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2026 - Vol. 36. Artículo e260487

#MALAMADRE: Respuestas en Redes Sociales a un Caso Mediático de Violencia Filio-parental

[#BADMOTHER: Social media responses to a high-profile case of child-to-parent violence]

Helena Cortina, Juan A. Rodríguez y Ana M. Martín


Universidad de La Laguna, La Laguna, Tenerife, España


https://doi.org/10.5093/apj2026a20

Recibido a 30 de Julio de 2025, Aceptado a 11 de Mayo de 2026

Resumen

La violencia filio-parental (VFP) es un fenómeno complejo que afecta a multitud de familias. Con el objetivo de explorar cómo se percibe y se juzga la VFP en redes sociales, este estudio analiza 300 publicaciones de espectadores que comentaron en directo el testimonio televisado de una madre víctima de VFP. Un análisis cualitativo del discurso permitió identificar dos posturas diferenciadas según la actitud hacia la víctima. La postura de rechazo se caracterizó por una percepción tradicional y mistificada de la maternidad, de culpabilización y menoscabo de la imagen de la víctima. La postura de apoyo se distinguió por una crítica hacia el rol materno tradicional, una atribución de responsabilidad a la hija y una manifestación de aliento hacia la madre. Los resultados se discuten con relación al papel de las redes sociales como espacio en el que se gesta la opinión pública y a su potencialidad para difundir evidencia científica que promueva una respuesta comunitaria e institucional más constructiva frente a la VFP.

Abstract

Adolescent-to-parent violence (APV) is a complex phenomenon that affects many families. With the aim of exploring how APV is perceived and judged on social media, this study analyzes 300 posts that viewers live-commented during a televised testimony of a mother victim of APV. A qualitative analysis of the discourse identified two distinct stances based on attitudes toward the victim. The rejection stance was characterized by a traditional and mystified view of motherhood, victim blaming, and undermining of her image. The supportive stance was distinguished by criticism of the traditional maternal role, attribution of responsibility to the daughter, and encouragement toward the mother. The results are discussed concerning the role of social media as a space in which public opinion is formed and its potential to disseminate scientific evidence that promotes a more constructive community and institutional response to APV.

Palabras clave

Violencia filioparental, Culpabilización de la víctima, Creencias sobre la maternidad, Creencias sobre la violencia filioparental, Redes sociales

Keywords

Child-to-parent violence, Victim-blaming, Beliefs about motherhood, Beliefs about child-to-parent-violence, Social networks

Para citar este artículo: Cortina, H., Rodríguez, J. A. y Martín, A. M. (2026). #MALAMADRE: Respuestas en Redes Sociales a un Caso Mediático de Violencia Filio-parental. Anuario de Psicología Jurídica, 36, Artículo e260487. https://doi.org/10.5093/apj2026a20

Correspondencia: ammartin@ull.edu.es (A. M. Martín)., Correspondencia: ammartin@ull.edu.es (A. M. Martín).

Introducción

Las redes sociales constituyen comunidades virtuales de utilidad en los ámbitos profesional, formativo y educativo, en las que cualquier persona puede compartir información, opinar y entablar diálogos con otras personas fácilmente (Area-Moreira y Pessoa, 2012). X (anteriormente conocido como Twitter) es considerada la red social por excelencia, un espacio en el que se debaten temas sociales, medioambientales y políticos. Se ha afirmado que es más influyente que Facebook (Arrabal-Sánchez y de-Aguilera-Moyano, 2016) y más objetiva y crítica que YouTube o Instagram (Lozano-Blasco et al., 2023). Esta popularidad se atribuye a la brevedad y rapidez de las publicaciones, la posibilidad de interactuar directamente con figuras públicas, representantes políticos y expertos en distintas materias, la facilidad para identificar, guardar, indexar y recuperar noticias y tendencias y el perfil más maduro e interesado en información de sus usuarios (Arrabal-Sánchez y de-Aguilera-Moyano, 2016). Las características de este tipo de interacciones han propiciado que las audiencias dejen de ser consumidores pasivos para convertirse en productores y distribuidores activos de información (prosumers; Dubovi y Tabak, 2020). Esta transformación conlleva la necesidad de una alfabetización mediática basada en el establecimiento de límites entre lo público y lo privado, los valores, la cooperación y la empatía (Area-Moreira y Pessoa, 2012).

La característica más distintiva de X es el uso de hashtags, fragmentos de texto encabezados por un xxx que sirven para aumentar la visibilidad de una publicación. Los medios de comunicación crean habitualmente hashtags propios como estrategia para que la audiencia publique sus comentarios en tiempo real. Los programas de televisión o radio suelen tener una cuenta en X desde la que publican novedades y profesionales dedicados exclusivamente a generar e interactuar con contenido online (Arrabal-Sánchez y de-Aguilera-Moyano, 2016). Aunque el contenido de X no puede considerarse representativo de toda la sociedad, sí que recoge, con 500 millones de tuits al día, una gran diversidad de opiniones de distintos usuarios que reflejan sus valores e ideología (Arcila-Calderón et al., 2022). Por esta razón, cada vez hay más estudios que recurren a X como indicador de preocupaciones sociales para analizar opiniones sobre el cambio climático, los movimientos anti-vacunas, las relaciones entre influencers educativos o la formación profesional dual en España, entre otras (Sierra-Rodríguez et al., 2022).

Las publicaciones de la versión gratuita de X accesible para todo el mundo, los tuits, tienen 280 caracteres y pueden incluir además vídeos, GIFs, imágenes y emojis, conformando un material valioso para analizar creencias y reacciones sociales. En encuestas y experimentos, las respuestas de los participantes pueden estar influidas por un deseo de proyectar una imagen socialmente aceptable. En las redes sociales, los usuarios muchas veces pueden expresar libremente sus opiniones gracias al anonimato, pero solo podemos acceder a lo que manifiestan y no a lo que realmente piensan y sienten (Lozano-Blasco et al., 2023). Por tanto, los experimentos, los cuestionarios y las publicaciones en redes sociales deberían considerarse fuentes complementarias en el estudio de las creencias (Arcila-Calderón et al., 2022).

