Yessica D. González-Berriel1, Alejandra del C. Domínguez-Espinosa2 y Marina Flores-Camargo1
1Universidad Nacional Autónoma de México, México; 2Universidad Iberoamericana, México
Recibido a 2 de Octubre de 2023, Aceptado a 22 de Mayo de 2024
Resumen
El propósito del presente estudio fue conceptualizar y operacionalizar a través de una escala de autoreporte el daño al honor como parte del daño moral en el ámbito de la psicología forense. Para lograrlo se llevaron a cabo cuatro fases de desarrollo psicométrico: 1) evidencia de contenido, 2) evidencia de estructura interna e índices de precisión, 3) análisis de formas paralelas y 4) evidencia basada en relaciones con otras variables. Los estudios se llevaron a cabo con diferentes muestras de la población general mexicana adulta. Los resultados ofrecen dos versiones de 23 y 32 ítems que, en vista de las pruebas presentadas, avalan la utilización de ambas escalas de daño al honor.
Abstract
This study aimed to conceptualize and operationalize, through a self-report scale, damage to honor as part of moral damage in the field of forensic psychology. To achieve this, four phases of psychometric development were carried out: 1) evidence of content, 2) evidence of internal structure and precision indices, 3) analysis of parallel forms, and 4) evidence based on relationships with other variables. The phases were developed with different samples of the general Mexican adult population. The findings result in two versions of 23 and 32 items that, based on the evidence presented, support the intended use for both damage to honor scales.
Palabras clave
Moral damage, Psychological damage, Damage to honor, Damage to reputation, Forensic evaluation
Keywords
Daño moral, Daño psicológico, Daño al honor, Daño a la reputación, Evaluación forense
Para citar este artículo: González-Berriel, Y. D., Domínguez-Espinosa, A. del C. y Flores-Camargo, M. (2025). La Escala de Daño al Honor: una Aportación Psicológica Forense a la Evaluación del Daño Moral. Anuario de Psicología Jurídica, 35(1), 33 - 41. https://doi.org/10.5093/apj2025a2
Correspondencia: yessicagberriel@gmail.com (Y. D. González-Berriel).
Una de las primeras aproximaciones para definir el concepto honor fue en la década de 1960, en la que se entendía como “el valor de una persona ante sus propios ojos, pero también ante los ojos de la sociedad” (Pitt-Rivers, 1965, p. 21). Posteriormente se conceptualizó como la imagen que cada uno tiene de sí y un medio de representar el valor moral de los demás (Pitt-Rivers, 1999). Más adelante Aslani et al. (2016) brindaron una definición más puntual, en la que entienden al honor como la autoestima de una persona basada en su reputación1 y en su propia valoración acerca de lo que los demás piensan sobre ella, resaltando de esta manera tanto la creencia de los demás respecto a una persona como la valoración que hace la persona objeto de esa creencia sobre la misma. Aunado a ello se ha conceptualizado al honor como algo que se posee, y como tal puede ser perdido, en gran medida porque depende de la valoración externa (Leung y Cohen, 2011), es decir, no hay punto medio: o se tiene honor2 o no se tiene (Maiza Ozcoidi, 1995). Se habla entonces de dos aspectos que componen el honor, a saber, la valoración propia y la de la sociedad. De esta manera, la apreciación del honor de una persona concierne exclusivamente a la sociedad, por lo que no considerar la naturaleza social del honor representaría una mutilación al concepto mismo (Maiza Ozcoidi, 1995). Esta naturaleza social es tan trascendente que puede ser el escenario que propicie el surgimiento de alguna “distorsión entre el honor sentido y el honor reflejado”, también conocido como deshonor (Maiza Ozcoidi, 1995, pp. 196-197). Personas involucradas en esa situación estarían dispuestas a cambiarla si esa posibilidad estuviera en sus manos. Así lo demuestran algunos estudios en los que se encontró que las personas están motivadas a restaurar su imagen moral positiva tras la evaluación negativa de personas de su mismo grupo (Pagliaro et al., 2016); es más, no sólo reportan intención, sino que incluso llevan a cabo sacrificios sustanciales con tal de proteger su reputación (Vonasch et al., 2018), por lo que se ha concluido que dañar la reputación de algún miembro de un grupo puede impedir su participación en la sociedad (Grimalda et al., 2016). En otras palabras, el ser humano busca mantener una percepción social moralmente aceptable, ya que esto garantiza su supervivencia dentro de la sociedad. Así, las personas evitan el deshonor al adherirse al código de honor de su cultura, el cual establece los estándares de lo que se considera como honorable o, por el contrario, deshonroso, según esa cultura específica (Mosquera et al., 2004; citado en Pascalau et al., 2021). Es decir, el honor es un constructo psicológico influido por lo que en cada cultura se entiende como honorable (Pascalau et al., 2021) y, por tanto, su estudio debe ser contextualizado y diferenciado. Ahora bien, son escasas las propuestas de definiciones operacionales del honor, representando innovación en su medición la Escala de Honor (HS por sus siglas en inglés) creada originalmente por Rodríguez Mosquera et al. (2002), constituida por 27 ítems, que miden cuatro dimensiones: intensidad de la preocupación por el honor