a Internet y los dispositivos digitales por parte de los adolescentes ha evitado la aparición de conflictos relacionados con este tema. Los progenitores que optaron por no establecer límites formales argumentan que, al no imponer restricciones, no se generan discusiones ni enfrentamientos en el ámbito familiar. Esta falta de regulación se percibe en ciertos casos como una estrategia para mantener la tranquilidad en casa y evitar situaciones de tensión o resistencia por parte de los adolescentes.

No teníamos normas claras sobre el uso de la tecnología en casa. Yo llegué a controlar la cuenta de Instagram de mi hijo sin su autorización, pero cuando él se dio cuenta, cambió la contraseña. Como no había reglas establecidas, no sentía que tuviera que interrumpirle o ponerle límites en su conexión. EF48Padre Al principio, había muchas discusiones e incidentes relacionados con el tiempo que pasaba conectado, con el tiempo, adoptamos una actitud más permisiva para evitar el conflicto, y las disputas disminuyeron. A partir de los 14 años, la situación se volvió más difícil de controlar, el uso de la tecnología se desbordó y empezó a incumplir las normas establecidas. Cada vez que se le imponían límites, reaccionaba con enfado, llegando a manifestar tanto violencia verbal como física. EF47Madre Con el objetivo de sintetizar los hallazgos, la Tabla 2 resume los patrones comunes y las divergencias identificadas en las tres categorías analizadas: hábitos de uso de las TIC, estrategias de control parental y reacciones ante la restricción de conexión. Esta síntesis permite visualizar de manera integrada las dinámicas más relevantes observadas en las entrevistas.

Tabla 2

Patrones comunes y divergentes en el uso problemático de TIC y violencia filio-parental

Discusión

Este estudio se centró, por un lado, en el análisis de los hábitos de uso de las TIC en los adolescentes y, por otro lado, en profundizar en la manera en la que se aborda la normativa sobre el uso de la tecnología en el contexto familiar. Las informaciones se extrajeron a partir de entrevistas con las familias víctimas de violencia filio-parental. A diferencia de estudios previos centrados en correlaciones estadísticas, esta investigación ofrece una comprensión contextualizada y rica en matices sobre las experiencias familiares, lo que permite identificar mecanismos concretos de conflicto y resistencia ante la regulación tecnológica. Los hallazgos sugieren que la impulsividad y la dependencia tecnológica actúan como catalizadores en la escalada de conflictos, especialmente cuando se combinan con estilos parentales permisivos o inconsistentes. Esta interacción refuerza la hipótesis de que la VFP no puede explicarse únicamente por la frecuencia de uso de las TIC, sino por la convergencia de factores individuales y contextuales que erosionan la autoridad parental y favorecen conductas coercitivas.

Los hallazgos cualitativos confirman la interacción entre dependencia tecnológica y estilos parentales permisivos y a partir de las valoraciones de las familias se ha podido conocer la realidad de estos adolescentes, lo que permitirá avanzar en cuanto a la detección e intervención ante el uso abusivo de la tecnología, minimizando así sus nefastas consecuencias.

Los resultados de esta investigación cualitativa ponen de relieve la compleja relación existente entre el uso problemático de las TIC y la VFP, en un marco familiar que se caracteriza por la dificultad de establecer unas normas consensuadas, por una falta de autoridad por parte de los progenitores y por una intensa y frecuente aparición de conflictos familiares. Estos hallazgos replican lo encontrado en investigaciones previas en las que se ha señalado el uso inadecuado de las TIC como factor de riesgo en la aparición de la VFP (González-Pérez et al., 2025).

En relación con las costumbres de los adolescentes actuales de hacer uso de las TIC, los familiares entrevistados afirmaron que sus hijos presentaban un perfil de uso abusivo de las mismas, señalando especialmente el smartphone, las redes sociales y los videojuegos. Los datos extraídos están en línea con estudios anteriores, en los que se pone de relieve que los adolescentes utilizan en su vida diaria una amplia variedad de tecnologías. Algunos familiares apuntaban que este uso se produce tanto en el ámbito familiar como fuera de él, interfiriendo en su vida social y académica (Díaz-Vicario et al., 2019). Ha quedado reflejado que no solo se trata de un problema de frecuencia de uso, sino que es la tendencia adictiva y el estilo parental lo que se vincula con problemas a nivel emocional, social o académica (Marsh, et al., 2024; Shutzman y Gershy, 2023). Este patrón de uso se vincula con insomnio, abandono de otras actividades lúdicas e incluso descuido y falta de autocuidado. Estudios recientes ya apuntaban en esta dirección, encontrando que el uso abusivo de la tecnología podía conllevar situaciones de ansiedad, aislamiento social o depresión, entre otros síntomas (Díaz-Vicario et al., 2019; Marsh et al., 2024; Neophytou et al., 2021). Adicionalmente, las familias participantes han manifestado una preocupación en relación con los contenidos visualizados por sus hijos, siendo estos en muchas ocasiones insanos (pornografía, violencia o apuestas, entre otros), lo que apoya la hipótesis de que el contexto digital se ofrece como una alternativa a la socialización presencial y que esta puede dar lugar a conductas indeseadas e inoperantes (Kim et al.., 2024).