En este artículo se analizan las respuestas a un caso de violencia filio-parental de gran repercusión mediática, publicada en tiempo real en X durante la emisión de un programa televisivo. Esta repercusión se debió a que los miembros de la familia implicada en el caso eran personajes públicos muy conocidos en España. La VFP es un problema social que afecta a familias de diferentes niveles económicos y educativos en multitud de países (Holt, 2021). Este tipo de violencia tiene tres características que han contribuido a que sea objeto de interés mediático: 1) agresores que no proceden de los contextos marginales habituales entre delincuentes juveniles, 2) su relación de parentesco con la víctima y 3) la necesidad institucional de proteger simultáneamente a la víctima y al menor cuando éste es apartado del hogar familiar (Fiscalía General del Estado, 2011).

Los medios de comunicación tradicionales han difundido la idea de que la causa del problema está en que los padres no imponían límites a sus hijos para evitarles frustraciones (Urra, 2006) y la Fiscalía General del Estado (2010) reflejó esta perspectiva en su Circular 1/2010, dándola por probada (ver Martín et al., 2022). La investigación científica, sin embargo, no ha sustentado estas afirmaciones, ya que la evidencia disponible sobre la relación entre estilos parentales y VFP era, y sigue siendo, contradictoria (Chen et al., 2024; Suárez et al., 2019). Los factores de riesgo para la VFP son diversos y tienen que ver tanto con el contexto familiar en sentido amplio como con características de las víctimas y de los agresores (Del-Hoyo-Bilbao et al., 2020; Loinaz y de-Sousa, 2020).

La evidencia sobre la naturaleza compleja y multicausal de la VFP no ha alcanzado tanta popularidad como la creencia de que la culpa la tienen los padres. Esta creencia ha terminado siendo interiorizada por quienes ejercen la violencia, por los profesionales encargados de asistir a las familias e incluso por las propias víctimas (Del Moral-Arroyo, 2015; Edenborough et al., 2008; Holt, 2016). A ello contribuye la respuesta de familiares, amigos y profesionales que deslegitiman el sufrimiento de las víctimas haciendo que se sientan aún más incomprendidas (Edenborough et al., 2008). Además, la violencia estructural, una forma de violencia secundaria ejercida por la Administración, también refuerza la interiorización de la culpa (Holt, 2016). Por ejemplo, los padres sufren una revictimización en los juzgados cuando se les criminaliza al responsabilizarles del delito del que han sido víctimas y de las consecuencias legales que tendrá para sus hijos si no asisten a los programas de intervención familiar que se les imponen (Condry y Miles, 2012; Holt, 2009).

La culpabilización de los padres se materializa principalmente en la culpabilización de las madres, al considerarse socialmente que el cuidado de los hijos es más propio de ellas que de ellos (Oviedo, 2019). Históricamente se ha establecido un paralelismo entre la maternidad y la creación divina, entendiendo el rol materno como la aspiración y la finalidad de la vida de toda mujer y esencializando la maternidad hasta el punto de considerar que existe un instinto maternal. El ideal de la madre como ser puro, abnegado y sacrificado da lugar a un imaginario cultural de las mujeres como cuidadoras, que ensalza y mistifica el vínculo biológico madre-hijo por encima de cualquier otro. Así, la maternidad lleva asociadas ideas sobre cómo una madre debe sentir, pensar y actuar de manera “natural” (Swift, 2015). Este ideal dicta que debe ser la cuidadora principal de sus hijos, dedicarse a ellos, realizar sacrificios para anteponer su bienestar al propio y que todo ello ha de resultar una experiencia gratificante. Por tanto, desviarse de estas expectativas se consideraría contrario a la naturaleza femenina y llevaría aparejada una penalización, como la etiqueta de mala madre (Palomar-Verea, 2004).

La narrativa de la buena y la mala madre está presente en la investigación académica, ya que tradicionalmente se ha responsabilizado a las madres de cualquier dificultad en el desarrollo de sus hijos y de los problemas familiares, incluida la ausencia de un padre (Swift, 2015; Tew y Nixon, 2010). Este sesgo sexista se manifiesta en la infrarrepresentación de los padres en la investigación sobre problemas de adaptación en la adolescencia (Phares, 1992) y sobre negligencia, que en el caso de la materna es abundante, y prácticamente inexistente en el de la paterna (Younas y Gutman, 2023).

En lo que se refiere a la VFP más específicamente, la investigación cualitativa pone de manifiesto que son las madres las que sienten una gran presión para solucionar el problema (Oviedo, 2019), pero que pedir ayuda choca frontalmente con las expectativas de lo que una “buena madre” debe hacer y que, para ajustarse al ideal interiorizado, deben callar. Por lo tanto, su manera de gestionar la situación, preservando la paz familiar y protegiendo a sus hijos, es guardar silencio, aunque ello suponga arriesgar su salud y su seguridad (Brule y Eckstein, 2016; Williams et al., 2017). Los sentimientos de impotencia, desesperación, miedo, humillación y vergüenza las conducen al aislamiento social (Burck et al., 2019; Hernández et al., 2020; Williams et. al., 2017).

Culpar a la víctima genera además emociones negativas hacia ella, obstaculizando que se le preste ayuda (Weiner, 2018). La tendencia de las personas a responsabilizar a la víctima de su propio sufrimiento y justificar al agresor está relacionada con la creencia en el mundo justo (Lerner, 1980). Ante situaciones injustas, creer que lo que le ocurre a la gente es consecuencia de sus actos y que cada uno obtiene lo que merece ayuda a mantener la sensación de estar a salvo, al pensar que nosotros no merecemos algo así. Los maestros de primaria del estudio de Cortina et al., (2022) que puntuaban más alto en la creencia en el mundo justo estuvieron más de acuerdo en explicar la VFP en términos de una parentalidad inadecuada que los que puntuaron bajo. Estos mecanismos de culpabilización no sólo se utilizan con víctimas de VFP. Por ejemplo, Malle et al. (2014) encontraron que quienes culpan a las víctimas de violación piensan que éstas han contribuido a que se produjera la agresión porque podrían haberla prevenido. De la misma forma, al considerar que es responsabilidad de las madres criar a unos hijos respetuosos y que está en su mano prevenir todos sus problemas de conducta, se las culpa de sufrir VFP.

En este estudio se analiza la respuesta a un caso de VFP de gran repercusión mediática, a través de publicaciones en tiempo real en X durante la emisión de un programa televisivo de entretenimiento. El objetivo es valorar cualitativamente una muestra de tuits que comentan el incidente crítico que supuso este caso con el propósito de explorar cómo se presenta el problema de la VFP en los espacios digitales. En la actualidad los comentarios que las noticias emitidas por los medios de comunicación tradicionales suscitan en las redes sociales constituyen un elemento clave para conocer la opinión pública sobre temas como la violencia, las víctimas y los agresores (Hille y Bakker, 2014). Por tanto, los tuits también podrían considerarse una manifestación de la opinión pública cuando se refieren al contenido de programas de entretenimiento que, aunque son emitidos por medios de comunicación tradicionales, no son noticias.