familiar (e.g., mala reputación de familia), por el honor en las relaciones sociales (e.g., tener reputación de ser alguien en quien no se puede confiar), por el honor masculino (e.g., ser conocido como alguien que no tiene autoridad sobre la familia) y por el honor femenino (e.g., ser conocida como alguien con quien es fácil acostarse). En dicha escala los participantes deben imaginar lo más vívidamente posible que tienen la reputación o manifiestan el comportamiento descrito en cada ítem y deben señalar en qué medida esta reputación dañaría su autoestima, en una escala de 7 puntos, desde nada (0) hasta mucho (6). Posteriormente, Guerra et al. (2013) propusieron una versión más corta, de 16 ítems que completaran la pregunta principal: “¿Cómo te sentirías de mal si...”, en donde los participantes responden en una escala que va de nada mal (1) a muy mal (9), distribuidos en las mismas cuatro dimensiones que en la versión original. Por otro lado, con la intención de medir la importancia de ser evaluados positivamente o respetados por los demás, se desarrolló la Escala de Valores de Honor (HVS por sus siglas en inglés; Rodríguez Mosquera et al., 2008), en la que se pide a los participantes que indiquen la importancia que para ellas y ellos tenía cada ítem en una escala de 5 puntos, desde nada en absoluto (1) hasta muy importante (5), conformado por cinco ítems: 1) que otros me vean como alguien que merece respeto, 2) que otros me consideren alguien a quien no se le debe faltar el respeto, 3) lo que socialmente se piensa de mi familia, 4) preocuparme por las implicaciones de mis actos para la imagen social de mi familia y 5) defender a mi familia de las críticas. Sin embargo, estas aproximaciones al honor que consideran los ámbitos familiar, social, maculino y femenino, o bien la importancia de ser evaluados positivamente o respetados por los demás, distan de una definición operacional que describa la situación en la que una persona pueda ser objeto de acusaciones falsas sobre algo que supuestamente dijo o hizo, de manera directa e individual, constructo denominado daño al honor en este estudio. Al estar involucrada una persona en una situación en la que su honor se ve dañado, este hecho puede dar lugar a una gran variedad de consecuencias adversas psicoemocionales, lo que, aunado a la posibilidad de estar inmersos en culturas con normas muy estrictas, puede hacer incluso que se considere la muerte como una opción (Osterman y Brown, 2011). A la vista de estas consecuencias adversas para la vida de una persona, en materia de Derecho su importancia se consolida al considerar que dicha persona puede demandar daño moral si su honor ha sido afectado, e incluso las partes tienen la posibilidad de presentar pruebas al juez sobre el grado de daño causado (Suprema Corte de Justicia de la Nación, Primera Sala [SCJN, 2014]). En este escenario, las periciales en psicología se han convertido en el medio solicitado por el ámbito jurídico para acreditar sus consecuencias en la esfera psicosocioemocional. La importancia del dictamen en psicología radica en que coadyuva al sistema jurídico para la administración de justicia, en tanto permite comprobar el tipo de daño y grado que sufre la persona. En ese sentido, a la vista de las implicaciones que acarrea una experiencia de esta naturaleza en la vida de una persona, así como su importancia en el contexto legal, este estudio tiene como objetivo conceptualizar y operacionalizar el constructo de daño al honor, así como desarrollar las propiedades psicométricas de una escala de auto-informe para su medición en población mexicana. Contar con una escala con validez e índices de precisión aceptables permitirá aportar a la conceptualización y a la medición de un aspecto del daño moral, sus implicaciones en el entorno psicojurídico, que afecta a la práctica de la ciencia de la psicología. Para logralo, y con el fin de comprender los fenómenos de manera integral, en psicología se exploran variables que funcionan como factores predictores de otras variables. De esta manera, el constructo de daño al honor y su asociación con otras variables psicológicas representa un incipiente tema de investigación en el que se ha embarcado este estudio. Se realizó una búsqueda de variables que se asocien tanto de forma negativa como positiva a la variable de daño al honor, entre las cuales están el locus de control externo, los estilos de enfrentamiento, la rumia de ira y el apoyo social, variables que se detallan a continuación con sus respectivas hipótesis de asociación (véase Figura 1). El locus de control externo se refiere a la percepción subjetiva que tiene el individuo de no tener la capacidad de dominar el acontecimiento que se suscita, por lo que no se pone atención en los esfuerzos que el individuo haga, ya que el resultado será consecuencia del azar o del poder de los demás (Oros, 2005), por lo que es posible que mientras más acentuada se tenga esta percepción mayor afectación tendrá la persona si dañan su honor, por lo que la hipótesis planteada es que hay una asociación positiva entre el locus de control externo y el daño al honor (H1). Otro elemento lo constituyen los estilos de enfrentamiento, los cuales nacen bajo la concepción de que no son los estímulos nocivos en sí los que pueden causar cierto daño al sujeto, sino más bien