Un hallazgo relevante respecto al control parental de la tecnología es la percepción de ineficacia del mismo. Los familiares entrevistados advierten de la pericia de los adolescentes para esquivar las medidas adoptadas, llegando a crear cuentas alternativas o modificar las contraseñas establecidas. Ante esta situación, las familias se sienten impotentes y con falta de estrategias para establecer y mantener unos límites sanos en el uso de las tecnologías, lo que es coincidente con lo reportado por autores como Marsh et al. (2024) y Díaz-Vicario et al. (2019).

En las respuestas de los familiares queda clara la necesidad de favorecer una relación filio-parental positiva y de calidad, siendo un reflejo de las repercusiones negativas de mantener estilos parentales poco democráticos y/o incongruentes entre los progenitores. Un aspecto relevante es el contexto judicial en el que se sitúan las familias participantes. El hecho de que los adolescentes cumplan medidas de internamiento influye en la percepción de los progenitores, que experimentan sentimientos ambivalentes: por un lado, alivio temporal ante la reducción del conflicto en el hogar y, por otro, preocupación por la reintegración y la posibilidad de que las conductas violentas se reactiven tras el retorno. Esta circunstancia también condiciona las narrativas sobre el uso de las TIC, ya que algunos familiares interpretan el internamiento como una oportunidad para “desconectar” al adolescente y reeducar hábitos, mientras otros lo perciben como insuficiente para modificar patrones de dependencia tecnológica. Esta percepción sugiere que las intervenciones deben contemplar la continuidad del trabajo educativo más allá del internamiento, integrando estrategias digitales en los programas de reinserción. La falta de acuerdo y trabajo conjunto, más frecuente y acusado en situaciones de separación o custodia compartida, lleva a estilos parentales más permisivos sin el establecimiento de normas claras, lo cual se considera como un factor de riesgo (Marsh et al., 2024; Reinecke et al., 2022). A pesar del uso frecuente de las TIC, un estilo de crianza democrático disminuye su influencia negativa en el bienestar del adolescente (Prime et al., 2020). Pese a ello, el estilo parental positivo, si bien puede promover un uso más adecuado de la tecnología, no es suficiente pues debe venir acompañado de un cambio a nivel más holístico. De ahí la pertinencia de abordar esta situación desde el ámbito psicológico y educativo para ofrecer a las familias recursos y estrategias útiles a la hora de gestionar en sus hijos el uso de la tecnología.

En este sentido, otro dato encontrado que resulta alarmante es el hecho de que los adolescentes reaccionen de manera agresiva, tanto a nivel verbal (amenazas o insultos) como físico (deterioro de objetos o, incluso, lesión a los progenitores). Este perfil violento pone de relieve una relación adictiva con la tecnología, al manifestarse como consecuencia de una dependencia a nivel emocional y conductual (Macía et al., 2022). Los progenitores evitan poner reglas, perdiendo así la autoridad, para minimizar estas conductas violentas. Ante esta respuesta, el adolescente refuerza su situación de poder y control característica de la VFP (Holt, 2013).