En un estudio en el que se analizó el total de tuits que mencionaban el término filio-parental, publicados entre 2009 y 2022, Palma-Durán y Ruiz-Callado (2023) encontraron que el mayor porcentaje correspondía a la difusión de congresos y eventos similares organizados por sociedades profesionales como la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental, la Fundación Amigo, Euskarri y Recurra-Ginso. Entre sus conclusiones figura que, salvo cuando se producían dichos eventos, el interés en redes por la VFP ha sido escaso o nulo. Observan, no obstante, que en los últimos años muestreados se produjo una transformación en los agentes que construían el discurso sobre el tema en redes sociales, pasando de ser profesionales en la materia a ser audiencias televisivas. Identifican, a su vez, que fue la audiencia de dos programas de Telecinco, del grupo Mediaset, la que marcó este punto de inflexión. El primero fue “Rocío, contar la verdad para seguir viva” y el segundo “Sálvame”, concretamente los episodios dirigidos a debatir los contenidos de la docuserie.

Este estudio parte del Episodio 8 de la citada docuserie al considerarlo un incidente crítico para el estudio de las creencias y las reacciones sociales frente a la VFP en España. Los incidentes críticos se plantearon inicialmente para poner de manifiesto comportamientos que pudieran medirse, predecirse y controlarse en el análisis de puestos en el contexto organizacional (Flanagan, 1954). Más tarde los incidentes críticos se utilizaron dentro del paradigma interpretativo o fenomenológico del análisis del discurso (Chell, 1998; Webster y Mertova, 2007). El Episodio 8 se consideró un incidente crítico o significativo porque: 1) es una actividad humana observable y lo suficientemente completa en sí misma como para permitir realizar inferencias y predicciones sobre la persona que la realiza (Flanagan, 1954, p. 327) y 2) puede describirse con detalle y se desvía significativamente, ya sea positiva o negativamente, de lo que es normal o previsible (Edvardsson, 1992, p. 17; ver también Butterffield et al., 2005; Spencer-Oatey, 2013). Esto es así en la medida en que en este episodio un personaje del mundo del espectáculo rompe su silencio tras 20 años alejada de las emisiones de los medios de comunicación tradicionales para contar por primera vez su historia como víctima de VFP en formato de docuserie televisiva. El testimonio que relata se refiere a un caso típico de VFP sobre el que existe además una sentencia judicial que falló que su hija, adolescente en el momento en que se produjeron los hechos, había cometido un delito de maltrato habitual, un delito de maltrato, una falta continuada de amenazas y una falta continuada de injurias. Al ser emitido en abierto en una de las cadenas privadas con más audiencia del país (Telecinco) se convirtió en uno de los eventos más seguidos y comentados del 2021, llegando a alcanzar una media de 1,012,000 espectadores (Villanueva-Rubio, 2022), muchos de los cuales expresaron sus creencias y reacciones frente al relato en redes sociales (Palma-Durán y Ruiz-Callado, 2023).

Desde la Psicología Social se definen las creencias como juicios cognitivos que relacionan dos proposiciones sobre un objeto, sin que dicha relación esté verificada y respecto a la que se asume un grado de incertidumbre variable. Al ser construidas y compartidas socialmente, las creencias constituyen una forma colectiva de entender el mundo que se relaciona más con la ideología que con el funcionamiento del sistema cognitivo en el que las memorizan los individuos. Aun así, constituyen un marco de referencia para las actitudes y los comportamientos individuales en la vida cotidiana (Bar-Tal, 2000; Wyer, 2018). El término reacciones se refiere a las respuestas actitudinales de apoyo o rechazo hacia un estímulo concreto que se relacionan con el juicio cognitivo sobre el mismo (Eagly y Chaiken, 2007). En este estudio, las creencias sobre la VFP se estudian en relación con las creencias sobre la maternidad, las relaciones madre-hija, las causas de la VFP y las reacciones de apoyo o rechazo que estas creencias suscitan hacia estas dos personas en función del rol que desempeñan en el relato.

Método

Muestra y Procedimiento

La muestra estuvo compuesta por 300 tuits publicados en X el día 28 de abril de 2021 comentando el Episodio 8 de la docuserie televisiva “Rocío, contar la verdad para seguir viva”. Se eligió este episodio porque fue en el que la víctima relató que su hija la agredió físicamente, requiriendo un ingreso hospitalario, y en el que hizo pública la sentencia judicial que lo demostraba. Ese día se publicaron 28.111 tuits utilizando el hashtag del programa xxxRocioVerdad8.

Para acceder a la muestra solicitamos acceso al Programa de Investigación Académica de X, que a través de su interfaz de Programación de Aplicaciones permitía recoger el historial de publicaciones de la red social. La búsqueda se realizó empleando un script desarrollado en el lenguaje de programación Python que omitió los tuits escritos en un idioma distinto al español. Para elaborar la base de datos se tuvo en cuenta únicamente el texto de los tuits, preservando así la privacidad y el anonimato de los usuarios.

Se buscaron aquellos tuits que incluían el hashtag del episodio (xxxRocioVerdad8) y el hashtag de apoyo a la madre (xxxRocioYoSiTeCreo), así como aquellos tuits que recogían el hashtag del episodio y al menos uno de los siguientes tres hashtags de rechazo: xxxRocioYoNoTeCreo, xxxRocioMientes y xxxBoicotDocuFakeYSalvame. Se eliminaron los tuits que contenían una imagen necesaria para su comprensión o que formaban parte de una conversación. El resultado de la búsqueda fue 974 tuits favorables a la madre y 263 desfavorables. Seleccionamos al azar de entre ellos 150 tuits favorables y 150 desfavorables para constituir la muestra de 300 tuits. El enfoque del análisis del discurso empleado se dirige a analizar cualitativamente la naturaleza y la articulación de las narrativas dentro de cada postura. Por esta razón, en lugar de seguir un criterio estadístico que llevaría a elegir un número de tuits proporcional al total encontrado para cada postura se ha optado por igualar su tamaño siguiendo criterios analíticos. Para el análisis del discurso partir de un tamaño muestral equilibrado de las dos posturas facilita la saturación discursiva en cada una de ellas, maximizando la comparabilidad cualitativa entre ambas y contribuyendo a una mayor profundidad analítica.