la percepción y evaluación de ese estímulo por parte del sujeto (Lazarus y Folkman, 1984/1991; citado en Góngora-Coronado, 2007). En ese sentido, ya que el “estilo de enfrentamiento directo-revalorativo” supone hacer algo para resolver el problema que se presente, tratando de aprender o ver lo positivo (Góngora-Coronado y Reyes-Lagunes, 1999), es posible que si se tiene este estilo de enfrentamiento a los problemas la persona se vea menos afectada si dañan su honor, por lo que la hipótesis planteada es que hay una relación negativa entre el estilo de enfrentamiento directo-revalorativo y el daño al honor (H2). Además, dado que el “estilo de enfrentamiento emocional-negativo” supone experimentar un sentimiento o una emoción que no lleva directamente a la solución del problema (Góngora Coronado y Reyes Lagunes, 1999), es posible que si se tiene este estilo de enfrentamiento a los problemas la persona se vea más afectada si dañan su honor, por lo que la hipótesis planteada es que hay una relación positiva entre el estilo de enfrentamiento emocional-negativo y el daño al honor (H3). Por otra parte, considerando que el “estilo de enfrentamiento evasivo” consiste en evitar un problema y su solución, huir del mismo o minimizarlo (Góngora Coronado y Reyes Lagunes, 1999), es posible que si se tiene este estilo de enfrentamiento a los problemas la persona experimente una situación más dañina, por lo que la hipótesis planteada es que hay una relación positiva entre el estilo de enfrentamiento evasivo y el daño al honor (H4). La “rumia de ira” se refiere a aquellos pensamientos recurrentes e involuntarios que ocurren mientras se experimenta esa emoción y continúan incluso después de que termina el episodio que provocó la ira (Sukhodolsky et al., 2001; citado en Ortega Andrade et al., 2017). Considerando que del constructo rumiación de ira se tomaron los factores que hacen referencia a que se generen pensamientos repetitivos sobre el acontecimiento que causó enfado y a pensamientos de venganza ante lo ocurrido (Ortega Andrade et al., 2017), es posible que a más acentuado este rasgo la persona experimente que se vea más afectada si dañan su honor, por lo que la hipótesis planteada es que hay una relación positiva entre la rumia de ira y el daño al honor (H5). El “apoyo social”, entendido como aquel factor de protección para amortiguar el efecto de una situación negativa (Muñoz, 2013) que, como su nombre indica, se recibe por el grupo, implica que a más apoyo social es posible que la persona experimente una situación menos dañina, por lo que la hipótesis planteada es que hay una relación negativa entre el apoyo social y el daño al honor subjetivo (H6). El estudio es de tipo no experimental, de campo, correlacional y exploratorio. Se han empleado muestras intencionales o de conveniencia, que consisten en seleccionar a los participantes que cumplan con las características de interés del investigador, que acuden voluntariamente para participar en el estudio (Hernández-Ávila y Carpio Escobar, 2019). En suma, se contó con la participación de 681 personas. Para realizar los análisis se utilizó el programa estadístico Jamovi que utiliza R como infraestructura. Procedimiento El proceso de elaboración de la Escala del Daño al Honor comprendió cuatro fases. La primera consistió en desarrollar la evidencia de contenido, la segunda comprendió la recolección de evidencias de estructura interna e índices de precisión, la tercera consistió en el análisis de formas paralelas y, finalmente, la cuarta comprendió la evidencia basada en relaciones con otras variables. Fase 1: Desarrollo de Indicadores (Evidencia de Contenido) Se realizó una búsqueda de las publicaciones existentes e investigaciones sobre la importancia del daño al honor, proponiéndose como resultado de la misma la definición en este trabajo de daño al honor, que permitió la elaboración de los reactivos originales del instrumento de medición. En apoyo a la escritura de los reactivos se analizaron noticias por su relevancia mediática en torno a la temática de daño moral con objeto de examinar las verbalizaciones de las personas que manifestaron haber sufrido tal daño, rescatándose las verbalizaciones que los afectados hicieron en cuanto a emociones, pensamientos y conductas que refirieron haber presentado. Tras el banco de reactivos y su depuración correspondiente se obtuvieron dos versiones del instrumento. Fase 2: Recolección de Evidencias Se aplicaron las dos versiones obtenidas del instrumento a muestras distintas. Se realizaron los análisis factoriales exploratorios, obteniéndose los índices de precisión correspondientes a cada versión. Participantes de la Fase 2. Se empleó una muestra intencional o de conveniencia (Hernández-Ávila y Carpio Escobar, 2019). Se estudiaron dos grupos, el primero estuvo conformado por 214 personas de entre 18 y 64 años de edad (M = 29.2, DE = 10.5) para la primera versión y 243 personas entre 18 y 65 años de edad (M = 33.9, DE = 10.5) para la segunda; las características sociodemográficas de cada muestra se encuentran en la Tabla 1; el número total varió debido a la participación voluntaria de las personas. Los criterios de inclusión requerían que los participantes fueran mexicanos, que residieran en el país, que contaran con la mayoría de edad en el momento de responder el cuestionario