Diversos factores contextuales y psicológicos podrían contribuir de manera conjunta tanto al uso problemático de tecnologías como a la violencia filio-parental, lo que sugiere la necesidad de interpretar los resultados con cautela. En el plano socioeconómico, situaciones de estrés familiar derivadas de dificultades financieras o falta de apoyo social pueden aumentar la vulnerabilidad de los adolescentes al malestar emocional y, en consecuencia, favorecer un uso intensivo o desregulado de las nuevas tecnologías como estrategia de evasión o autorregulación (Jung et al., 2022; Visier-Alfonso et al., 2024). Paralelamente, estas mismas circunstancias pueden deteriorar la calidad de la comunicación intrafamiliar y generar dinámicas negativas que incrementen el riesgo de comportamientos violentos hacia los progenitores (Beckmann, 2020; Sheed et al., 2025). A ello se suman factores individuales, como los déficits en la regulación emocional, las estrategias de afrontamiento desadaptativas o un nivel de impulsividad elevado, que se asocian tanto al uso problemático de tecnologías como a la violencia filio-parental (Bautista-Aranda et al., 2024; Elkin et al., 2025; Günaydın et al., 2022; Jiménez-Granado et al., 2025; Ruiz-Fernández et al., 2021). Desde esta perspectiva, la vinculación entre ambas conductas podría explicarse, al menos en parte, por un conjunto de vulnerabilidades psicológicas y contextuales compartidas, más que por un efecto directo de la tecnología sobre la violencia. Considerar esta alternativa permite ofrecer una discusión más matizada, enfatizando que la relación entre el uso problemático de nuevas tecnologías y la violencia filio-parental podría surgir de la interacción compleja entre factores individuales, familiares y contextuales, más que de un efecto directo.

La investigación ofrece información relevante sobre un tema de actualidad, como es el uso inadecuado de las TIC en la adolescencia, pero no está exenta de limitaciones que conviene considerar.

  • El muestreo del estudio fue intencional y aunque no es representativo sí es significativo desde un punto de vista de víctimas de VFP con hijos en centros de internamiento en la región. Además, el hecho de que la investigación se haya realizado en un único contexto, a pesar de aportar riqueza por tratarse de un centro especializado en VFP, restringe la posibilidad de extrapolar los hallazgos a otros entornos familiares o judiciales. Esta particularidad debe considerarse al interpretar los resultados, que son transferibles principalmente a contextos similares.
  • La información se ha recogido en un único momento temporal (diseño transversal), de modo que no se pueden evaluar los cambios de opinión a lo largo del tiempo.
  • Aunque se implementaron medidas para garantizar un entorno seguro y se explicó la importancia de la veracidad, las respuestas pueden estar sesgadas por la deseabilidad social. Este tipo de muestreo, si bien permite acceder a un colectivo difícilmente alcanzable, limita la transferencia de los resultados a otros contextos, como familias sin medidas judiciales o en entornos culturales distintos. Por ello, las conclusiones deben interpretarse como indicativas y no como generalizables, aunque aportan claves valiosas para diseñar intervenciones en escenarios similares. Investigaciones futuras deberían contrastar estos hallazgos en muestras más diversas para fortalecer su aplicabilidad.
  • Como limitación metodológica, se reconoce que el proceso de codificación inductiva fue realizado por una única investigadora, sin la aplicación de una validación formal mediante doble codificación y acuerdo entre codificadores (e.g., el coeficiente kappa). Si bien esto responde a restricciones logísticas del estudio actual y se ha mitigado mediante revisiones iterativas del análisis, se considera recomendable para futuras investigaciones incorporar dicho procedimiento para fortalecer la objetividad y confiabilidad de los hallazgos cualitativos.
  • Aunque este trabajo plantea la posible relación entre el uso problemático de tecnologías y la violencia filio-parental, es necesario reconocer que la evidencia empírica disponible sigue siendo limitada, en particular en lo que respecta a diseños longitudinales que permitan establecer la dirección de los efectos. La mayor parte de los estudios cuantitativos existentes se basan en análisis transversales, lo cual imposibilita determinar si el uso problemático de tecnologías como redes sociales, videojuegos o smartphones constituye un antecedente, una consecuencia o un factor que se retroalimenta con la violencia filio-parental. Si bien investigaciones recientes, como la de Rong et al. (2025), muestran asociaciones bidireccionales entre el uso problemático del smartphone y la conducta agresiva en adolescentes, aún no se dispone de trabajos equivalentes centrados específicamente en la violencia filio-parental. Esta falta de evidencia temporal limita la capacidad para extraer conclusiones firmes y pone de manifiesto la necesidad de desarrollar estudios longitudinales que permitan examinar con mayor precisión la naturaleza y la dirección de estas asociaciones.

En el futuro, tomando como punto de partida los resultados de este trabajo, se podría evaluar la eficacia de los programas educomunicativos que se integren en la programación de los centros educativos y de ejecución de medidas judiciales. De este modo, a través de diseños longitudinales, sería posible examinar los cambios en las actitudes y comportamientos de la población adolescente.