Instrumentos

Los datos se analizaron utilizando un enfoque cualitativo de análisis del discurso basado en Parker (1992), una metodología que ya se ha aplicado previamente en la investigación sobre VFP para analizar publicaciones en espacios digitales como foros de apoyo mutuo (Holt, 2011) y YouTube (Cortina y Holt, 2024). Tras una primera lectura de los tuits, dos expertas en VFP elaboraron un sistema de codificación, teniendo en cuenta la investigación previa sobre el tema. Este sistema incluyó treinta y ocho categorías agrupadas en ocho dimensiones: creencias sobre la maternidad, creencias sobre la relación madre-hija, creencias sobre la causa de la VFP, reacciones hacia la madre, reacciones hacia la hija, reacciones hacia los medios de comunicación, emociones hacia la madre y emociones hacia la hija. Las dimensiones y las categorías están reflejadas en la Tabla 1, en la que aparecen también sus descripciones y ejemplos ilustrativos extraídos de los tuits.

Tabla 1

Dimensiones y categorías: descripciones y ejemplos

Los tuits se codificaron con el software de análisis de datos cualitativos Atlas-ti 9. Dos observadoras con formación en VFP recibieron entrenamiento en el contenido de las categorías y en el procedimiento de codificación de las citas, entendiéndose “citas” como las unidades de significado identificadas dentro de cada tuit. Las observadoras realizaron la codificación por separado, con un grado de acuerdo inicial del 65% o superior (Krippendorff, 2004). Posteriormente se reunieron con las expertas que elaboraron el sistema de codificación para resolver las discrepancias mediante concordancia consensuada (Canal ATLAS.ti, 2021; Lapresa et al., 2021).

Resultados

De los 300 tuits analizados se extrajeron 772 citas. En la Figura 1 puede observarse que las tres dimensiones con mayor número de citas fueron “reacciones hacia la madre” (323), “reacciones hacia la hija” (146) y “reacciones hacia a los medios” (92), seguida de cerca por “emociones hacia la madre” (86). Las dimensiones con menos citas son aquellas relativas a las creencias, con un número de citas inferior a 45 en todos los casos.

Figura 1

Porcentajes de citas en cada dimensión del sistema de categorías.

La cantidad de citas en los tuits desfavorables a la víctima de VFP (523) duplica la de los tuits favorables (249). La distribución de las citas aparece reflejada en la Tabla 2, junto con los porcentajes de cada categoría en relación con la dimensión de la que forman parte.

Tabla 2

Número de citas por cada categoría y porcentaje dentro de cada dimensión del sistema de categorías

Los tuits se clasificaron fundamentalmente en función de si manifestaban opiniones favorables o desfavorables hacia la víctima. A continuación, analizamos el discurso de ambas posiciones. Se han corregido errores gramaticales y ortográficos de las citas que se reflejan en el texto para facilitar la comprensión.

Tuits Desfavorables hacia la Víctima de VFP

Creencias sobre la Maternidad: La Mala Madre

Los tuits contrarios a la víctima reflejaban una percepción tradicional y mistificada de la maternidad a través de dos creencias principales. La primera creencia es que la madre debe proteger y querer a sus hijos de manera incondicional, por encima de sí misma, no existiendo nada que una madre no pueda perdonar:

A esto llama Rocío C. proteger a los hijos… permitir que públicamente se diga lo que se está diciendo de su hija… protección así no la quiero.

La segunda creencia es que lo que ocurre en el hogar ha de mantenerse en privado: “NO ME PARECE BIEN QUE CUENTE ESOS RELATOS EN LA TV”. Al considerar el hogar un contexto ajeno a las normas y leyes que rigen lo público, el relato de una víctima resulta una traición a la intimidad familiar. En este sentido, algunos comentarios dejan claro que la familia debe estar por encima de todo: “¡Qué manera de hablar de tu sangre!”. Desde esta perspectiva, si una madre hace público que ha sido víctima de la violencia de su hija y que ya no tiene relación con ella, se considera que “para lavar su imagen de mala madre sacrifica a la hija delante de toda España”, o que “Lo de hoy xxxRocioVerdad8 destripando a su hija, Rocío Flores, no es de ser ya mala madre, sino un ser REPUGNANTE Y VOMITIVO”.

Estas creencias sostienen un ideal de abnegación maternal que permite clasificar a las madres en buenas y malas, y lleva a crear y utiliza un hashtag exclusivamente para etiquetar a la víctima como xxxMALAMADRE:

xxxBoicotDocufakeySalvame xxxRocioVerdad8 ROCIÍTO ACTÚA COMO UNA MALA MADRE. ¡HASTA EL PAPA PERDONÓ A SU AGRESOR EN DOS AÑOS!

Creencias sobre las Causas de la VFP

Los tuits desfavorables a la víctima explicaron la VFP aludiendo a dos variables: la adolescencia y el fracaso en la parentalidad. Atribuir la causa VFP a la adolescencia implica entender este tipo de violencia como una manifestación de rebeldía dirigida al cuestionamiento de las figuras de autoridad, esperable en esta etapa de transición vital: “¿Y quién no ha sido rebelde en la adolescencia? Todos”. Al explicar así la conducta violenta, se normaliza y se restar responsabilidad al agresor. Cuando se considera que la VFP es el resultado del ejercicio inadecuado de la parentalidad, la responsabilidad se atribuye a la madre, considerando que ha fallado en su tarea de transmitir valores, imponer disciplina o establecer límites: “Como los padres no se hablan no han sabido cómo atajar el problema”. La valoración de la parentalidad varía en función de si se trata de juzgar el desempeño de una madre o de un padre, encontrando publicaciones que atribuyen explícitamente mayor responsabilidad a la madre: “La mayoría de los hijos son educados por mujeres, transmisoras de valores, respeto, etc. Empecemos a poner la lupa en nosotras”.

Reacciones hacia la Madre: Culpabilización de la Víctima y Menoscabo de su Imagen

Las explicaciones que se dan a la VFP desde las publicaciones desfavorables a la víctima reducen la responsabilidad de la hija y aumentan la de la madre, culpabilizándola de su propio sufrimiento. Se considera que las madres son las responsables del mal comportamiento de sus hijos y que es tarea suya prevenirlo: “Viendo el vocabulario de la madre (en TV), no quiero imaginar esas peleas dentro de casa. ¡Pobres niños, lo que tendrían que ver y oír!”.