y que tuvieran una experiencia de acusación falsa sobre ellos con la intención de dañar su imagen frente a los demás. La aplicación del instrumento se realizó vía electrónica y de manera individual. Fase 3: Formas Paralelas Considerando la similitud obtenida en las dos versiones del instrumento de medición con diferentes muestras, se realizó un análisis de paralelismo para conocer las correlaciones entre las dimensiones “exclusión social”, “evitación” y “reactividad”, que resultaron coincidentes en ambas versiones. Participantes de la Fase 3. Para una muestra distinta se invitó vía correo electrónico a parte de los participantes que respondieron a la primera versión del instrumento a responder voluntariamente la segunda versión. La muestra quedó conformada por 62 participantes entre 18 y 60 años de edad (M = 31.8, DE = 10.2), cuyas características sociodemográficas se encuentran en la Tabla 2. Fase 4: Evidencia Basada en Relaciones con Otras Variables La cuarta fase consistió en conocer si las variables teóricas “locus de control externo”, “estilos de enfrentamiento”, “rumia de ira” y “apoyo social” tienen relación con la variable “daño al honor”. La elección de tales variables se debió a su relación teórica con el constructo daño al honor. Participantes de la Fase 4. Se invitó a participantes que no hubiesen contestado a las versiones anteriores a responderlas voluntariamente con los criterios de inclusión antes señalados. Se conformaron dos grupos para cada versión, integrados por 100 personas de entre 18 y 59 años de edad (M = 30, DE = 9.03) para la primera versión y 124 personas de entre 18 y 57 años de edad (M = 31.9, DE = 10.3) para la segunda; las características sociodemográficas de cada muestra se encuentran en la Tabla 3. La aplicación del instrumento se realizó vía electrónica y de manera individual. Instrumentos de la Fase 4. Se utilizaron las siguientes pruebas: Escala de Locus de Control, de Ross y Mirowsky (1989), compuesta por ocho reactivos; la prueba Multidimensional y Multisituacional de Enfrentamiento de los Problemas, de Góngora Coronado y Reyes Lagunes (1999), que originalmente consta de 108 reactivos; se tomó Situación de Vida, constituida por tres dimensiones: directo-revalorativo, emocional-negativo y evasivo, que conforman 18 reactivos; la Escala de Rumiación de Ira, de Sukhodolsky et al. (2001) (citada y validada en población mexicana por Ortega Andrade et al., 2017), tomándose las dos primeras dimensiones, que contaron con los índices de confiabilidad más altos: pensamientos de enojo posteriores y pensamientos de venganza, conformando 10 reactivos. Finalmente, con el objetivo de medir el apoyo social, se redactaron seis reactivos, tres de los cuales miden el apoyo recibido de su familia (¿recibiste apoyo de tu familia?, ¿tu familia escuchó tu versión de los hechos?, ¿recibiste de tu familia consejos sobre qué hacer?) y los tres restantes el apoyo de sus amistades (¿recibiste apoyo de tus amigos?, ¿tus amigos escucharon tu versión de los hechos?, ¿recibiste de tus amigos consejos sobre qué hacer?). Debido a que los resultados de cada una de las cuatro fases fueron la antesala para el desarrollo de la siguiente y, para facilitar el análisis, interpretación y reporte general de la investigación, se presentan de manera conjunta los resultados de cada fase y su discusión e interpretación particular, en caso de ser oportuna. Fase 1: Desarrollo de Indicadores (Evidencia de Contenido) Con base en la búsqueda de literatura, se propuso la definición en este trabajo de daño al honor como “aquella afectación negativa a la percepción social que se tiene de una persona por medio de difusión de información falsa respecto a ella, lo cual le provoca afectación en sus pensamientos, emociones y conductas”. A partir de esta definición se obtuvo un banco de reactivos de 162 ítems, cada uno de los cuales no excede las 20 palabras como recomienda Converse y Presser (1988). Se redactaron ítems originales conforme a las directrices dispuestas para su desarrollo (Converse y Presser, 1988), distribuidos en los dominios “emocional”, que hace referencia a las emociones surgidas tras el evento vivido, “cognitivo”, que hace alusión a los pensamientos relacionados con la experiencia, y “conductual”, que refiere las acciones que hizo la persona y las que recibió de otras personas. Asimismo, dentro de estas dimensiones se desplegaron categorías como parte del constructo daño al honor. Así, en la dimensión emocional se integraron las categorías de tristeza, miedo, enojo, frustración y preocupación; en la cognitiva las categorías ideas de alejamiento, de desprestigio, de injusticia, de agotamiento, de ataque y de rumiación; en la conductual, las categorías de evitación social, desaprobación, recepción de burlas, anulación, recepción de insultos, amenazas, recepción de ataque físico y exclusión social. Asimismo, se contemplaron dos factores que medían el impacto de la gravedad del daño al honor pertenecientes a la dimensión cognitiva, las categorías de ideas de autoconcepto y de autoeficacia. El total de los ítems se dividió en dos versiones con 81 reactivos cada una. Se intentó que ambas versiones estuvieran equilibradas, conservando las mismas categorías y número de ítems. Posteriormente, se solicitó para cada versión a tres psicólogas o psicólogos