Conclusiones

La realización del presente estudio ha permitido profundizar en la experiencia de familias con adolescentes que ejercen VFP en un contexto de uso inadecuado de las TIC. A partir del mismo, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • - El uso abusivo y desorganizado de la tecnología se vincula con una disminución del bienestar y cuidado personal, con consecuencias a nivel emocional, social y conductual.
  • - La autoridad de los progenitores se ve afectada por las limitaciones a la hora de establecer unas normas eficaces, sobre todo en situaciones de separación y en familias con estilos parentales inconsistentes.
  • - Las reacciones agresivas ante las restricciones del uso de la tecnología ponen de relieve una relación de dependencia que pone en serio riesgo la estabilidad familiar y personal.
  • - El contenido visualizado a través de la tecnología puede convertirse en un factor de riesgo en la aparición y/o mantenimiento de la VFP.

Los resultados analizados resaltan la pertinencia y necesidad de diseñar programas de intervención específicos, priorizando la prevención de la VFP, que incorporen el componente tecnológico. Los programas de intervención derivados de nuestras conclusiones deberían articular contenidos específicos en tres niveles:

  • 1. Contenidos para familias:
    • - Talleres de gestión digital familiar: diseño de contratos familiares para el uso de TIC, establecimiento de límites claros y consensuados y manejo de herramientas de control parental desde una perspectiva educativa, no solo restrictiva.
    • - Fomento de la cohesión familiar: estrategias para promover actividades offline que fortalezcan los vínculos y contrarresten la influencia negativa de los medios digitales, tal como se subraya en la necesidad de una educación basada en valores.
    • - Comunicación y resolución de conflictos: entrenamiento en habilidades de comunicación no violenta (CNV) para manejar las reacciones agresivas ante las restricciones, abordando la dependencia como síntoma y no como problema principal.
  • 2. Contenidos para menores:
    • - Alfabetización digital crítica: programas que, desde edades tempranas, fomenten la reflexión sobre el contenido visualizado, desarrollando competencias para identificar y gestionar los factores de riesgo online que pueden desencadenar o mantener la VFP.
    • - Promoción de hábitos digitales saludables: enseñanza explícita sobre autocontrol, gestión del tiempo de pantalla y desarrollo de una identidad digital segura y responsable.
  • 3. Contenidos para profesionales:
    • - Protocolos de actuación conjunta: formación específica para agentes educativos, sociales y sanitarios que permita una detección temprana del uso problemático de las TIC como factor de riesgo de VFP.
    • - Guías de intervención coordinada: herramientas para que los sistemas judiciales, educativos y de salud mental trabajen de forma sistémica, ofreciendo una respuesta integral y ajustada a la realidad cotidiana de las familias.

Este trabajo constituye una aportación original al evidenciar, desde la voz de las familias, cómo el uso problemático de las TIC no solo actúa como factor de riesgo, sino como catalizador de dinámicas violentas, lo que orienta el diseño de intervenciones más ajustadas a la realidad cotidiana.

Extended Summary

Child-to-parent violence (CPV) describes any behaviour by which children or adolescents exercise power and control over their parents. This includes verbal, physical, emotional, or economic abuse. CPV is a growing concern in both academic and social contexts. In the last ten years, reports from parents about violent behaviour by their children have increased significantly. This trend has led to more research on risk factors, consequences, and possible interventions.

At the same time, problematic use of information and communication technologies (ICT)—including the internet, social media, and video games—has become a serious issue among adolescents. This use can harm mental health, behaviour, and family relationships. Several studies suggest a link between poor ICT use and violent behaviour within the family. However, little evidence exists on how family members experience the interaction between problematic ICT use and CPV. This study aims to fill this gap.

Method

This study focuses on the perceptions of family members of adolescents who have received legal measures for CPV. The main goals are to describe ICT use habits, parental control strategies, and young people’s reactions when digital access is restricted. The research uses a qualitative, cross sectional design. This approach is suitable for capturing the complexity of personal experiences. Semi structured interviews were applied. They combine a fixed interview guide with flexibility to explore unexpected topics. This method produces detailed narrative data that reflect each family’s context.

The sample includes 72 family members of adolescents (mostly mothers, 65.71%) whose children were placed in the Mediation and Social Justice Centre “El Laurel” (CEMJ) in Madrid Region. A total of 55 in depth interviews were conducted, some with several members from the same family. This increases the range of perspectives. The selection followed intentional sampling criteria to include only families directly affected by CPV.