Los tuits desfavorables despliegan tres estrategias principales dirigidas a menoscabar la imagen de la víctima: el descrédito, la ridiculización y el insulto. Para desacreditar a la víctima se cuestiona la legitimidad de sus motivaciones, planteando que miente por intereses económicos (“guionizado y para ganar pasta”) o movida por el deseo de venganza (“la venganza de una madre maléfica”), y se duda de sus capacidades y/o su cordura (“Trastorno de personalidad paranoica tiene esta mujer”, “Esta tía está LOCA pero de encerrar, de verdad, no hay quién la crea”. La ridiculización consiste en mofarse de su relato (“Santa Carrasco, que tiene carácter, pero no ha roto un plato en su vida... xxxRocioVerdad8 a este paso la hija no es suya, es de la bruja de Blair”), de su aspecto físico (“claro, a ella no le entra piojo en ese pelo”), de sus gestos (“La pinta de chula que tiene”) y de su manera de hablar (“Segunda parte de jadeos poniendo a parir a su hija”). El insulto a la víctima se hace con términos como “miserable”, “desalmada”, “monstruo”, “repugnante” o “vomitiva”. Las tres formas de trato despectivo aparecen a menudo acompañadas de emociones negativas como, por ejemplo, el asco, que se expresan verbalmente (“¡Qué asco más grande das RC!”), y/o con emojis: “El docudramacirco es negocio para todas. Negocio a costa de marcar la vida a una chica. Todas sacan su tajada xxxRocioVerdad8 xxxBoicotDocuFakeYSalvame”.

Reacciones hacia la Hija y hacia los Medios de Comunicación

Aunque el contenido de los tuits desfavorables sea principalmente una intensa reacción de rechazo hacia la madre, también encontramos reacciones hacia la hija y hacia los medios de comunicación. Las reacciones hacia la hija son de apoyo, mediante hashtags específicos como (“xxxRFloresestamoscontigo” o “xxxRFloresYoSiTeCreo”), con muestras de cariño (“Es una chica estupenda y educada”), y con emojis positivos (). Respecto a los medios de comunicación, se crean hashtags para pedir el boicot del documental y de la cadena que lo emitió, por haber sido la plataforma que dio voz al relato de la víctima (“xxxBoicotDocufakeYSalvame”, “xxxDocuFake”, “xxxBoicotMediaset”), intentando que se queden sin anunciantes (“xxxBoicotAnunciantesMediaset”), sin audiencia (“Menos ver telecirco”), o que la justicia les aplique un castigo ejemplar cerrando la productora (“CIERREN ESTA PRODUCTORA”).

Tuits Favorables hacia la Víctima de VFP

Creencias sobre la Maternidad: Persona antes que Madre

Los tuits favorables a la víctima desafían las narrativas tradicionales sobre la mistificación de la maternidad principalmente a través de cuatro creencias. La primera creencia se refiere a que la sociedad limita a las mujeres a su papel como madres, asignándoles roles y expectativas de ineludible cumplimiento: “¿Qué es ser una buena madre? ¿Ser una madre abnegada que debe aguantar hasta que un hijo le agreda? ¿Aguantar, perdonar y callar? Pues mira, no”. Se formulan críticas a dicha concepción tradicional de la buena madre como la figura sacrificada que ha de aguantarlo todo: “Basta ya de las madres mártir que tienen que dejarse hasta matar, nosotras también tenemos derecho a vivir en paz”. Estos tuits denuncian que una mínima desviación de este ideal es suficiente para ser etiquetada de mala madre: “No permito que me peguen y no pienso soportar ser la fregona de mis hijos. Síii, soy mala madre porque quiero RESPETO xxxBastaYaDeSerMaltratadas”. También llaman la atención sobre las diferencias de género a la hora de juzgar a los padres: “Si esto lo hace un hombre nadie le dice mal padre. Pero claro, es una mujer y ella si tiene que ser “mala madre”. Aún vivimos en la edad de piedra, por mucho que se diga”.

La segunda creencia se refiere a que la identidad de las mujeres con hijos es compleja y abarca más aspectos que el de la maternidad, defendiendo que poseen un valor intrínseco como personas merecedoras de dignidad y que tienen derecho a poner límites en la relación parento-filial: “Flipo muchísimo con la idea misógina y machista que seguís perpetuando a día de hoy. Hay que ser madre por encima de todo, aunque tus hijos te maltraten psicológica y físicamente. Deja de ser mujer, deja de ser PERSONA”. La tercera creencia alude a que el maltrato no es un fenómeno privado y que, por tanto, no debería permanecer oculto en la intimidad del hogar: “Hoy aprendí que si mi hijo o hija me maltrata soy la primera en ir a denunciarle”. Por tanto, se considera una decisión válida y respetable que una madre víctima de VFP denuncie su situación: “Ha hecho muy bien poniendo en conocimiento de toda la sociedad su caso. Que no se sienta culpable por contar el testimonio, aunque muchos lo pretendan, incluida su hija. Era necesario”. La cuarta creencia tiene que ver con que las madres no tienen por qué perdonarlo todo. Estos tuits expresan que existen circunstancias que pueden llevar a una madre a cortar la relación con sus hijos para protegerse y que son lo suficientemente graves como para impedirle perdonarles, sin que ella deba influir negativamente en la valoración que se hace de ella como persona y como madre: “Dejemos de idealizar a la familia y normalicemos el separarnos de ella si es lo mejor para nosotros”.

Creencias sobre las Causas de la VFP

En los tuits favorables a la madre se explica la VFP atribuyendo su causa a tres tipos de factores, pero haciendo siempre responsable a la hija. El primer tipo de factores incluye características estables y negativas de la personalidad de la hija que la convierten en una mala persona (“Para estar llorando por su madre, hay un poco de chulería. Esta chica es demoníaca”), que tiene problemas mentales que deberían tratarse (“Ve a terapia, cúrate y pide perdón a tu madre”), y/o que disfruta con el sufrimiento ajeno, llegando a considerarla cruel y a calificarla de psicópata (“¿Se puede decir ya que Rocío Flores es una psicópata?”). El segundo tipo de factores se relacionan con que la hija se encontraba en plena adolescencia cuando se produjeron los hechos. En estos tuits aparece, por un lado, una postura que normaliza las conductas violentas porque se producen en la adolescencia, pero a diferencia de lo que ocurría con los tuits desfavorables, no se le resta responsabilidad a la agresora. Se señala que, en todo caso, al terminar la adolescencia, la persona debería comprender la gravedad de sus actos y mostrar arrepentimiento: “Todos podemos entender que un adolescente con problemas, y más si su comportamiento es inducido por uno de los padres, cometa los actos que cometió Rocío Flores. Lo que no se puede entender es que no se arrepienta lo más mínimo y todavía le eche la culpa a su madre”. Por otro lado, aparece una postura que descarta tajantemente la adolescencia como factor explicativo: “Ni antes ni ahora, de niña nada. Sabía qué se hacía.”, “Con 16 años uno ya tiene pelos ahí como para saber lo que está bien y mal e ir pegándole palizas a la madre”. El tercer tipo de factores se relaciona con la parentalidad inadecuada. Los tuits llaman la atención sobre el papel del padre en el conflicto, destacando que manipuló a su hija para que se comportase como lo hizo: “Es una chavala que ha vivido toda su infancia manipulada por su padre y ha hecho lo que él le decía, perjudicándola de esa manera”. Por último, en uno de los tuits también se explica la VFP como consecuencia de victimización previa de la hija: “Es víctima de los dos, pero también que sacó los genes del papá los sacó”.