con formación en el área jurídica que juzgaran si los ítems estaban redactados de forma comprensible, que determinaran si cada ítem representaba de forma adecuada el constructo y de ser así que categorizaran a qué dominio pertenecía cada reactivo (emocional, cognitivo o conductual). La experiencia de los psicólogos y las psicólogas en el ámbito jurídico variaba de 5 a 17 años para la primera versión y de 10 a 18 para la segunda. Para la depuración de los reactivos se eliminaron aquellos que de acuerdo con los peritos no correspondieron al constructo, así como los que no fueron catalogados en el mismo dominio de acuerdo con el juicio de por lo menos dos peritos. De esta forma se finalizó con 69 reactivos para la primera versión y 66 para la segunda versión. De igual forma, se realizó una segunda depuración de ítems, en la cual se solicitó a estudiantes de nivel superior que indicaran si las instrucciones les parecían claras, que determinaran si de acuerdo con su juicio los ítems medían el daño al honor y que categorizaran a qué dominio pertenecía cada reactivo: emocional, cognitivo o conductual. Finalmente, se obtuvieron dos versiones del banco de reactivos, que tras el juicio de expertos y población general estuvieron conformadas por 60 y 56 ítems respectivamente. Cada reactivo (e.g., “sentí impotencia de que los demás creyeran lo que se rumoreaba de mí”) se midió a través de una escala tipo Likert con opciones de respuesta que iban del 1 a 5, en la que 1 representa la puntuación más baja y 5 la puntuación más alta (nunca, casi nunca, ocasionalmente, frecuentemente y constantemente). Fase 2: Recolección de Evidencias Evidencia de Estructura Interna Se realizó un análisis factorial exploratorio para conocer cómo se agrupan las dimensiones en función de cómo interpreta los reactivos la muestra (Padilla, 2019), tomando en cuenta la extracción de ejes principales con rotación varimax, ya que las relaciones entre las dimensiones fueron moderadas (r < .50). Se eliminaron los ítems que no se agrupaban en un factor con cargas factoriales superiores a .40, que se agruparan en dos factores o en un factor teórico diferente al propuesto. Tabla 4 Factores cargados del análisis de ejes principales de la versión 1: 1) exclusión social, 2) reactividad, 3) evitación y 4) violencia física recibida ![]() ![]() Para ambas versiones la prueba de esfericidad de Bartlett fue significativa, lo cual indica que valores elevados del estadístico asociados a valores pequeños de significatividad, como en este caso, permiten concluir que las variables están suficientemente correlacionadas entre sí para realizar el análisis factorial (López-Aguado y Gutiérrez-Provecho, 2019). Asimismo, el indicador de adecuación del tamaño de muestra Kaiser-Meyer-Olkin permite valorar en qué grado cada una de las variables es predecible a partir de las demás (este estadístico tiene valores entre 0 y 1) y cuanto mayor es el valor más relacionadas estarán las variables entre sí (López-Aguado y Gutiérrez-Provecho, 2019), por lo que los valores obtenidos en ambas versiones eran adecuados. Más puntualmente, en la primera versión la solución final basada en el análisis paralelo mostró la existencia de cuatro factores. El instrumento final de la versión 1 quedó conformado por 23 reactivos, que se presentan en la Tabla 4. La prueba de esfericidad de Bartlett fue significativa (χ² = 3,716, gl = 253, p < .001) y el indicador de adecuación del tamaño de muestra Kaiser-Meyer-Olkin fue adecuado (.918). Para la segunda versión, la solución final basada en análisis paralelo mostró la existencia de cinco factores. El instrumento final de la versión 2 quedó conformado por 32 reactivos, tal y como se presentan en la Tabla 5. La prueba de esfericidad de Bartlett fue significativa (χ² = 5372, gl = 496, p < .001) y el indicador de adecuación del tamaño de muestra Kaiser-Meyer-Olkin fue adecuado (.925). Tabla 5 Factores cargados del análisis de ejes principales de la versión 2: 1) exclusión social, 2) autoconcepto y autoeficacia ante la crítica, 3) evitación, 4) reactividad y 5) reevaluación cognitiva ![]() ![]() Índices de Precisión Se obtuvo el coeficiente omega de McDonald, usado para nivel ordinal, con el objetivo de obtener la confiabilidad de cada una de las dimensiones en su correspondiente versión. En la primera versión los coeficientes omega que se obtuvieron en las cuatro dimensiones fueron: exclusión social, ω = .95, reactividad, ω = .92, evitación, ω = .87 y violencia física recibida, ω = .85 (véase Tabla 4). En la segunda versión los coeficientes omega que se obtuvieron en las cinco dimensiones fueron: exclusión social, ω = .95, autoconcepto y autoeficacia ante la crítica, ω = .89, evitación, = ω .86, reactividad, ω = .88 y reevaluación cognitiva, = ω .74 (véase Tabla 5). Al comparar ambos análisis factoriales exploratorios realizados con diferentes muestras, se obtuvieron tres dimensiones que coincidieron en ambas versiones, siendo estas: exclusión social, evitación y reactividad. Fase 3: Formas Paralelas El análisis de paralelismo consistió en sumar los ítems correspondientes a cada una de las dimensiones que coincidieron en ambas versiones, siendo estas exclusión social, evitación y reactividad, para después realizar la correlación de Pearson de estas sumas. Los resultados obtenidos indicaron que