Ethical approval was obtained from the relevant committees. Family members gave informed consent. Interviews were carried out in two periods: April–June 2023 and February–April 2024, at the centre’s facilities. Recordings were transcribed and analysed using NVivo 14. The analysis followed an inductive coding process. The information was organised into three main categories: ICT use habits, parental control of technology, and reactions to restricted access.

Results

ICT use Habits

Family members describe a widespread pattern of excessive ICT use by adolescents. Many young people show addictive type behaviours and high exposure to potentially harmful content. Participants report that their children spend long hours online, on social media, and on video games. This time displaces schoolwork, family interaction, and healthy leisure activities.

This intense use is linked to difficulty setting limits, sleep pattern disruption, lower academic performance, and social isolation. Families also express concern about exposure to violent or sexualised content and to material that promotes risky behaviours. Some adolescents are involved in online bullying or in toxic digital relationships. Families feel that unlimited access to technology increases vulnerability to negative influences and makes it harder to supervise adolescents effectively.

Parental Control and Family Rules

Family members say that it is difficult to set and enforce clear rules about technology use at home. Many parents have tried to apply time limits, restrict access, or use monitoring tools. However, adolescents often resist these measures and view them as intrusive or unfair. In some cases, attempts to limit digital use have triggered serious conflicts. These conflicts include verbal or physical violence.

Parents describe feelings of helplessness, frustration, and emotional exhaustion. They find it hard to control ICT use, especially when young people hide their activities, manipulate devices, or openly challenge parental authority. Tensions in the family tend to increase. Technology becomes a symbolic battleground for control and autonomy.

Reactions to Restricted Access

Adolescents’ reactions to restricted digital access are mostly negative. They include anger, verbal aggression, threats, emotional blackmail, and in some cases physical attacks. Family members explain that taking away or limiting devices often triggers anxiety crises, disruptive behaviour, and increased hostility towards parents.

Some young people sabotage parental control by changing passwords, using other devices, or seeking external support to regain access. These dynamics create a home atmosphere of tension and fear. Parents often negotiate the terms of technology use and may give in to avoid larger conflicts. The findings show that technology is not only a risk factor for CPV. It also acts as a catalyst and amplifier of violent dynamics. This makes it harder for parents to regain authority and restore healthy family relationships.

Discussion

The results confirm a significant relationship between problematic ICT use and child to parent violence (CPV), as previous studies have suggested. The study provides qualitative evidence that uncontrolled access to technology can promote addictive behaviours and exposure to psychosocial risks. It also weakens parents’ ability to supervise and set clear limits at home.

Adolescent resistance to digital regulation can be seen as part of their search for autonomy. However, this becomes pathological when it leads to violent or coercive behaviour towards parents. Technology is not a neutral tool. In some families it can become an instrument of power, especially when parenting is permissive or inconsistent and family rules are unclear. In more cohesive families, where limits are agreed and monitored, this effect is weaker. This suggests that the impact of ICT on family power dynamics depends strongly on relational and educational factors.

The study highlights the need for integrated interventions that address both problematic ICT use and CPV. These interventions should consider individual and contextual factors that drive conflict escalation. The authors recommend programmes of digital education and positive parenting. They also suggest strengthening psychological and social support services for affected families.

This research contributes to a better understanding of the complex link between inadequate ICT use and child to parent violence (CPV), from the perspective of directly involved families. The findings emphasise the urgency of public policy measures and intervention strategies that promote healthy technology use in adolescence. These measures should aim to prevent the chronic development of violent family dynamics. Addressing this issue requires coordinated action between educational, health, judicial, and community systems. It also requires greater social awareness of the risks of uncontrolled ICT use and its impact on family coexistence.

Conflicto de Intereses

Los autores de este artículo declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

Para citar este artículo: González-Pérez, E., Martínez-Álvarez, I., y Hidalgo-Fuentes, S. (2026). El uso inadecuado de las TIC y la violencia filio-parental: la perspectiva de la familia. Anuario de Psicología Jurídica , 36. Artículo e260486, 1-11. https://doi.org/10.5093/apj2026a19

Referencias

Para citar este artículo: González-Pérez, E., Martínez-Álvarez, I. y Hidalgo-Fuentes, S. (2026). El Uso Inadecuado de las TIC y la Violencia Filio-parental: La Perspectiva de la Familia. Anuario de Psicología Jurídica, 36, Artículo e260486. https://doi.org/10.5093/apj2026a19

Correspondencia: elisa.gonzalez@udima.es (E. González-Pérez).

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