Reacciones hacia la Víctima: Yo Sí te Creo

Los tuits favorables a la víctima incluyen mensajes de aliento, con hashtags específicos para mostrar apoyo como “xxxRocioYoSiTeCreo” o “xxxTeQueremosRocio”. También aparecen muestras de solidaridad en las que se manifiesta que muchas otras mujeres pueden verse reflejadas en su testimonio:

Es doloroso estar sentada con tu madre cada miércoles para ver a Rocío y mirar a tu madre y veros reflejadas en ese relato el cual mucha gente cuestiona por el hecho de ser madre, sobre todo. Eres madre, pero también eres mujer xxxRocioVerdad8 xxxRocioYoSiTeCreo.

Aluden asimismo a un contexto más amplio de discriminación y violencia contra las mujeres, considerando que este testimonio debe ser valorado y apreciado más allá del caso individual porque puede dar lugar a un avance social:

Se rompió un tabú cuando Ana Orantes1 salió en TV a contar lo que le hacía ese hombre, cuando la gente salió a manifestarse en la violación de la manada, Y ahora no soportar una paliza de tu hija no es ser mala madre. xxxRocioVerdad8 No puedo estar más de acuerdo.

Las muestras de apoyo incluyen también una expresión de emociones positivas y de empatía (“Se queda una sin palabras y con mal cuerpo. Imposible no empatizar con Rocío, valiente y luchadora mujer”), así como de buenos deseos (“Ojalá tus heridas sanen algún día.... Ojalá nunca más te dañen ni sientas dolor”). Son frecuentes también los tuits de apoyo que incluyen emojis positivos para darles mayor efusividad: “Y como el ave fénix resurgió de sus cenizas y cuenta su verdad más fuerte que nunca Verdad solo hay una ”.

Reacciones hacia la Hija

En los tuits favorables a la víctima encontramos numerosas reacciones hacia la hija. Se la culpabiliza de la situación (“La niña es demasiado soberbia y orgullosa como para reconocer ninguna culpa”) y se la insulta con términos como “vaga”, “perezosa”, “manipuladora”, “cateta” y “sinvergüenza”. También se llama a boicotear su presencia en medios de comunicación (“Solo espero que Mediaset de una puta vez ponga en la calle a Rocío Flores por maltratadora”), creando para ello el hashtag xxxRocíoFloresFueraDeLaTelevisión. Paralelamente se expresan emociones negativas como el asco, acompañadas de emojis negativos que las ilustran gráficamente, enfatizando el mensaje: “La niña, la madrastra y el papaíto. Asco dan los tres ”. Aunque en menor medida, también se manifiesta compasión hacia la hija, considerándola víctima de sus circunstancias: “Sinceramente, a mí Rocío Flores no me da rabia, no me da asco ni nada, solo me da PENA, muchísima pena”.

Discusión

Este estudio proporciona evidencia acerca de las creencias sobre la VFP reflejadas en redes sociales en España, concretamente en X. Al analizar el contenido de los discursos que aparecieron espontáneamente en los tuits comentando el testimonio de una víctima de VFP en un programa televisivo de una cadena de gran audiencia, hemos podido acceder a creencias que normalmente no se explicitan en la vida cotidiana.

Por un lado, la postura de rechazo hacia la víctima refleja creencias acordes al ideal de la maternidad tradicional que prescribe que las madres deben ser las principales responsables de la crianza de sus hijos, sacrificarse por ellos y priorizar sus necesidades frente a las propias, independientemente de las circunstancias y manteniendo en privado cualquier dificultad que ocurra en el hogar. Se considera la VFP como una manifestación del fracaso de la víctima en el desempeño de su rol de madre, calificándola de mala madre. La etiqueta de mala madre no parte de una definición o delimitación concreta, sino que se construye en contraposición al ideal de maternidad tradicional, que subyace a la percepción y argumentación de que, si un hijo ejerce violencia, se debe a que la víctima no ha sido buena madre, por lo que ésta debe asumir toda la culpa aun siendo quien sufre la violencia. Este juicio de valor sobre la víctima sirve para justificar la VFP y es congruente con la culpabilización de la víctima encontrada en investigaciones previas como las de Burk et al. (2019), Cortina y Martín, 2021, 2026, Cortina et al. (2022), del Moral-Arroyo et al. (2015), Edenborough et al. (2008), Holt (2016), Cortina y Holt, 2024 u Oviedo (2019). La culpabilización es un disciplinante social, uno de los instrumentos más útiles para controlar el comportamiento de los miembros de una comunidad asegurando el ajuste a las normas establecidas (Malle et al., 2014). La culpabilización de las víctimas, y de las mujeres en particular, ha constituido históricamente un elemento disciplinario muy útil para el mantenimiento del orden social establecido (Gimeno, 2021). Cuando este disciplinante se transmite públicamente a través de las redes sociales, organizado mediante hashtags específicos, adquiere un nuevo poder. Algunos estudios han encontrado que los comentarios de usuarios en redes sociales pueden afectar a la percepción de los lectores sobre los temas tratados (Gearhart et al., 2022). Las estrategias de descrédito, mofa e insulto hacia esta madre objeto de VFP que ha roto su silencio ponen en entredicho la legitimidad de su testimonio, aunque cuente con el respaldo de una sentencia judicial. Al hacerlo se transmite un mensaje de advertencia a otras madres en situaciones similares para que permanezcan en silencio, pudiendo aumentar sus sentimientos de vergüenza y humillación, así como el aislamiento y la inadaptación social propios de las víctimas de VFP (Arias-Rivera et al., 2022; Burck et al., 2019; Hernández et al., 2020).