todas las correlaciones fueron significativas. Al calcular la correlación entre las puntuaciones de ambas versiones se obtiene el coeficiente de precisión del test, también llamado coeficiente de equivalencia; en este caso se calcularon las correlaciones entre las dimensiones coincidentes, es decir, exclusión social 1 y 2, evitación 1 y 2 y reactividad 1 y 2, en los que los resultados indicaron correlaciones de r = .88, r = .75 y r = .75 respectivamente, lo cual indica que ambas versiones están lo suficientemente asociadas para considerarse como formas razonablemente paralelas (véase Díaz et al., 2003). Fase 4: Evidencia Basada en Relaciones con otras Variables Para la evidencia basada en relaciones con otras variables se realizaron con cada versión por separado los mismos análisis. Antes se diseñó un modelo de trayectoria con seis variables teóricas: locus de control externo, estilos de enfrentamiento directo-revalorativo, emocional-negativo y evasivo, rumia de ira y apoyo social, todas con relación al daño al honor. Posteriormente se establecieron las hipótesis basadas en teoría sobre la valencia positiva o negativa de las relaciones con el daño al honor (véase Figura 1). Seguidamente se llevaron a cabo los siguientes análisis para ambas versiones: en primera instancia correlaciones de Pearson, posteriormente análisis de regresión lineal múltiple y, en caso de ser pertinente, un modelo de mediación simple. Con respecto a las correlaciones de Pearson entre todas las variables antes mencionadas con los ítems de la versión 1, las variables locus de control externo y el estilo de enfrentamiento directo-revalorativo correlacionaron significativamente de manera negativa con daño al honor (r = -.31 y r = -.25 respectivamente), lo cual sugirió que mientras menos crea una persona que lo que pasa en su vida está determinado por la suerte, el destino, el azar u otras fuerzas poderosas (Rotter, 1966; citado en Ross y Mirowsky, 1989), o mientras menos haga algo para resolver el problema que se presente, tratando de aprender o ver lo positivo (Góngora Coronado y Reyes Lagunes, 1999), mayor será el daño a su honor y viceversa. Asimismo, el estilo de enfrentamiento emocional-negativo y rumia de ira correlacionaron significativamente de manera positiva con daño al honor (r = .31 y r = .24 respectivamente), lo cual sugirió que mientras más tenga una persona el estilo de enfrentar un sentimiento o una emoción que no lleva directamente a la solución del problema (Góngora Coronado y Reyes Lagunes, 1999), o más rumie de ira, es decir, genere pensamientos repetitivos sobre el acontecimiento que causó enfado y pensamientos sobre vengarse de lo ocurrido (Ortega Andrade et al., 2017), mayor será el daño al honor que la persona sufrirá. De igual manera, se realizó un análisis de regresión lineal múltiple, el cual consiste en analizar la influencia de dos o más variables explicativas, X, en los valores que toma la variable dependiente, Y (ver Montero Granados, 2016). Se tomaron los ítems de la versión 1 como variable dependiente y las variables que se señalan en la Figura 1 como variables independientes. Para el análisis de regresión lineal múltiple, en la primera versión la variable significativa fue el estilo de enfrentamiento emocional negativo, lo cual indica que esta variable es parte de un modelo de mediación posterior, en la que forma parte como mediador, la variable locus de control externo como predictor y daño al honor como consecuencia (véase Figura 2). El análisis de mediación es un método estadístico utilizado para evaluar la hipótesis sobre cómo alguna variable causal afecta a una variable consecuente (Hayes, 2018). En este sentido, se obtuvo relación directa entre el locus de control externo y el daño al honor de .77 y la relación indirecta es mediada por el estilo de enfrentamiento emocional negativo de .28. Asimismo se obtuvo que los intervalos de confianza del análisis de mediación directo e indirecto resultaron significativos, ya que ninguno contuvo al cero. Figura 2 Modelo de mediación. ![]() ![]() El efecto indirecto es la multiplicación de las líneas de regresión a y b. En otras palabras, el modelo de mediación explicó que cuanto más crea una persona que lo que pasa en su vida está determinado por la suerte, el destino, el azar u otras fuerzas poderosas (Rotter, 1966; citado en Ross y Mirowsky, 1989), más afecta al estilo de enfrentamiento emocional negativo, que indica tener un sentimiento o una emoción que no lleva directamente a la solución del problema (Góngora Coronado y Reyes Lagunes, 1999), y cuanto mayor sea este más influirá negativamente en la percepción social que se tenga de una persona por medio de la difusión de información falsa sobre ella, lo cual influye en sus pensamientos, emociones y conductas. Para la versión 2, como se señaló, se realizaron los mismos análisis que con la versión 1, obteniendo así las correlaciones de Pearson con las variables teóricas consideradas, encontrándose que sólo la variable apoyo social correlacionaba significativamente de manera negativa con daño al honor (r = -.24); lo cual indica que mientras más apoyo social pueda tener una persona menor daño al honor tendrá. No obstante, para entender más a fondo la relación entre estas variables y su influencia sobre daño al honor se realizó un posterior análisis de regresión lineal múltiple de los ítems de la versión 2 con las variables que se señalan en la Figura 1. Los resultados dieron como significativa la variable apoyo social, si bien no se obtuvo algún modelo de mediación entre las variables teóricas consideradas y la variable daño al honor de la versión 2. El objetivo del estudio ha sido conceptualizar y operacionalizar a través de una escala de autorinforme el daño al honor. Sobre el constructo teórico se debe comprender que el fenómeno de análisis abordado a lo largo del estudio requiere un hecho causante particular, es decir, se requiere que esté afectada negativamente la percepción social que se tiene de una persona por medio de la difusión de información falsa sobre ella, para que esta pueda experimentar que sus pensamientos, emociones y conductas se vean afectados como consecuencia, afectación que se encuentra directamente relacionada con la naturaleza de dicho evento, precisión que se logra esclarecer con la definición propuesta en el presente estudio. En cuanto a los resultados, se obtuvieron dos versiones razonablemente paralelas. Para explicar los mismos se puede considerar que la primera y segunda versión difieren en el número de reactivos, 23 y 32 respectivamente, si bien ambas versiones comparten tres dimensiones, exclusión social, evitación y reactividad, aunque hay otras dimensiones que caracterizan a cada versión, ya que la primera versión quedó conformada por cuatro dimensiones con violencia física recibida, mientras que la segunda quedó conformada por cinco, con las dimensiones autoconcepto y autoeficacia ante la crítica y reevaluación cognitiva. Lo anterior sugiere que se recolectó más información en la segunda versión por tener un mayor número de reactivos y dimensiones. Con los resultados obtenidos se puede sugerir que daño al honor guarda relación con las variables locus de control externo y el estilo de enfrentamiento emocional-negativo dentro de un modelo de mediación. En suma, gracias a este estudio fue viable obtener dos escalas de autoinforme, que cuentan con evidencia de contenido y de estructura interna (la primera con 23 y la segunda con 32 reactivos) e índices de precisión aceptables (coeficientes omega por arriba de ω = .85 y ω = .74 respectivamente), que son razonablemente paralelas entre sí (con correlaciones de Pearson por encima de r = .75). Finalmente, se encontró evidencia en relación con las variables locus de control externo y estilo de enfrentamiento emocional negativo dentro de un modelo de mediación. Se sugiere continuar con el desarrollo de evidencias de validez en relación con otras variables para reforzar los hallazgos aquí presentados, así como con el desarrollo de evidencias de validez que valoren el grado de afectación tras haber experimentado daño al honor. Por otro lado, es preciso continuar con el estudio de este constructo psicológico, extendiendo este incipiente tema de investigación a diferentes culturas. El estudio cumplió con el propósito de elucidar y operacionalizar el constructo psicológico daño al honor. Para la operativización se obtuvieron dos versiones de la Escala de Daño al Honor, que cuentan con índices de precisión y evidencias de validez aceptables, por lo que pueden ser usadas como parte del proceso de medición de dicho constructo para detectar si una persona ha sufrido tal daño o no. Finalmente, es menester señalar que este estudio representa una aportación necesaria en la praxis científica del psicólogo o psicóloga forense. Honor is a concept understood as a person’s self-esteem based on their reputation and their own evaluation about what others think about them (Aslani et al., 2016). Currently, some proposals have been developed to measure honor through the Honor Scale (HS), originally created by Rodríguez Mosquera et al. (2002), representing an innovation in the field, as well as the Honor Values Scale (HVS; Rodríguez Mosquera et al., 2008). However, these approaches — related to honor that consider the family, social, masculine, and feminine spheres or the importance of being positively assessed or respected by others — are far from an operational definition that describes the situation in which a person can be the subject of false accusations about something they supposedly said or did, directly and individually. “Damage to honor” is a concept that will be used for the objective of this research study. For this reason, the present study aimed at the development of psychometric properties of a self-report scale to measure the construct of damage to honor. Having a scale with evidence of validity and precision indices will make it possible to contribute to the conceptualization and measurement of an aspect of moral damage which is a relevant affectation in the psycho-legal environment. Method The present study was of a non-experimental, field, correlational, and exploratory type. Convenience samples were used. It should be noted that the study was carried out in four phases and consider different samples of the general Mexican adult population. Results and Discussion The development of each one of the phases was sequential, that is, the development of each one of them was based on the results of the previous one. Phase 1: Development of Indicators (Content Evidence) A pool of items of 162 questions was obtained, which