Por otro lado, la postura de apoyo a la víctima refleja una perspectiva crítica con el ideal tradicional de maternidad, haciendo alusión al contexto cultural patriarcal en el que surge y cuestionando su legitimidad y el determinismo biológico. Desde esta postura se defiende que la identidad de las mujeres es compleja y abarca otras facetas además de la de madre (Gimeno, 2021). No se juzga negativamente a la madre que decide hacer pública su experiencia como víctima de VFP, ni se la culpabiliza de su situación, haciendo responsable de lo ocurrido a la persona que ha ejercido violencia. Al brindarle apoyo a la víctima, públicamente y de forma organizada a través de una red social, se envía un mensaje de ánimo a otras víctimas, promoviendo un clima social más amable para quienes estén pasando por una situación similar. Sin embargo, que este apoyo lleve aparejada una reacción de insulto y desprecio hacia la hija podría resultar contraproducente, ya que uno de los principales motivos por los que las víctimas son reacias a buscar ayuda es para evitar causar daño a sus hijos. En este sentido, cabe destacar que las dos posturas, aunque opuestas, comparten una percepción dicotómica de la problemática, culpabilizando a la madre y apoyando a la hija o viceversa. De este modo, parece que ambas perspectivas presentan la VFP desde un punto de vista simplista de “suma cero”, sin matices, poniendo el énfasis en los individuos, sin alusión a agentes ajenos a la familia, como podrían ser las instituciones o la comunidad.

Este estudio presenta algunas limitaciones vinculadas a las redes sociales como medio para la obtención de datos, que deben ser tenidas en cuenta a la hora de extraer conclusiones. En primer lugar, al limitar la plataforma el número de caracteres de las publicaciones, las ideas y posturas se reflejan de forma muy sintética, sin que haya cabida para los matices. En segundo lugar, no todos los espectadores del programa comentaron sus opiniones en X, y no todos los que sí lo hicieron usaron necesariamente los hashtags específicos de rechazo o apoyo a la víctima que utilizamos como filtro de búsqueda en esta investigación. Es posible que los tuits que hayan utilizado otros hashtags reflejen otro tipo de discurso. En este sentido, el que una de las reacciones encontradas haya sido pedir el boicot del programa hace pensar que pueda haber tuits contrarios a la víctima que no utilizaron el hashtag del programa para evitar darle visibilidad al mismo. En tercer lugar, no es posible acceder al perfil sociodemográfico de las personas que publicaron los tuits analizados. En síntesis, aunque los resultados de esta investigación no deberían considerarse una muestra representativa de la opinión pública española en su conjunto, aportan evidencia sobre cómo se presenta y articula el discurso en español en torno a las creencias relacionadas con la VFP en los espacios digitales, concretamente en la red social X. Este discurso también proporciona una información valiosa sobre cómo las creencias sociales influyen en las atribuciones de culpabilidad que hacen las personas a las víctimas de VFP (Malle et al., 2014).

Una implicación que se desprende de los resultados de esta investigación, y que coincide con las recomendaciones de otros estudios que investigan la culpabilización de las víctimas en redes sociales (e.g., Wright et al., 2025), es la necesidad de crear espacios digitales seguros. Algunas de las sugerencias en este sentido podrían ser el establecimiento de reglas de conducta basadas en el respeto, la moderación del contenido y la aplicación de sanciones efectivas a usuarios que rompan dichas reglas. La evidencia obtenida sugiere además que, para promover la sensibilización sobre la VFP, es preciso educar a la población sobre los mitos que existen sobre la maternidad, la familia y la adolescencia, ya que influyen en la postura que se tiene sobre este tipo de violencia, sus víctimas y los y las adolescentes que la llevan a cabo. También habría que educar sobre la naturaleza multicausal del fenómeno y sobre cómo el contexto cultural influye en las relaciones padre-hijo asociadas a la aparición y/o el mantenimiento de la VFP. Al hacerlo, se reduciría el énfasis que la opinión pública pone en las variables individuales otorgando el protagonismo que merecen los factores interpersonales, culturales e institucionales (Cortina y Martín, 2021, 2023).

Ciertamente X y otras redes sociales podrían utilizarse con fines educativo en el ámbito de la VFP. Desde hace algunos años se vienen publicando trabajos sobre los efectos positivos del uso de X como herramienta para la educación en general (Ricardo-Barreto y Chavarro-Jiménez, 2010) y para la educación superior en particular (Gallardo-López y López-Noguero, 2020; Tur et al., 2017). También se ha enfatizado su utilidad en el empoderamiento de la ciudadanía en luchas sociales (Saura et al., 2017), pero hasta donde llega nuestro conocimiento no se ha puesto de manifiesto su capacidad de promover cambios en las creencias y reacciones sociales que propicien, legitimen o que, al menos, no dificulten intervenciones basadas en evidencia en problemas sociales como el que nos ocupa. Sería tarea de la futura investigación interdisciplinar ahondar en cómo esta y otras redes sociales pueden ser útiles en la difusión de campañas de sensibilización, y en la elaboración y apoyo de políticas sociales en relación con la intervención en este problema, ya que muy a menudo solo surgen como resultado de presiones de la opinión pública. De este modo, la culpabilización podría transformarse en un apoyo a la víctima que no suponga un ataque al adolescente transgresor, sino una respuesta comunitaria e institucional que permita reparar el daño y restaurar el equilibrio familiar y social de forma constructiva.

Extended Summary

Social media are virtual communities where anyone can easily share information, express opinions, and engage in dialogue with others (Area-Moreira & Pessoa, 2012). X is considered the premier social network for discussing all kinds of social, environmental, and political issues. It has been claimed that it is more influential than Facebook (Arrabal-Sánchez & de-Aguilera-Moyano, 2016) and more objective and critical than YouTube or Instagram (Lozano-Blasco et al., 2023). This study aims to analyze reactions on X to a case of adolescent-to-parent violence (APV) that had a major social impact in Spain, to explore the beliefs about the problem that are disseminated on social media.