was divided into two versions with 81 questions each one. It was tried that both versions were balanced, keeping the same categories and number of questions. After the judging and filtering phase, two versions of the bank of items were obtained, made up of 60 and 56 questions, respectively. Phase 2: Collection of Evidence Evidence of Internal Structure. An exploratory factorial analysis was carried out based on the extraction of principal axes with varimax rotation. In the first version, the final solution based on parallel analysis showed the existence of four factors, which was made up of 23 items. For the second version, the final solution based on parallel analysis showed the existence of five factors, which was made up of 32 items. Precision Indices. In the first version, the omega coefficients obtained in the four dimensions were: social exclusion, ω = .95; reactivity, ω = .92; avoidance, ω =.87; and physical violence received, ω = .85. In the second version, the omega coefficients obtained in the five dimensions were: social exclusion, ω = .95; self-concept and self-efficacy in presence of criticism, ω = .89; avoidance, ω = .86; reactivity, ω = .88; and cognitive re-evaluation, ω = .74. All indices were high. Phase 3: Parallel Forms The parallelism analysis was carried out with the dimensions that coincided in both versions, these being social exclusion, avoidance, and reactivity. The Pearson correlations of these dimensions were significant at r = .88, r = .75, and r = .75 respectively, which indicates that both versions are sufficiently associated to be considered as reasonably parallel forms (Díaz et al., 2003). Phase 4: Evidence Based on Relationships with Other Variables The same analyses were developed with each version separately. First, a trajectory model was made with six theoretical variables, these being: external locus of control, direct-re-evaluative, emotional-negative, and evasive coping styles; rumination; and social support for its theoretical relationship with damage to honor. Subsequently, hypotheses based on theory about the positive or negative valence of relationships with damage to honor were established. After mentioned phases, following analyses were carried out for both versions: firstly, Pearson correlations were carried out, followed by multiple linear regression analysis (MLR), and, if relevant, a simple mediation model was carried out. For version 1, Pearson correlations were performed between all the theoretical variables with the items of version 1. The external locus of control and the direct-re-evaluative confrontation style variables correlated significantly negatively with damage to honor (r = -.31 and r = -.25 respectively); likewise, the emotional-negative coping style and rumination significantly correlated positively with damage to honor (r = .31 and r = .24 respectively). Subsequently, a multiple linear regression analysis was performed. In the first version, the significant variable was the emotional-negative coping style, which suggested this variable as part of a later mediation model, where it effectively took part as a mediator, the external locus of control variable as a predictor, and damage to honor as consequence. For version 2, the corresponding Pearson correlations were performed and it was found that only the social support variable was significantly negatively correlated with damage to honor (r = -.24). The results of the multiple linear regression analysis of the items of version 2 showed the social support variable to be significant; however, no mediation model was found that involved theoretical variables with the damage to honor variable from version 2. In conclusion, the present study fulfilled the purpose of elucidating the theoretical construct of damage to honor, as well as making it operational, which materialized in obtaining two versions of the Damage to Honor Scale. Both versions have acceptable accuracy rates and evidence of validity, so they can be used as part of the process of measuring damage to honor to identify if a person has suffered such damage. Finally, this study represents a necessary contribution to the scientific practice of the forensic psychologist. Conflicto de Intereses Las autoras de este artículo declaran que no tienen ningún conflicto de intereses. Notas 1 La reputación se define como “una creencia distribuida, socialmente adscrita y colectiva de la sociedad hacia el punto de vista de una sola persona, grupo, rol o incluso una identidad no humana dentro del contexto de esa sociedad” (Vonasch et al., 2018). 2 El autor originalmente ocupa “honor de permanencia”. Para citar este artículo: González-Berriel, Y. D., Domínguez-Espinosa, A del C. y Flores-Camargo, M. (2025). La escala de daño al honor: una aportación psicológica forense para la evaluación del daño moral. Anuario de Psicología Jurídica, 35, 33-41. https://doi.org/10.5093/apj2025a2 Referencias |
Para citar este artículo: González-Berriel, Y. D., Domínguez-Espinosa, A. del C. y Flores-Camargo, M. (2025). La Escala de Daño al Honor: una Aportación Psicológica Forense a la Evaluación del Daño Moral. Anuario de Psicología Jurídica, 35(1), 33 - 41. https://doi.org/10.5093/apj2025a2
Correspondencia: yessicagberriel@gmail.com (Y. D. González-Berriel).
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