APV is a type of violence that attracts media interest mainly for three reasons: 1) perpetrators do not come from the usual marginalized backgrounds of juvenile offenders, 2) perpetrator-victim family ties, and 3) the institutional need to protect both the victims and the perpetrators when the latter are removed from the family home (Fiscalía General del Estado, 2011). The media has spread the idea that the problem stems from parents failing to set limits for their children to spare them from frustration (Urra, 2006), and even the Attorney General’s Office presented this perspective as proven evidence in Circular 1/2010 (Martín et al., 2022). Consequently, although scientific research on the relationship between parenting styles and APV remains contradictory (Suárez-Relinque et al., 2019), the most popular idea surrounding this issue seems to be that parents are to blame, ignoring the multi-causal nature of the phenomenon.

The study aims to analyze reactions on X to the account of a victim of APV, to explore how the problem of APV is displayed on digital spaces, and what beliefs about violence in the family context, family roles, victims, and perpetrators underlie attitudes of support or rejection toward victims. This account is the testimony of a public figure who, after 20 years away from the media, shared her story for the first time in a television docuseries. This is a prototypical case of APV in which a court ruling determined that her daughter, an adolescent the time of the incidents, had committed crimes of habitual abuse and abuse, as well as continuing offenses of threats and insults. As it was broadcast on Telecinco, one of the most-watched Spanish channels, it became one of the most-followed and talked-about events of 2021. It reached an average of 1,012,000 viewers, many of whom expressed their beliefs about APV by commenting on the case on social media (Villanueva-Rubio, 2022).

Method

Sample

The sample consisted of 300 tweets posted on X on April 28, 2021, commenting on Episode 8 of the television docuseries “Rocío, contar la verdad para seguir viva” [Rocío, telling the truth to stay alive]. This episode was chosen because it was the one in which the victim recounted that her daughter had physically assaulted her, requiring hospitalization, and in which she made public the court ruling that proved it. On that day, 28,111 tweets were posted with the program’s hashtag xxxRocioVerdad8.

Instruments and Procedure

Access to X’s Academic Research Program was requested through its Application Programming Interface, which allows users to collect the social network’s publication history. A script developed in the Python programming language was used to conduct the search and omit tweets written in languages other than Spanish. Only the text of the tweets was considered when creating the database to preserve user privacy and anonymity. The data were analyzed using a discourse analysis approach based on Parker (1992) and the 9 qualitative data analysis software. After an initial reading, two APV experts developed a category system with eight dimensions to code the content of the tweets: Beliefs about motherhood, Beliefs about the mother-daughter relationship, Beliefs about the cause of APV, Reactions towards the mother, Reactions towards the daughter, Reactions towards the media, Emotions towards the mother, and Emotions towards the daughter. Afterwards, two independent observers received training and separately classified the tweets into the categories, achieving an initial agreement rate of 65% or higher (Krippendorff, 2004). Then, the discrepancies were resolved jointly through consensus with the experts who developed the coding system (Canal ATLAS.ti, 2021; Lapresa et al., 2021).

Results

Discourse analysis reveals two clearly distinct stances on the APV case, each associated with different beliefs. On the one hand, a position of rejection toward the victim appears to be associated with a traditional ideal of motherhood, according to which mothers should be primarily responsible for raising their children, sacrificing themselves for them, and prioritizing their needs over their own, regardless of the circumstances and keeping any difficulties that occur at home private. From this perspective, APV is considered the result of the inability to adequately fulfill one’s role as a mother, labeling the victim as a bad mother, and blaming her for the violence she has suffered. On the other hand, a stance of support toward the victim appears to be associated with a critical perspective of this traditional ideal of motherhood, alluding to the patriarchal cultural context in which it arises, and questioning its legitimacy and biological determinism. From this point of view, it is argued that women’s identity is complex and encompasses other facets besides that of motherhood. In this way, a mother who decides to share her experience as a victim of APV is neither judged negatively nor blamed for her situation. Responsibility for what happened is placed squarely on the person who perpetrated the violence. By providing support to the victim publicly and in an organized manner through social media, a message of encouragement is sent to other victims, promoting a kinder social climate for those who are going through a similar situation.

Discussion

Despite its limitations, this study provides insight into how discourse surrounding beliefs related to APV is displayed on social media in Spain, specifically on X. By analyzing the discourse that appeared spontaneously in tweets, it has been possible to access beliefs that are not normally expressed in everyday life. The evidence obtained suggests that, in order to promote awareness of the social nature of APV, it is necessary to educate the population about the myths surrounding motherhood, family, and adolescence, as they influence attitudes toward this type of violence, its victims, and the adolescents who perpetrate it. It would also be necessary to educate people about the multi-causal nature of the phenomenon and how the cultural context influences parent-child relationships associated with the emergence and/or maintenance of APV. Doing so would reduce the emphasis that public opinion places on individual variables, promoting a more nuanced view by incorporating interpersonal, cultural, and institutional variables (Cortina & Martín, 2021, 2023). For several years now, studies have been published on the positive effects of using X as a tool for education in general (Ricardo-Barreto & Chavarro-Jiménez, 2010), and for higher education in particular (Tur et al., 2017, Gallardo-López & López-Noguero, 2020). Its usefulness in empowering citizens in social struggles has also been emphasized (Saura et al., 2017), but to our knowledge, its ability to promote changes in social beliefs that encourage, legitimize, or at least do not hinder evidence-based interventions in social problems such as the one at hand has not been demonstrated.

Conflicto de Intereses

Los autores de este artículo declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Los autores quieren expresar su agradecimiento a Juan Jesús Padrón Hernández por desarrollar el script en Python que permitió realizar la búsqueda y la recopilación de las publicaciones analizadas en este estudio.

Nota

1

En 1997, Ana Orantes narró en televisión la violencia que llevaba sufriendo durante años a manos de su exmarido. Trece días después de la emisión fue asesinada por él. Su caso tuvo una gran repercusión en España, visibilizando la violencia de género y promoviendo reformas en el Código Penal.

Para citar este artículo:

Cortina, H., Rodríguez, J. A. y Martín, A.M. (2026). xxxMALAMADRE: Respuestas en redes sociales a un caso mediático de violencia filio-parental. Anuario de Psicología Jurídica , 36. Artículo e260487, 1-11. https://doi.org/10.5093/apj2026a20

Referencias

Para citar este artículo: Cortina, H., Rodríguez, J. A. y Martín, A. M. (2026). #MALAMADRE: Respuestas en Redes Sociales a un Caso Mediático de Violencia Filio-parental. Anuario de Psicología Jurídica, 36, Artículo e260487. https://doi.org/10.5093/apj2026a20

Correspondencia: ammartin@ull.edu.es (A. M. Martín)., Correspondencia: ammartin@ull.edu.es (A. M. Martín).

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